Entrevista a María Ángeles Durán. Premio Nacional de Sociología

 

María Ángeles Durán / Premio Nacional de Sociología

“Los agentes del cambio social en España son los inmigrantes”

 

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5 de Agosto de 2019, por Gorka Castillo

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Su casa, con los muebles revueltos y algunos libros apilados sobre las mesas, parece asediada por la mudanza. María Ángeles Durán (Madrid, 1942) se excusa con su sonrisa luminosa y el cabello plateado de tanto retar al tiempo. Poco o nada se puede añadir de esta mujer pionera en casi todo lo que toca. Fue la primera catedrática en Sociología de España, la primera en dirigir un instituto universitario de género y la primera en recibir el Premio Nacional de Sociología. Hasta su tesis doctoral, presentada en 1971, fue precursora en la visibilización del trabajo de la mujer “en un país donde 40 años después algunos siguen confundiendo feminismo con hembrismo, que es una cosa muy diferente”. Dueña de una lente personal prodigiosa para descifrar las contradicciones en las que se desenvuelve este mundo complejo, ha publicado una veintena de libros tan rotundos como Liberación y Utopía. La mujer ante la cienciaEl trabajo no remunerado en la economía global y, sobre todo, El valor del tiempo ¿cuántas horas te faltan al día?, una investigación inaudita sobre el uso del tiempo que trasciende la propia sociología para adentrarse en la vida postindustrial con reflexiones y vivencias personales. “Las mujeres llevamos gestionando la gasolina del cambio social en España desde hace 30 años”, sentencia.

En 2006 publicó el ensayo El valor del tiempo. ¿Cuántas horas te faltan al día? El capítulo final sobre la desaparición de las mujeres vivíparas es brutal. ¿Cómo se le ocurrió?

hay muchísimas chicas jóvenes que se sienten incapacitadas para tener niños porque su situación laboral es absolutamente inestable

Quizá la idea no fue tan original como parece. En Un mundo feliz, de Aldous Huxley, ya se apunta que los embarazos del futuro estarán absolutamente controlados por la tecnología. E incluso se augura que a unos fetos se les suministrarán medicinas más caras que a otros que tendrán gestaciones más cortas y con menos cuidados. De todos modos me parece necesario reflexionar sobre este asunto porque nada escapa del avance tecnológico. Yo misma he conocido, en el lapso de mi propia vida, a varias generaciones de mujeres con concepciones muy diferentes sobre la natalidad. En tiempos de mi abuela llegaban a tener 17 hijos en partos naturales en casa, sin asistencia médica; en la generación de mis padres, después de la guerra, tampoco había controles de natalidad por la ideología religiosa y política dominante. ¡Recuerdo un premio de natalidad que otorgaron a una familia que tenía 24 hijos! Pero también he conocido la llegada de la píldora, la liberalización de los sistemas anticonceptivos y el aborto. Ahora estamos en la era de la gestación monitorizada de todo el proceso que permite actuar en el caso de producirse algún tipo de problema e incluso aceleran el parto si es necesario.

¿Y cómo será en el futuro?

Imagino que los protocolos de actuación médica se ampliarán considerablemente. La tecnología resolverá los problemas derivados de los partos prematuros y el proceso de gestación será mucho más breve, de ocho, siete, seis meses. Aunque hay muchos partidarios de los beneficios que reporta un parto natural para el bebé y para la madre nos encontraremos que los tiempos de gestación se irán reduciendo a la nada. Eso lo estamos viendo ya. Parir es un hecho doloroso y minimizarlo encaja muy bien en la cultura hedonista de nuestra época.

Desarrolló su carrera profesional mientras criaba a sus hijos. ¿Le resultó duro?

No sé si es más duro criar tres hijos en la época que me tocó o no poder criar ninguno como les pasa a muchas mujeres en la actualidad. Ahora hay muchísimas chicas jóvenes que se sienten incapacitadas para tener niños porque su situación laboral es absolutamente inestable. Procedo de una generación donde las relaciones, para bien y para mal, eran más duraderas. Las de ahora no son tan estables aunque tengan otras ventajas. Pero para tener hijos, sobre todo para la mujer, es necesario tener una estabilidad emocional o económica que en España no existe. Tenemos un grave problema y deberíamos tomarnos en serio la baja natalidad.

