El desahucio de los Masáis en Kenia

Masáis en Kenia: desahuciados por la crisis climática y las renovables

Una de las mayores comunidad pastoralistas de África oriental se ve forzada a migrar y adaptarse a los factores meteorológicos y políticos que dinamitan su estilo de vida tradicional

Artículo deTxell Escolà . El País

Noolaisanka Leposo conversa con su vecina Mairetwai Svuji en Oleleshwa, en el condado de Narok, al sur de Kenia.

Hace unos 40 años que el clima empezó a cambiar”, dice Noolaisanka Leposo mientras ahuyenta las numerosas moscas que descansan en su cabeza rapada. Sentada en su pequeña casa de barro en el pueblo de Oleleshwa, en el condado de Narok (sur de Kenia), a Leposo le cuesta calcular los años porque se guía por los episodios de El Niño, un ciclo climatológico en el océano Pacífico que tiene un impacto global y que ocurre en períodos de tres a siete años.

El cambio, dice, ha estado marcado por una reducción progresiva de las lluvias que ha ido degradando la tierra y ha llevado a los pastores a una situación crítica. El ganado muere de sed y de hambre, las migraciones son cada vez más largas y la deforestación, más severa. El cultivo se ha vuelto, en algunas épocas, misión imposible. El acceso al agua es un auténtico desafío para muchos masái, que están enfermando por beber de “estanques muy sucios en pequeñas presas donde el agua se mezcla con la orina de animales salvajes y vacas”, apunta Leposo.

A esta contienda se le suma el desahucio de miles de pastores de esta etnia para la instalación de plantas de energía geotérmica en el valle del Rift. Kenia lidera la producción de energía renovable en el continente y tiene previsto que se convierta en la única fuente de electricidad en los próximos tres años (actualmente cubre el 70%).

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Insumisas e insumisos, dos aventuras poéticas con valor y libertad

Un honor formar parte de la antología Insumisas, llena de poetas a las que tanto admiro y agradecida por ser citada en el artículo de Librújula.

Artículo del escritor Enrique Villagrasa.

En todo poema hay tres modos de conocimiento necesario: crítico, intuitivo y de revelación. Y en ese quehacer demiurgo utilizamos los tres a la vez: aunque echamos mano más del segundo y del tercero; y sería necesario y justo utilizar el primero. Cabe apuntar también, que escribir y leer poesía es un extraordinario acelerador, cual peyote, de la modificación de nuestra conciencia y de su percepción; acelerador del pensamiento y de la comprensión de tu universo, poeta, y del suyo: o sea, del lector). Una vez experimentado tal estado o sensación, ya no se puede renunciar a repetir la experiencia; establecemos una dependencia total con la poesía y esta nos hace adictos con y en su agudeza crítica: justa y necesaria. Tradición querida, bien amada, que una vez conocida está bien olvidarte, pues tenemos la obligación de abrir sendas nuevas.

