Poema “Aquelarre”, de Pertenezco a los ciervos

Esta semana nos visita un poema muy especial. Se titula Aquelarre. Os invito a leerlo. Su autora firma con el nombre de Pertenezco a los ciervos. ¡A disfrutarlo!

Aquelarre

Le gusta vivir bajo la tierra
en forma de liebre.
Zigzaguea entre los árboles.
En la distancia sutil olor a humo.
No existe el cielo.
El verde lo engulló la noche.
Dormidos los cuervos.
Despiertan los búhos.
Avanza apresurada.
Crujen las hojas bajo sus pies.
Un resplandor cada vez más cerca araña
perezosos colores al bosque.
Un libro viejo enterrado en el musgo
esconde desordenadas firmas de sangre.
Mujeres desnudas de imperiosos pensamientos y largo cabello
bailan frente al fuego.
Las observa Cabrío.
Viste pelaje negro,
cornamenta como corona.
Saluda afectuoso a la liebre
que viene desde muy lejos…

 

Ilustración de Luca Vassallo.

¡Qué verde era mi valle!

Tomado del blog de José Carlos Rincón

http://josecarlosrincon.blogspot.com/2015/11/clasicos-inmortales-que-verde-era-mi.html

Clásicos Inmortales: ¡Qué Verde era mi Valle!

Un canto de Amor a la tierra, a sus tradiciones y a la familia. Así podríamos calificar esta magnífica obra del maestro John Ford, que era hijo de emigrantes irlandeses y lo demuestra en todo momento, presentándonos una tierra idílica, verde como lo es en este caso Gales, pero no lejos de la confrontación social y generacional, que hace de esta obra una película para pensar… y es que Ford era algo más que un director de grandisimas películas del Oeste.
La película comienza con un hombre llamado Huw Morgan empaquetando lo poco que le queda. Se va de aquel valle ennegrecido por la mineria. Un hombre que nos presenta como era su infancia en aquel valle, entonces verde y alegre; la eterna Gales.
Allí se nos presenta a su familia, los Morgan. Un pequeño Huw (Roddy McDowall) vive con sus padres Gwilym (Donald Crisp) y Beth (Sara Allgood), así como con sus hermanos mayores Ianto (John Loder), Ivor (Patric Knowles) y Davy (Davy Morgan) y su hermana Angharad (Maureen O’Hara), la cual ayuda a su madre en las tareas del hogar, mientras los hombres van a la mina, el único sustento de aquella zona en una tierra idílica y verde como aquella. A la zona llega un nuevo predicador Gruffyd (Walter Pidgeon), del que Angharad parece sentirse atraída en una fiesta, la primera vez que lo ve.
Entre la mina y la vida rural
Sin embargo, la idílica vida de los aldeanos cambiara cuando el propietario de la mina reduce los sueldos de forma drástica. Es ahí cuando entran los sindicatos y cuando los mineros acabaran poniéndose en huelga con la intención de que no sólo no se le reduzcan los salarios, sino el que tengan una condiciones de vida mejores en el futuro.
Regresando de la mina
El cabeza de familia de los Morgan no apoya la huelga, ya que cree que desde la moderación y no desde la ira se consiguen las cosas. No lo aceptan los hijos que van a la reunión en la que los huelguistas van a decidir cuáles serán sus pasos a seguir. Sabiendo los huelguistas que Gwilym no esta en huelga, es increpado, algo que hace que Beth, su esposa vaya a la reunión asegurando con matar a aquel que perjudique a su esposo.
Al intentar llegar a casa en medio de una tormenta de nieve en la oscuridad, Beth cae en un río helado. Su hijo Huw se zambulle para socorrerla, poniéndola a salvo, pero el pobre niño, debido al frío de las aguas del río, acaba perdiendo la movilidad de las piernas, algo que no sólo causa trastorno en el propio Huw, sino en la familia, especialmente en su madre, que padece una severa pulmonía. Huw con el tiempo recuperara la movilidad de sus piernas gracias al predicador, que lo lleva a dar vueltas por el verde valle, pudiendo además conversar con la hermana del joven.
La huelga finaliza, reconciliandose Gwilym con sus hijos, aunque muchos mineros han perdido su puesto de trabajo. Por otro lado, la zona se ha vuelto más pobre. Angharad es cortejada por el hijo del propietario de la mina , Iestyn Evans (Marten Lamont, pero su corazón pertenece al predicador. Gruffydd, que también la ama, pero no puede soportar la idea de someterla a la vida de un hombre de una Iglesia empobrecida y las habladurías que existen por la gente de la zona debido a la relación existente entre ella y él. Es por eso que rechaza una relación sentimental con la joven, que acabara casándose con Evans en un matrimonio sin Amor, yéndose de su tierra. Huw ira a la escuela donde se verá forzado a jugar a boxeo, destacando la violencia que se vive en las aulas.
Angharad y el Predicador
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Nosotras Creamos

El viernes habrá sol, palabras y cierzo amable hasta la medianoche. El viernes será día de jengibre y poemas hasta la medianoche. Lo que suceda después ya no es cosa nuestra.
Zaragoza, of course.