En un momento de transformaciones generalizadas como el actual, ¿quiénes son los agentes del cambio social en España?

Los inmigrantes, sin duda.

¿Y las mujeres?

También las mujeres pero veo una diferencia. Nosotras llevamos gestionando la gasolina del cambio desde hace 30 años mientras que hace 20 años la migración no era un fenómeno tan palpable. Lo del 8 de marzo fue la eclosión. La mecha ya había prendido en EE.UU. años antes pero nos vino de maravilla porque creó alrededor del movimiento feminista un soporte mediático realmente sólido. Lo interesante es que nada de esto fue improvisado sino que tiene su origen en el acceso, lento y profundo, de la mujer a todos los niveles de la enseñanza y, por supuesto, al empleo. Lo de los inmigrantes es más reciente y, hasta cierto punto, también más disruptivo porque incluye un elemento innovador que, como todo hecho novedoso, produce tensión y conflicto. También las mujeres introducimos y seguimos introduciendo componentes sociales novedosos. Por eso siempre fuimos un foco de tensión, pero vamos resolviendo los problemas.

Sin embargo, continúan encabezando el número de excedencias y de reducciones de jornada para dedicarse al cuidado de personas a su cargo, ¿no contradice las políticas de igualdad?

El feminismo no es ninguna declaración de guerra contra nadie porque es puro humanismo

No, en absoluto. Con perdón de Marx, creo que cuando hablamos de avances nos olvidamos de que existen una serie de funciones, como tener hijos y velar por las personas que necesitan cuidados, de obligado cumplimiento porque sin ellas la sociedad se muere. Hay un fallo generalizado en todas las corrientes del pensamiento económico sobre esta cuestión porque desempeñar estas tareas no es gratuito ni es inagotable. En economía sólo se habla de los bienes que tienen precio. Ya advirtió Naciones Unidas durante la Conferencia de la mujer de Pekín en 1995 que todos los análisis macroeconómicos se elaboran mal. Tenemos que integrar los recursos monetarizados con los que no lo están, es decir, el tiempo de trabajo no pagado que se realiza en los hogares. La última gran encuesta del INE detectó que esa inversión es un 30% más alta que todo el tiempo del mercado laboral junto, incluido el sumergido. De ahí viene mi interés por estudiar el tiempo.

¿Y cómo mide el tiempo? ¿En dinero, en ocio creativo, en horas empleadas?

Hay que llegar a una visión un poco diferente. A lo mejor nos vendría bien asomarnos a otras culturas para percibir su manera de integrarse en una vida más completa. Te pondré un ejemplo. Hace dos meses tuve un accidente y durante este tiempo he utilizado a menudo la Sanidad, un servicio que debería tener muy presente a la persona y su entorno. Pero desgraciadamente he descubierto que se ha convertido en una especie de taxímetro donde cada consulta está escrupulosamente minutada. Si pueden atender 40 pacientes en una tarde mejor que a 20. No importan las necesidades de las personas, sólo interesa la rapidez porque en nuestra cultura se ha impuesto que lo breve es más productivo y rentable. Eso nos lleva al desastre, sin duda. Y, en buena medida, también a la soledad. Si nuestra civilización no encuentra otras formas de relacionarse con el tiempo está condenada a ser muy solitaria. Francia ya ha creado un ministerio de la soledad e Inglaterra ha tenido que hacer algo parecido.

Suele destacar la importancia del trabajo no remunerado en la producción de bienestar y riqueza en España. ¿Es para tanto?