En fin, que poesía es conocer y comunicar a través de la palabra crítica. Palabra que es signo y señala hacia algo distinto de ella, apuntando hacia la realidad aparente y la invisible, la trascendente. Y para demostrar que esto es así acaba de publicarse una antología que a nadie dejará indiferente: Insumisas. Poesía crítica contemporánea de mujeres (Baile del Sol), con selección, edición y epílogo del poeta y crítico Alberto García-Teresa (Madrid, ,1980), donde recoge poemas de 78 poetas mujeres, tres de las cuales inéditas: Vanesa Basurto, Belén García Nieto y Ángela Martínez Fernández: poesía crítica e inteligente, como las palabras del epílogo, pues es una antología que “Aspira a ser un punto de partida, un refuerzo y un impulso; una obra que aporte y que refleje la fortaleza de una poesía crítica escrita por mujeres en la actualidad. Y, como siempre, que pueda servir, si es necesario, como documento de trabajo y como acompañamiento. Que sea, en definitiva, una herramienta más en una lucha amplia con distintitos frentes que no podemos eludir.” Y de verdad que lo consigue, pues es todo esto y mucho más. Solo hay que leer los poemas de estas poetas tan necesarias en la actualidad, desde Abad hasta Vidal, pasando por: Acquaroni, Adón, Aguilar, Alderete, Andrés, Alonso, Astray, Basurto, Beltrán, Boillos, Borgia, Camacho, Cano, Casielles, Castañón, Castrejón, Castro, Chillón, Collado, Correyero, Eloy-García, Gallud, Gálvez, Garboni, G. García, García, García Faet, García Nieto, García Zambrabo, García-Bujarrabal, Giordani, González, Herrera, López, López Manrique, Luna, Maeso, Marín, Martín, Martínez, E. Martínez, Martínez Fernández, Martíenez-Osorio, Mazas, Medel, Miguel, Monjas, Mpntero, Mora, Morano, Muntañola, Navarro, Olascoaga, Olmeda, Oteo, Otoxoa, Parra, Pastor, Cañamares, Pérez López, Pérez Montalbán, Ramón, Reyes, Rosetti, Ruiz, Salcedo, Salvador, San Román, Santiago, Sanz, Tapia, Toledano, Valero, Vaz, Vázquez y Vega. Poesía crítica acertada, con versos necesarios y justos que son latigazos en el cerebro, como estos de la zaragozana Marta Navarro, por ver si despertamos: “Éramos equilibristas en el ojo del huracán/ rehusando soplar las velas/ de nuestra ausencia./ Éramos la estadística a final del año,/ al final del mes,/ al final de la semana./ Al final, siempre al final./ Hasta que dejamos de serlo,/ hasta que desalojamos/ a los aguaciles del invierno/ y alzamos las banderas de nuestras manos./ Hasta que nos aprendimos,/ hasta que nos sumamos/ para dejar de restarnos”.

Creo que es una antología de poesía en castellano, en esta España patriarcal y todavía con voces y ecos del tardofranquismo, cuya sombra es demasiado alargada, escrita por mujeres jóvenes y no tan jóvenes. Es de lectura necesaria, pues, posiblemente, los poetas, lo digo generalizando, no somos tan críticos, y sí que los hay, que nadie lo duda y él antólogo bien lo sabe. Pero estas poetas lo son, e igual no están todas, pero las 78 están acertadas y apuesto por ellas, todas y cada una. García-Teresa ha realizado un buen trabajo, como todos los suyos. Hay que leer su epílogo. Cierto que ha elegido un poema solo de alguna de las poetas que él ha creído, pero aun así sigue teniendo todo mi respeto y admiración, al igual que en sus magníficos anteriores trabajos, por citar dos: Poesía de la conciencia crítica (1987-2011) (Tierradenadie, 2013) y Disidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014) (La Oveja Roja, 2015).  Nadie sabe lo que pueden las mujeres poetas y más las que escriben poesía crítica, con poemas que llaman a las cosas por su nombre, con poemas que liberan, con poemas que hacen madurar, que inquietan y transgreden. Poemas donde la huella del tiempo está, donde la memoria habita. Poemas que arden en preguntas: que también buscan respuestas. Por todo esto y mucho más, creo que el balance de leer esta antología es positivo, con lo cual celebro su publicación. Queda dicho una vez más: el futuro poético inmediato es de las poetas mujeres: “No saben muy bien quiénes son algunas mujeres”, Andrea Mazas dixit.

 

Los insumisos de La Diferencia: ¡ahí es nada!

Casi a la vez se publicaba la antología El Unicornio en el café Libertad, 25 años después (Carena), de Pedro Rodríguez Pacheco (Sanlúcar la Mayor, 1941). Que es una suerte de nueve poetas insumisos, ¡vaya que lo son!, (siete hombres y dos mujeres) y de una explicación de aquel movimiento poético crítico denominado La Diferencia: eran tiempos de la experiencia y de poetas clónicos fervorosos del taxi. Los y las poetas que aparecen en la antología son: Manuel Jurado López, Pedro J. De la Peña, Ricardo Bellveser, Antonio Enrique, María Antonia Ortega, José Lupiáñez, Concha García, Antonio Rodríguez Jiménez y Fernando de Villena. Tienen bibliografía, inteligente perfil poético y exquisita selección de poemas. Y la antología se abre con las pertinentes “Anotaciones para una crónica de la Diferencia” y el testimonio gráfico de los diversos actos de fundación llevados a cabo, aquellos años, en una sesentena de páginas, de más que obligada lectura. Y que nadie se rasgue las vestiduras: hay que conocer la historia literaria de este país, que no solo es una, ni grande ni libre. Hay un hecho admirable, digno de toda consideración, es la humildad y honradez del antólogo: “Los poetas seleccionados, no han sido cosecha propia; la única gavilla mía ha sido desantologarme por las causas y razones ya expuestas a lo largo de esta introducción.” Los antologados aparecen en orden cronológico de nacimiento y los poemas de cada uno de ellos han sido seleccionados por los autores, poetas de raza.