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Cuba contra el maltrato animal

Paso a paso, Cuba contra el maltrato animal: “Ley sí, maltrato no”, lazos naranja y pancartas que pedían “Alto al maltrato animal. Ellos también sienten. Los activistas llamarón la atención sobre la necesidad de proteger a los caballos usados en el transporte y la agricultura, los gallos y perros involucrados en peleas, ilegales en la isla, e incluso los animales exóticos enjaulados en los zoológicos”. El músico Silvio Rodríguez se sumó a la manifestación. Aquí la noticia: https://www.eldiario.es/politica/Cubanos-marchan-maltrato-manifestacion-permitida_0_886111790.html

Silvio Rodríguez

La caja de la República

Para Rosa Navarro

Gregoria vivía a las afueras de Zaragoza, apenas pudo ir a la escuela, pero recitaba de memoria libros enteros de poesía.  Aquel abril celebró junto a sus vecinas el futuro. La República era el libro que andaba esperando desde hacía tiempo.

Felisa vivía en el sur de Francia, en una hermosa casa con un gran huerto del que abastecía a toda la familia, pero lo dejó todo para dar a luz a su hija Rosa en la España republicana. El sueño de mis abuelas duró poco. Felisa acabó en la cárcel y Gregoria lloró en silencio todos los libros que no pudo terminar de leer.

Ambas guardaron en una caja los mejores recuerdos de aquellos años. La caja de los milagros la llamaban. La caja de la República. Decían que, para no olvidar a quienes amas y ya no están contigo, hay que recordarles con palabras, canciones y vino dulce, hay que hablarles como si estuvieran a nuestro lado. Porque si recuerdas  aquello que has amado, el olvido nunca ganará la batalla, algo que las mujeres republicanas sufrieron doblemente.

Para evitar ese olvido cada 14 de abril mis abuelas abrían la caja de los milagros. El milagro de los sueños. Extendían los recuerdos sobre la mesa de la cocina y entre vasos de vino dulce y canciones invocaban a la República. Y durante unas horas volvían a ocupar sus vidas. Ganaban la batalla de la nostalgia a golpe de palabras. Porque las palabras tienen el poder de dar vida, de reconstruir, de cerrarle el paso a la tristeza, de golpear el exilio de la vida, de salvar distancias.

Ahora que ellas ya no están, cada 14 de abril yo sigo su ritual, abro la caja de los milagros y preparo tres copas de vino y canciones. Ellas vienen del pasado, yo las espero sentada en el presente pero mirando al futuro. Y es aquí donde se produce una vez más la magia de volvernos a encontrar, de abrazarnos.

Extiendo el brazo y sé que al otro lado están ahí alzando su copa, burlándose de  la cárcel, del  silencio, del exilio, de la tristeza en estado puro, también de la muerte. Allí están ellas, sonriendo, celebrando su día y enseñándome a recordar que aquello que se ama se debe celebrar para no olvidarlo jamás.

Revivir es volver a vivir.

Igual que hoy hacemos aquí.

Pasado, presente y futuro.

“A por la III República”

Les oigo cantar.

¡Que así sea!

 

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Texto de Marta Navarro

Candidatura de Paloma Lafuente

Paloma Lafuente es una de las candidatas a las primarias de Zaragoza en Común.  Paloma se presenta de forma independiente, es decir, no hay una maquinaria de partidos detrás de ella, pero sí hay un largo recorrido de trabajo, de proyectos y de discurso feminista en la ciudad por su parte.  Espero que gente como ella entre en  el Ayuntamiento. Lo espero de verdad. Vienen tiempos difíciles, que la decepción no nos pille con el ánimo bajo. Cambiar el mundo es muy difícil, pero cambiar nuestro mundo más cercano es una tarea  colectiva y necesaria y posible, claro que es posible. En nuestras manos está la posibilidad de hablar de feminismo, no la desperdiciemos. La historia no nos lo perdonaría.

Suerte, Paloma.

Más información sobre cómo participar pinchando aquí.