Si lo comparamos con otros países de nuestro entorno, España es mucho más rica de lo que pensamos. Y lo mismo sucede con las diferencias regionales. Si comparamos el PIB de Catalunya con el de Extremadura y el del País Vasco con el de Andalucía vemos que catalanes y vascos tienen más ingresos pero menos tiempo disponible para el cuidado y la calidad comunitaria. Cuando empecé a trabajar en esta materia comparé la renta per cápita de Dinamarca e Italia y me sorprendió que eran muy parecidas, aunque los daneses dedicaban muchas más horas al trabajo remunerado que los italianos. La pregunta que me surgió fue: si ambos tenían una renta parecida pero a los italianos le quedaba más tiempo para invertirlo en sí mismos, ¿quién de los dos era más rico?

Parece claro. Y ahí comenzó a considerar un nuevo concepto que terminó inventando, Las cuidatoriadas, para referirse a toda esa gente, la mayoría mujeres, que invierte horas de trabajo no remunerado en el cuidado de otras personas. ¿Es la nueva clase nacida de la crisis?

No, es anterior, aunque la crisis la hizo más visible y le haya dado fuerza. Es el resultado de algo muy evidente si observamos la historia. En la era de la agricultura surgió el campesinado, durante la revolución industrial nació el proletariado y, ahora, con las sociedades de servicios y poblaciones envejecidas tenía que haber una nueva clase social en la zona oscura, los trabajadores que se ocupen de los que no tienen dinero pero necesitan muchas horas, es decir, de los viejos. Eso es el cuidatoriado. Es la suma de dos grandes grupos sociales, los que cuidan por obligación moral y quienes cuidan ocupando la franja más baja del mercado laboral que, frecuentemente, trabajan en situación de alegalidad. Por ejemplo, una jubilada con problemas de movilidad que recibe la pensión media que cobran las mujeres en España, es decir, 650 euros, dime tú qué puede hacer para cubrir sus necesidades de atención. Nada. Sólo le queda el recurso de contratar a persona en régimen de alegalidad y mal pagada aunque el grueso del cuidatoriado lo siguen conformando mujeres que cuidan por obligación familiar.

¿Se considera feminista?

Si.

¿Qué opina de la controversia que ha generado el término?

El feminismo siempre ha sido un concepto a debate. Hace varias décadas estaba mal visto, luego aportó prestigio y ahora un sector de la sociedad vuelve a debatirlo mucho. En mi opinión, ser feminista y demócrata son dos sentimientos complementarios que caminan de la mano porque el feminismo no hace otra cosa que insuflar valores democráticos a las relaciones entre hombres y mujeres. Por eso no entiendo a esas personas que van por ahí presumiendo de demócratas pero no de feministas. Una de dos. O tienen una idea rara de lo que es en realidad el feminismo o lo confunden con el hembrismo, que es una cosa muy diferente. El feminismo no es ninguna declaración de guerra contra nadie porque es puro humanismo.

Y, ¿cree usted que se puede ser feminista y pactar con un partido de extrema derecha como Vox?

A mí me parece imposible. He escuchado a algunas mujeres decir que les parece natural pero a mi me resulta contradictorio. Creo que no se puede.

Antes de conocerse el grave problema que supone la España vaciada, ya alertaba de los efectos del desplome de la natalidad y el envejecimiento demográfico sobre la despoblación del campo. ¿Hacia dónde nos dirigimos?

Hay un tercer factor fundamental que es el efecto succión que ejercen las ciudades sobre el mundo rural. Somos un territorio muy grande que es difícil de controlar. En el plano jurídico y en el medioambiental. Una distribución más homogénea de la población propiciaría que la tierra estuviera más cuidada y vigilada pero para que todo esto sea factible la vida en el campo debería recibir unos recursos similares a los que ya se dispensan a las ciudades para ser competitivos. La despoblación es abandono y desidia. El tiempo es muy importante.

Y usted, ¿cuándo descubrió la importancia de administrar el tiempo?

Puedo decirte cuándo descubrí que era una pobre de tiempo: en el momento que me casé.

¿Por qué?