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Blanqueando el fascismo de Pilar Primo de Rivera

Pilar Primo de Rivera, “pionera y feminista”. Una historiadora no puede dar por buenos los textos de autojustificación que hayan escrito las protagonistas de la historia. No es serio, no es ético y no es científico.
La de lejía que utiliza el cine y algunas historiadoras. Mal cuerpo se me pone.

Os dejo información variada, para que podáis comprobar vosotr@s mism@s.

” Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama… si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche. En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte”. Pilar Primo de Rivera. “Economía doméstica para bachillerato y magisterio” Sección Femenina 1958.

Sacado de “Economía doméstica para bachillerato y magisterio” Sección Femenina 1958.

Cartas Vivas, documental de Paula Ortiz y la historiadora Nuria Capdevila-Argüelles.

https://www.theguardian.com/world/2019/sep/14/project-brings-silenced-spanish-women-writers-to-life?utm_term=Autofeed&CMP=twt_gu&utm_medium=&utm_source=Twitter#Echobox=1568473467

https://elpais.com/…/…/12/actualidad/1568304270_603240.html…

Hildegart Rodríguez y Carmen Laforet deben de estar revolviéndose en sus tumbas.

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¡Qué verde era mi valle!

Tomado del blog de José Carlos Rincón

http://josecarlosrincon.blogspot.com/2015/11/clasicos-inmortales-que-verde-era-mi.html

Clásicos Inmortales: ¡Qué Verde era mi Valle!

Un canto de Amor a la tierra, a sus tradiciones y a la familia. Así podríamos calificar esta magnífica obra del maestro John Ford, que era hijo de emigrantes irlandeses y lo demuestra en todo momento, presentándonos una tierra idílica, verde como lo es en este caso Gales, pero no lejos de la confrontación social y generacional, que hace de esta obra una película para pensar… y es que Ford era algo más que un director de grandisimas películas del Oeste.
La película comienza con un hombre llamado Huw Morgan empaquetando lo poco que le queda. Se va de aquel valle ennegrecido por la mineria. Un hombre que nos presenta como era su infancia en aquel valle, entonces verde y alegre; la eterna Gales.
Allí se nos presenta a su familia, los Morgan. Un pequeño Huw (Roddy McDowall) vive con sus padres Gwilym (Donald Crisp) y Beth (Sara Allgood), así como con sus hermanos mayores Ianto (John Loder), Ivor (Patric Knowles) y Davy (Davy Morgan) y su hermana Angharad (Maureen O’Hara), la cual ayuda a su madre en las tareas del hogar, mientras los hombres van a la mina, el único sustento de aquella zona en una tierra idílica y verde como aquella. A la zona llega un nuevo predicador Gruffyd (Walter Pidgeon), del que Angharad parece sentirse atraída en una fiesta, la primera vez que lo ve.
Entre la mina y la vida rural
Sin embargo, la idílica vida de los aldeanos cambiara cuando el propietario de la mina reduce los sueldos de forma drástica. Es ahí cuando entran los sindicatos y cuando los mineros acabaran poniéndose en huelga con la intención de que no sólo no se le reduzcan los salarios, sino el que tengan una condiciones de vida mejores en el futuro.
Regresando de la mina
El cabeza de familia de los Morgan no apoya la huelga, ya que cree que desde la moderación y no desde la ira se consiguen las cosas. No lo aceptan los hijos que van a la reunión en la que los huelguistas van a decidir cuáles serán sus pasos a seguir. Sabiendo los huelguistas que Gwilym no esta en huelga, es increpado, algo que hace que Beth, su esposa vaya a la reunión asegurando con matar a aquel que perjudique a su esposo.
Al intentar llegar a casa en medio de una tormenta de nieve en la oscuridad, Beth cae en un río helado. Su hijo Huw se zambulle para socorrerla, poniéndola a salvo, pero el pobre niño, debido al frío de las aguas del río, acaba perdiendo la movilidad de las piernas, algo que no sólo causa trastorno en el propio Huw, sino en la familia, especialmente en su madre, que padece una severa pulmonía. Huw con el tiempo recuperara la movilidad de sus piernas gracias al predicador, que lo lleva a dar vueltas por el verde valle, pudiendo además conversar con la hermana del joven.
La huelga finaliza, reconciliandose Gwilym con sus hijos, aunque muchos mineros han perdido su puesto de trabajo. Por otro lado, la zona se ha vuelto más pobre. Angharad es cortejada por el hijo del propietario de la mina , Iestyn Evans (Marten Lamont, pero su corazón pertenece al predicador. Gruffydd, que también la ama, pero no puede soportar la idea de someterla a la vida de un hombre de una Iglesia empobrecida y las habladurías que existen por la gente de la zona debido a la relación existente entre ella y él. Es por eso que rechaza una relación sentimental con la joven, que acabara casándose con Evans en un matrimonio sin Amor, yéndose de su tierra. Huw ira a la escuela donde se verá forzado a jugar a boxeo, destacando la violencia que se vive en las aulas.
Angharad y el Predicador
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Entrevista a María Ángeles Durán. Premio Nacional de Sociología