Era una chica joven, tenía 24 años, estaba en pleno despegue profesional y de repente me encontré que era incapaz de manejar nada de mi propia casa. No sabía ni cocinar. Esto me hizo consumir un tiempo extraordinario. Y luego, cuando tuve a mi primer hijo, ya ni te cuento. Recuerdo que preparando las oposiciones de profesora en 1975 ya tenía dos hijos, uno de ellos recién nacido, y coincidieron con un momento donde la conciliación era una tarea titánica porque tanto mi marido como yo necesitábamos cada minuto de nuestro tiempo. Así que contratamos a una persona para que nos ayudara, le diera el biberón de la madrugada a la pequeña y pudiéramos dormir. Pero todo entró en conflicto por diferentes motivos. Tuvimos que tirar de mis hermanos, que eran estudiantes, para que nos hicieran de au pair. Fue tal el lío que al final nos encontramos con cinco personas en casa cuidando de los dos bebés, uno de los cuáles se puso enfermo con diarreas, de mi marido y de mí. Fueron tres o cuatro meses terribles, agotadores, que nos costaron más dinero de lo que ingresábamos. Una vez superado aquello pensé, ¿cómo es posible que en la facultad de Ciencias Económicas sepamos todo sobre el carbón, el trigo, las vacas y los corderos pero no tengamos ni idea de que en España hay un millón de niños que sufren diarreas a diario? Y empecé a escribir en un diario todo el trabajo que es imprescindible para sobrevivir pero que no se contabiliza en dinero. El resultado es que el trabajo que dedicamos al hogar y familia es un 30% superior al remunerado.

¿Cuántas horas le faltan al día?

Hay veces que desearía que el día tuviera 48 horas porque, aunque siempre termino haciendo lo que me propongo, lo realizo con cierto retraso.

¿Mantiene la costumbre de juntarse con toda su amplia familia en la Sierra de Gata, en Extremadura, para celebrar la llegada de la primavera?

Noooo. La realidad es mucho más prosaica. Yo no organizaba nada. Iba de invitada, aunque ahora soy un poco más dinamizadora del encuentro. Fue algo que se empezó a hacer en la época de mi madre y mis tíos pero no celebrábamos la llegada de la primavera (risas) sino la Semana Santa. Lo hacíamos el jueves santo porque era el día más fácil del año para juntar a toda la familia dispersa. Allí nos reuníamos más de cien personas. Cada uno llevaba un mantel, una cesta y comida y lo repartíamos. De la primera generación sólo quedan dos personas, pero sí, todavía seguimos reuniéndonos.

¿Quién es María Ángeles Durán?

¿Quién lo sabe? Cada día me descubro nueva y me construyo también nueva. Y supongo que también me destruyo nuevamente. Así que soy un proceso permanente de cambio.

 

 

Nosotras Creamos

El viernes habrá sol, palabras y cierzo amable hasta la medianoche. El viernes será día de jengibre y poemas hasta la medianoche. Lo que suceda después ya no es cosa nuestra.
Zaragoza, of course.

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Cuba contra el maltrato animal

Paso a paso, Cuba contra el maltrato animal: “Ley sí, maltrato no”, lazos naranja y pancartas que pedían “Alto al maltrato animal. Ellos también sienten. Los activistas llamarón la atención sobre la necesidad de proteger a los caballos usados en el transporte y la agricultura, los gallos y perros involucrados en peleas, ilegales en la isla, e incluso los animales exóticos enjaulados en los zoológicos”. El músico Silvio Rodríguez se sumó a la manifestación. Aquí la noticia: https://www.eldiario.es/politica/Cubanos-marchan-maltrato-manifestacion-permitida_0_886111790.html

Silvio Rodríguez

Candidatura de Paloma Lafuente

Paloma Lafuente es una de las candidatas a las primarias de Zaragoza en Común.  Paloma se presenta de forma independiente, es decir, no hay una maquinaria de partidos detrás de ella, pero sí hay un largo recorrido de trabajo, de proyectos y de discurso feminista en la ciudad por su parte.  Espero que gente como ella entre en  el Ayuntamiento. Lo espero de verdad. Vienen tiempos difíciles, que la decepción no nos pille con el ánimo bajo. Cambiar el mundo es muy difícil, pero cambiar nuestro mundo más cercano es una tarea  colectiva y necesaria y posible, claro que es posible. En nuestras manos está la posibilidad de hablar de feminismo, no la desperdiciemos. La historia no nos lo perdonaría.

Suerte, Paloma.

Más información sobre cómo participar pinchando aquí.

 

Carta al Papa Francisco con motivo de su viaje a Marruecos

 

Um Draiga insta a las entidades aragonesas a sumarse a la campaña de CEAS-Sahara que consiste en enviar una carta al papa Francisco ante su visita los días 30 y 31 de marzo a Marruecos, país ocupante del Sahara  Occidental. Enviad la carta a: sede@umdraiga.com

Carta al Papa Francisco con motivo de su viaje a Marruecos

Ante la inminente visita de Su Santidad al Reino de Marruecos, consideramos nuestra obligación recordarle que ese país ocupa ilegalmente una parte del Sahara Occidental, antigua colonia española que no fue descolonizada por España y que sigue pendiente de que se realice un referéndum de autodeterminación. Las Naciones Unidas siguen buscando la manera de resolver el conflicto, y Marruecos, apoyado por los gobiernos de países como Francia o España, obstaculiza sistemáticamente el proceso.

Marruecos, contraviniendo el Convenio de Ginebra y el derecho internacional humanitario, ha enviado cientos de miles de colonos al Sahara Occidental ocupado para desnaturalizar la identidad saharaui y anularles como pueblo. Las condiciones de vida en los territorios ocupados son muy difíciles porque no hay ni un atisbo de justicia, los saharauis están excluidos del trabajo, marginados en los colegios, tratados con violencia y arbitrariedad y sin ninguna libertad.

En el Sahara Occidental ocupado hay una cincuentena de presos políticos, nueve de ellos condenados a cadena perpetua tras juicios-farsa absolutamente faltos de garantías y equidad. Estos presos han sufrido y sufren torturas y unas condiciones inhumanas en las cárceles. Su única manera de protestar, la huelga de hambre, ha debilitado aún más a dichos presos y acrecentado las represalias de sus carceleros.

El territorio del Sahara Occidental es rico en recursos naturales. Pero Marruecos expolia impunemente esos recursos para venderlos a empresas extranjeras, que se convierten en cómplices de la ocupación, sin beneficio alguno para la población saharaui, sus legítimos dueños, tanto los saharauis de los campamentos de refugiados, como los que viven bajo la ocupación marroquí, como los saharauis de la diáspora.

Marruecos ha construido un muro militarizado de 2.720 km., que divide y separa a los territorios ocupados de los liberados del Sahara Occidental. Este “Muro de la Vergüenza” separa a las familias saharauis desde hace muchos años. Las márgenes del Muro están plagadas de minas, que siguen ocasionando muchas víctimas.

La ocupación marroquí se mantiene con una represión permanente por parte de las fuerzas militares y policiales, lo que genera todo tipo de injusticias, abusos y represalias, y que hace de dicha ocupación un continuo atentado a los derechos humanos, provocando miedo y odio.

Tras más de 43 años de ocupación y sufrimiento, esta situación debe terminar de una vez. Es indispensable lograr la Paz. Pero no la paz del exterminio sino la paz de la justicia.

Pedimos encarecidamente a Su Santidad que indique al Rey de Marruecos el sinsentido de mantener la ocupación del territorio saharaui, y que interceda por los presos y por el respeto a sus gentes y a sus recursos naturales.

Sabemos que no es una misión fácil, pero sabemos también a quién se lo pedimos: a alguien que sabe que no se puede mirar para otro lado cuando se produce la injusticia.

Le saludamos con esperanza.

Para ampliar información, pinchad en la página de Um Draiga.