 

María Ángeles Durán / Premio Nacional de Sociología

“Los agentes del cambio social en España son los inmigrantes”

 

Tomada de  CTXT, pinchad aquí para leerla. a/27481/Gorka-Castillo-entrevista-Maria-Angeles-Duran-Premio-nacional-de-Sociologia.htm

 

5 de Agosto de 2019, por Gorka Castillo

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Su casa, con los muebles revueltos y algunos libros apilados sobre las mesas, parece asediada por la mudanza. María Ángeles Durán (Madrid, 1942) se excusa con su sonrisa luminosa y el cabello plateado de tanto retar al tiempo. Poco o nada se puede añadir de esta mujer pionera en casi todo lo que toca. Fue la primera catedrática en Sociología de España, la primera en dirigir un instituto universitario de género y la primera en recibir el Premio Nacional de Sociología. Hasta su tesis doctoral, presentada en 1971, fue precursora en la visibilización del trabajo de la mujer “en un país donde 40 años después algunos siguen confundiendo feminismo con hembrismo, que es una cosa muy diferente”. Dueña de una lente personal prodigiosa para descifrar las contradicciones en las que se desenvuelve este mundo complejo, ha publicado una veintena de libros tan rotundos como Liberación y Utopía. La mujer ante la cienciaEl trabajo no remunerado en la economía global y, sobre todo, El valor del tiempo ¿cuántas horas te faltan al día?, una investigación inaudita sobre el uso del tiempo que trasciende la propia sociología para adentrarse en la vida postindustrial con reflexiones y vivencias personales. “Las mujeres llevamos gestionando la gasolina del cambio social en España desde hace 30 años”, sentencia.

En 2006 publicó el ensayo El valor del tiempo. ¿Cuántas horas te faltan al día? El capítulo final sobre la desaparición de las mujeres vivíparas es brutal. ¿Cómo se le ocurrió?

hay muchísimas chicas jóvenes que se sienten incapacitadas para tener niños porque su situación laboral es absolutamente inestable

Quizá la idea no fue tan original como parece. En Un mundo feliz, de Aldous Huxley, ya se apunta que los embarazos del futuro estarán absolutamente controlados por la tecnología. E incluso se augura que a unos fetos se les suministrarán medicinas más caras que a otros que tendrán gestaciones más cortas y con menos cuidados. De todos modos me parece necesario reflexionar sobre este asunto porque nada escapa del avance tecnológico. Yo misma he conocido, en el lapso de mi propia vida, a varias generaciones de mujeres con concepciones muy diferentes sobre la natalidad. En tiempos de mi abuela llegaban a tener 17 hijos en partos naturales en casa, sin asistencia médica; en la generación de mis padres, después de la guerra, tampoco había controles de natalidad por la ideología religiosa y política dominante. ¡Recuerdo un premio de natalidad que otorgaron a una familia que tenía 24 hijos! Pero también he conocido la llegada de la píldora, la liberalización de los sistemas anticonceptivos y el aborto. Ahora estamos en la era de la gestación monitorizada de todo el proceso que permite actuar en el caso de producirse algún tipo de problema e incluso aceleran el parto si es necesario.

¿Y cómo será en el futuro?

Imagino que los protocolos de actuación médica se ampliarán considerablemente. La tecnología resolverá los problemas derivados de los partos prematuros y el proceso de gestación será mucho más breve, de ocho, siete, seis meses. Aunque hay muchos partidarios de los beneficios que reporta un parto natural para el bebé y para la madre nos encontraremos que los tiempos de gestación se irán reduciendo a la nada. Eso lo estamos viendo ya. Parir es un hecho doloroso y minimizarlo encaja muy bien en la cultura hedonista de nuestra época.

Desarrolló su carrera profesional mientras criaba a sus hijos. ¿Le resultó duro?

No sé si es más duro criar tres hijos en la época que me tocó o no poder criar ninguno como les pasa a muchas mujeres en la actualidad. Ahora hay muchísimas chicas jóvenes que se sienten incapacitadas para tener niños porque su situación laboral es absolutamente inestable. Procedo de una generación donde las relaciones, para bien y para mal, eran más duraderas. Las de ahora no son tan estables aunque tengan otras ventajas. Pero para tener hijos, sobre todo para la mujer, es necesario tener una estabilidad emocional o económica que en España no existe. Tenemos un grave problema y deberíamos tomarnos en serio la baja natalidad.

En un momento de transformaciones generalizadas como el actual, ¿quiénes son los agentes del cambio social en España?

Los inmigrantes, sin duda.

¿Y las mujeres?

También las mujeres pero veo una diferencia. Nosotras llevamos gestionando la gasolina del cambio desde hace 30 años mientras que hace 20 años la migración no era un fenómeno tan palpable. Lo del 8 de marzo fue la eclosión. La mecha ya había prendido en EE.UU. años antes pero nos vino de maravilla porque creó alrededor del movimiento feminista un soporte mediático realmente sólido. Lo interesante es que nada de esto fue improvisado sino que tiene su origen en el acceso, lento y profundo, de la mujer a todos los niveles de la enseñanza y, por supuesto, al empleo. Lo de los inmigrantes es más reciente y, hasta cierto punto, también más disruptivo porque incluye un elemento innovador que, como todo hecho novedoso, produce tensión y conflicto. También las mujeres introducimos y seguimos introduciendo componentes sociales novedosos. Por eso siempre fuimos un foco de tensión, pero vamos resolviendo los problemas.

Sin embargo, continúan encabezando el número de excedencias y de reducciones de jornada para dedicarse al cuidado de personas a su cargo, ¿no contradice las políticas de igualdad?

El feminismo no es ninguna declaración de guerra contra nadie porque es puro humanismo

No, en absoluto. Con perdón de Marx, creo que cuando hablamos de avances nos olvidamos de que existen una serie de funciones, como tener hijos y velar por las personas que necesitan cuidados, de obligado cumplimiento porque sin ellas la sociedad se muere. Hay un fallo generalizado en todas las corrientes del pensamiento económico sobre esta cuestión porque desempeñar estas tareas no es gratuito ni es inagotable. En economía sólo se habla de los bienes que tienen precio. Ya advirtió Naciones Unidas durante la Conferencia de la mujer de Pekín en 1995 que todos los análisis macroeconómicos se elaboran mal. Tenemos que integrar los recursos monetarizados con los que no lo están, es decir, el tiempo de trabajo no pagado que se realiza en los hogares. La última gran encuesta del INE detectó que esa inversión es un 30% más alta que todo el tiempo del mercado laboral junto, incluido el sumergido. De ahí viene mi interés por estudiar el tiempo.

¿Y cómo mide el tiempo? ¿En dinero, en ocio creativo, en horas empleadas?