La muerte de Sota, la humillación hacia Tauri: aporofobia y violencia policial

Todo se resume en ser pobre en esta sociedad, en ser la perra de una persona pobre, en ser Tauri, en ser Sota, en sufrir la humillación de un hotel céntrico, de una policía con las neuronas en el medievo y la rapidez para disparar de un vaquero. Agiten bien los ingredientes y les saldrá una vez más la aporofobia. La del hotel, la de la policía y espero que no la de la alcaldesa de Barcelona, que tiene la oportunidad de no apoyar a quienes han cometido esta barbaridad. La policía ha hundido a Tauri, más de lo que ya estaba. Ha roto su dignidad, ha roto su vínculo con el mundo, porque Sota era su vínculo, su familia. Los defensores de los derechos de los animales defendemos también la dignidad de las personas. Es mi caso y el de millares de activistas. Por eso criticamos la violencia ejercida hacia Tauri y la muerte de Sota. Por eso algunos compañeros andan buscándolo, para prestarle ayuda, para no dejarlo solo. No hay parte de lesiones, no hay mordisco, he tardado en escribir esto para poder tener datos y no escribir con las tripas, que ya me conozco lo suficiente para evitarlo.Lo que ha ocurrido es un acto demencial, indigno, peligroso y que tiene que ver con el odio a la pobreza. Y en mitad de esa maquiavélica conducta, Sota ha sido asesinada. Sí, sí, aprended de una vez a encajar esta palabra. Una perra ha sido asesinada, era un miembro de la familia de Tauri, entendedlo ya de una vez.


Me pregunto cuántas cosas pasarán sin que nos demos cuenta.

 

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“Diez poetas críticos con la sociedad actual”, en Librújula

http://www.librujula.com/actualidad/2224-la-poesia-de-barricada-habita-entre-nosotros

Muchas gracias a Librújula y a Enrique Villagrasa por incluirme en este artículo sobre “Diez poetas críticos con la sociedad actual”.

“La poeta Marta Navarro hace de su verso esa llave que abre esa puerta enclavada en la realidad, la cual y una vez traspasada te indica el sendero hacia tu sueño. Eso sí, su poesía exige la complicidad del lector para encontrar ese verso. “La tristeza habita en la pantera que envejece/ frente al público de un zoo”, versos de su maravilloso poemario Vietnam bajo la cama (Amargord, 2015). La lectura de su poesía nos enseña a sacudirnos aquellos complejos y miedos que acaso nos queden, a estas alturas de la vida, y así poder mirar de frente a esta sociedad del caos, de ese neoliberalismo, que nos agrede y empobrece cada día más. Son sus versos fríos gritos que buscan la belleza de la persona, sea de donde sea esta: “Los poemas acabaron/ en un aplauso operístico”

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Todos estamos de acuerdo ante el hecho de que la poesía no se vende y cuando se vende, se vende la misma de siempre, de forma constante, pero siempre poca, como el grifo que gotea. Comprar poesía para leer o recitar es hoy un gesto revolucionario y pocos se atreven. Esto es así y no hay nada que objetar, sin embargo y ante este hecho hay voces disconformes, voces que se alzan para dar un golpe sobre la mesa. Desde hace más o menos un par de lustros, en este siglo que este año alcanza la mayoría de edad hay una serie de poetas que le han dado la vuelta a la historia y al neoliberalismo imperante y que están taladrando los cimientos de esta nuestra tradicional y patriarcal cultura social. La sociedad está enferma y la poesía y sus versos tratan de indentificar sus males y ponerles remedio.

A lo largo de la historia, hay fechas que no se olvidan y una de ellas es Mayo del 68. Han pasado 50 años, desde aquellos textos situacionistas, siete desde aquel 15 M indignado y muchos más desde mi primera colaboración en la revista Orto, donde también firmabaNoam Chomsky, que no vio en el ’68 el agotarse el tiempo de las protestas ni tampoco de la búsqueda, sino de una revolución, si de un cambio radical de la sociedad. Mientras en Orto yo escribía sobre Rosalía de Castro, desde la lingüística Chomsky denunciaba el sistema neoliberal norteamericano, un sistema que Europa no ha tardado en apropiarse y hacerse suyo. La ausencia de políticas sociales y de un estado del bienestar que, desde sus orígenes, ha definido Estados Unidos hoy describe también Europa. De la misma manera que Chomsky, hoy octogenario, ha he hecho de la palabra escrita su herramienta de contestación, hoy día son cada vez más numerosos los poetas de este país que utilizan la palabra escrita como forma de contestación y denuncia: a través de sus se rebelan con sus versos ante el menoscabo de la cultura y la política social de nuestro tiempo.