Hay que llegar a una visión un poco diferente. A lo mejor nos vendría bien asomarnos a otras culturas para percibir su manera de integrarse en una vida más completa. Te pondré un ejemplo. Hace dos meses tuve un accidente y durante este tiempo he utilizado a menudo la Sanidad, un servicio que debería tener muy presente a la persona y su entorno. Pero desgraciadamente he descubierto que se ha convertido en una especie de taxímetro donde cada consulta está escrupulosamente minutada. Si pueden atender 40 pacientes en una tarde mejor que a 20. No importan las necesidades de las personas, sólo interesa la rapidez porque en nuestra cultura se ha impuesto que lo breve es más productivo y rentable. Eso nos lleva al desastre, sin duda. Y, en buena medida, también a la soledad. Si nuestra civilización no encuentra otras formas de relacionarse con el tiempo está condenada a ser muy solitaria. Francia ya ha creado un ministerio de la soledad e Inglaterra ha tenido que hacer algo parecido.

Suele destacar la importancia del trabajo no remunerado en la producción de bienestar y riqueza en España. ¿Es para tanto?

Si lo comparamos con otros países de nuestro entorno, España es mucho más rica de lo que pensamos. Y lo mismo sucede con las diferencias regionales. Si comparamos el PIB de Catalunya con el de Extremadura y el del País Vasco con el de Andalucía vemos que catalanes y vascos tienen más ingresos pero menos tiempo disponible para el cuidado y la calidad comunitaria. Cuando empecé a trabajar en esta materia comparé la renta per cápita de Dinamarca e Italia y me sorprendió que eran muy parecidas, aunque los daneses dedicaban muchas más horas al trabajo remunerado que los italianos. La pregunta que me surgió fue: si ambos tenían una renta parecida pero a los italianos le quedaba más tiempo para invertirlo en sí mismos, ¿quién de los dos era más rico?

Parece claro. Y ahí comenzó a considerar un nuevo concepto que terminó inventando, Las cuidatoriadas, para referirse a toda esa gente, la mayoría mujeres, que invierte horas de trabajo no remunerado en el cuidado de otras personas. ¿Es la nueva clase nacida de la crisis?

No, es anterior, aunque la crisis la hizo más visible y le haya dado fuerza. Es el resultado de algo muy evidente si observamos la historia. En la era de la agricultura surgió el campesinado, durante la revolución industrial nació el proletariado y, ahora, con las sociedades de servicios y poblaciones envejecidas tenía que haber una nueva clase social en la zona oscura, los trabajadores que se ocupen de los que no tienen dinero pero necesitan muchas horas, es decir, de los viejos. Eso es el cuidatoriado. Es la suma de dos grandes grupos sociales, los que cuidan por obligación moral y quienes cuidan ocupando la franja más baja del mercado laboral que, frecuentemente, trabajan en situación de alegalidad. Por ejemplo, una jubilada con problemas de movilidad que recibe la pensión media que cobran las mujeres en España, es decir, 650 euros, dime tú qué puede hacer para cubrir sus necesidades de atención. Nada. Sólo le queda el recurso de contratar a persona en régimen de alegalidad y mal pagada aunque el grueso del cuidatoriado lo siguen conformando mujeres que cuidan por obligación familiar.

¿Se considera feminista?

Si.

¿Qué opina de la controversia que ha generado el término?

El feminismo siempre ha sido un concepto a debate. Hace varias décadas estaba mal visto, luego aportó prestigio y ahora un sector de la sociedad vuelve a debatirlo mucho. En mi opinión, ser feminista y demócrata son dos sentimientos complementarios que caminan de la mano porque el feminismo no hace otra cosa que insuflar valores democráticos a las relaciones entre hombres y mujeres. Por eso no entiendo a esas personas que van por ahí presumiendo de demócratas pero no de feministas. Una de dos. O tienen una idea rara de lo que es en realidad el feminismo o lo confunden con el hembrismo, que es una cosa muy diferente. El feminismo no es ninguna declaración de guerra contra nadie porque es puro humanismo.

Y, ¿cree usted que se puede ser feminista y pactar con un partido de extrema derecha como Vox?

A mí me parece imposible. He escuchado a algunas mujeres decir que les parece natural pero a mi me resulta contradictorio. Creo que no se puede.