A algunos de ellos, dedico este mes estas páginas dedicadas a la poesía; se lo dedico a ellos, porque, además de su valor literario, son poetas útiles a la sociedad de hoy, en cuanto desde sus barricadas poéticas, críticos con la sociedad, se están abriendo paso entre los lectores o entre aquellos que les escuchan recitar en plazas y bares. Desde esa esquina, estos poetas tratan de mover el mundo con sus versos, no sólo cuestionándolo sino proponiendo a través de sus poemas otros mundos posibles. No lo tienen fácil; pero, ahí están, dejando oír su voz en este contexto político, económico, social y religioso tan hostil para el ciudadano como para la palabra escrita, hoy más que nunca en el punto de mira. A través de sus versos quiere vivir la utopía de la ucronía, pero no para quedarse ahí, sino para construir, desde la desobediencia poética, una sociedad donde brille un mayor humanismo solidario. En esa esperanza están, en la de dar más valor a los hechos y menos al espectáculo, desde la honradez y la honestidad.

Los poetas

De esa legión de poetas críticos con poesía de barricada ante lo que nos habita y lo que es habitado por nosotros destacamos a diez, sin olvidar a las piedras angulares: teóricos a la vez que poetas como Enrique Falcón y/o Alberto García-Teresa, a quienes todos admiramos: a Enrique por su magna obra La marcha de 150.000.000 (Eclipsados, 2009), edición definitiva, y aquella antología por él coordinada, Once poetas críticos en la poesía española reciente (Baile del Sol, 2007); y a Alberto por su Poesía de la conciencia crítica (1987-2011) (Tierradenadie, 2013) yDisidentes. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014) (La Oveja Roja, 2015). Estos diez poetas más significativos de esa poesía de barricada son sin lugar a dudas y por mérito propio Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968), Antonio Orihuela (Moguer, 1965),María Ángeles Maeso (Valdamazo, Soria, 1955), Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971), Inma Luna (Madrid, 1966), Matías Escalera Cordero (Madrid, 1956), Marta Navarro García (Zaragoza, 1965), Ángel Guinda (Zaragoza, 1948), Isabel Pérez Montalbán(Córdoba, 1964) y Manuel Moya (Fuenteheridos, Huelva, 1960). Qué duda cabe de que hay otros como Jesús Lizano, ya fallecido; Felipe ZapicoDavid GonzálezJorge Riechmann o David Gimenez, de Remolinos (Zaragoza). Y entre las poetas pues desde Begoña Abad aMaría Eloy García, pasando por Pura López CortésBelén Reyes y Cristina Morano, entre otras muchas poetas combativas. Si escribimos sobre él, Ángel Guinda, que, por edad, es el mayor de los poetas críticos con el sistema y guerrillero, debemos decir que su poesía da razón de su ser, de aquel ser poeta de la libertad que tuvo que abandonar su ciudad, pues los de siempre no lo soportaban, ni a él ni a sus poemas. Fiel a sus principios, hoy seguramente estaría en la cárcel: “Vivir es esa trampa que demuele/ el cuerpo, y hasta el alma, trecho a trecho”. Nos dice en su Catedral de la noche (Olifante, 2015), con esa su voz intensa, con esa mística ascética, desde su ateismo, que las caretas ya no sirven y que todo conocimiento y opción implica exilio y negación. Como el ser persona solidaria y justa. Una poesía que es como latigazos en el cerebro y que a nadie deja indiferente, ni ayer ni hoy. Si alguien se atreve a leerla: “Ceniza en las manos de un viejo/ es lo que dejan los años al arder”.

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