Antes de conocerse el grave problema que supone la España vaciada, ya alertaba de los efectos del desplome de la natalidad y el envejecimiento demográfico sobre la despoblación del campo. ¿Hacia dónde nos dirigimos?

Hay un tercer factor fundamental que es el efecto succión que ejercen las ciudades sobre el mundo rural. Somos un territorio muy grande que es difícil de controlar. En el plano jurídico y en el medioambiental. Una distribución más homogénea de la población propiciaría que la tierra estuviera más cuidada y vigilada pero para que todo esto sea factible la vida en el campo debería recibir unos recursos similares a los que ya se dispensan a las ciudades para ser competitivos. La despoblación es abandono y desidia. El tiempo es muy importante.

Y usted, ¿cuándo descubrió la importancia de administrar el tiempo?

Puedo decirte cuándo descubrí que era una pobre de tiempo: en el momento que me casé.

¿Por qué?

Era una chica joven, tenía 24 años, estaba en pleno despegue profesional y de repente me encontré que era incapaz de manejar nada de mi propia casa. No sabía ni cocinar. Esto me hizo consumir un tiempo extraordinario. Y luego, cuando tuve a mi primer hijo, ya ni te cuento. Recuerdo que preparando las oposiciones de profesora en 1975 ya tenía dos hijos, uno de ellos recién nacido, y coincidieron con un momento donde la conciliación era una tarea titánica porque tanto mi marido como yo necesitábamos cada minuto de nuestro tiempo. Así que contratamos a una persona para que nos ayudara, le diera el biberón de la madrugada a la pequeña y pudiéramos dormir. Pero todo entró en conflicto por diferentes motivos. Tuvimos que tirar de mis hermanos, que eran estudiantes, para que nos hicieran de au pair. Fue tal el lío que al final nos encontramos con cinco personas en casa cuidando de los dos bebés, uno de los cuáles se puso enfermo con diarreas, de mi marido y de mí. Fueron tres o cuatro meses terribles, agotadores, que nos costaron más dinero de lo que ingresábamos. Una vez superado aquello pensé, ¿cómo es posible que en la facultad de Ciencias Económicas sepamos todo sobre el carbón, el trigo, las vacas y los corderos pero no tengamos ni idea de que en España hay un millón de niños que sufren diarreas a diario? Y empecé a escribir en un diario todo el trabajo que es imprescindible para sobrevivir pero que no se contabiliza en dinero. El resultado es que el trabajo que dedicamos al hogar y familia es un 30% superior al remunerado.

¿Cuántas horas le faltan al día?

Hay veces que desearía que el día tuviera 48 horas porque, aunque siempre termino haciendo lo que me propongo, lo realizo con cierto retraso.

¿Mantiene la costumbre de juntarse con toda su amplia familia en la Sierra de Gata, en Extremadura, para celebrar la llegada de la primavera?

Noooo. La realidad es mucho más prosaica. Yo no organizaba nada. Iba de invitada, aunque ahora soy un poco más dinamizadora del encuentro. Fue algo que se empezó a hacer en la época de mi madre y mis tíos pero no celebrábamos la llegada de la primavera (risas) sino la Semana Santa. Lo hacíamos el jueves santo porque era el día más fácil del año para juntar a toda la familia dispersa. Allí nos reuníamos más de cien personas. Cada uno llevaba un mantel, una cesta y comida y lo repartíamos. De la primera generación sólo quedan dos personas, pero sí, todavía seguimos reuniéndonos.

¿Quién es María Ángeles Durán?

¿Quién lo sabe? Cada día me descubro nueva y me construyo también nueva. Y supongo que también me destruyo nuevamente. Así que soy un proceso permanente de cambio.

 

 

El encuentro

Salió de su escondite a primera hora de la mañana. Llevaba nueces en los bolsillos, agua, pan seco, mapas y una máscara antigás en la mochila. Estaba convencida de que no quedaba nadie vivo sobre la tierra. La explosión había arrasado el mundo, eso dijeron en la radio cuatro minutos antes de interrumpirse la conexión. Después de atravesar ciudades desérticas, se adentró en un bosque, el único en cientos de kilómetros. Y entonces, surcando un cielo de agua estancada surgió ella, una ballena voladora, otra superviviente.