Hasta siempre, querido Manlio Sgalambro

Desde luego marzo no ha podido empezar peor. Además de mi amigo Ernesto, hoy se ha ido Panero, y hace un rato mi adorado Manlio Sgalambro. Filósofo, poeta, cantante y un tipo formidable. Quien me conoce ya sabe lo mucho que significa Sgalambro para mí. Querido maestro, gracias por cada una de tus palabras. No me hago a la idea todavía. Un beso allá donde estés.

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Y una de mis preferidas “Teoria della Sicilia”

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A CHRISTMAS CAROL, Charles Dickens vuelve otra vez

Gracias a Rajoy y al gobierno del PP, nuestro querido Charles Dickens está más vivo que nunca. Yo quisiera que esa presencia de Dickens sólo fuera en la literatura, pero desgraciadamente los recorte sociales, económicos, éticos y morales que el actual gobierno ha impuesto hacen que la realidad nos devuelva a tiempos pasados. A este paso, se acabará trabajando por un plato de comida. Dickens en la España de 2014.  ¡Viva Dickens, Rajoy Dimisión!

A CHRISTMAS CAROL

 by  Charles Dickens

¡Ay, pero qué agarrado era aquel Scrooge! ¡Viejo pecador avariento que extorsionaba, tergiversaba, usurpaba, rebañaba, apresaba! Duro y agudo como un pedemal al que ningún eslabón logró jamás sacar una chispa de generosidad; era secreto, reprimido y solitario como una ostra. La frialdad que tenía dentro había congelado sus viejas facciones y afilaba su nariz puntiaguda, acartonaba sus mejillas, daba rigidez a su porte; había enrojecido sus ojos, azulado sus finos labios; esa frialdad se percibía claramente en su voz raspante. Había escarcha canosa en su cabeza, cejas y tenso mentón. Siempre llevaba consigo su gélida temperatura; él hacía que su despacho estuviese helado en los días más calurosos del verano, y en Navidad no se deshelaba ni un grado.

Poco influían en Scrooge el frío y el calor externos. Ninguna fuente de calor podría calentarle, ningún frío invernal escalofriarle. El era más cortante que cualquier viento, más pertinaz que cualquier nevada, más insensible a las súplicas que la lluvia torrencial. Las inclemencias del tiempo no podían superarle. Las peores lluvias, nevadas, granizadas y neviscas podrían presumir de sacarle ventaja en un aspecto: a menudo ellas se desprendían con generosidad, cosa que Scrooge nunca hacía.

Jamás le paraba nadie en la calle para decirle con alegre semblante: «Mi querido Scrooge, ¿cómo está usted?¿Cuándo vendrá a visitarme?» Ningún mendigo le pedía limosna; ningún niño le preguntaba la hora; ningún hombre o mujer le había preguntado por una dirección ni una sola vez en su vida. Hasta los perros parecían conocerle; al verle acercarse, arrastraban precipitadamente a sus dueños hasta los portales y los patios, y después daban el rabo, como diciendo: «¡Es mejor no tener ojo que tener el mal de ojo, amo ciego!»

Pero a Scrooge, ¿qué le importaba? Eso era precisamente lo que le gustaba. Para él era una «gozada» abrirse camino entre los atestados senderos de la vida advirtiendo a todo sentimiento de simpatía humana que guardase las distancias.

Erase una vez -concretamente en los días mejores del año, la víspera de Navidad, el día de Nochebuena- en que el viejo Scrooge estaba muy atareado sentado en su despacho. El tiempo era frío, desapacible y cortante; además, con niebla. Se podía oír el ruido de la gente en el patio de fuera, caminando de un lado a otro con jadeos, palmeándose el pecho y pateando el suelo para entrar en calor. Los relojes de la ciudad acababan de dar las tres, pero ya casi había oscurecido; no había habido luz en todo el día y las velas brillaban en las ventanas de las oficinas cercanas como manchas rojizas en la espesa atmósfera parda. Bajó la niebla y fluyó por todas las junturas, resquicios, ojos de cerradura, y en el exterior era tan densa que, aunque el patio era de los más estrechos, las casas de enfrente no eran más que sombras. Al ver como caía desmayadamente la sucia nube oscureciendo todo, se hubiera pensado que la Naturaleza vivía cerca y es taba elaborando cerveza en gran escala.

La puerta del despacho de Scrooge permanecía abierta de modo que pudiera atisbar a su empleado que estaba copian do cartas en una deprimente y pequeña celda, una especie de cisterna. Scrooge tenía un fuego muy escaso, pero la lumbre del empleado era todavía mucho más pequeña: parecía un solo tizón. Pero no podía recargar la estufa porque Scrooge guardaba el carbón en su propio cuarto, y seguro que si el empleado entraba con la pala su jefe anticiparía que tenían que marcharse ya. Por consiguiente, el empleado se arropó con su

bufanda blanca a intentó calentarse con la vela; no era hombre de gran imaginación y fracasaron sus esfuerzos. «¡Feliz Navidad, tío; que Dios lo guarde!», exclamó una alegre voz. Era la voz del sobrino de Scrooge, que apareció ante él con tal rapidez que no tuvo tiempo a darse cuenta de que venía.

«¡Bah! -dijo Scrooge-. ¡Tonterías!»

El sobrino de Scrooge estaba todo acalorado por la rápida caminata bajo la niebla y la helada; tenía un rostro agraciado y sonrosado; sus ojos chispeaban y su aliento volvió a con densarse cuando dijo:

«¿Navidad una tontería, tío? Seguro que no lo dices en serio.»

«Sí que lo digo. ¡Feliz Navidad! ¿Qué derecho tienes a ser feliz? ¿Qué motivos tienes para estar feliz? Eres pobre de sobra.»

«Vamos, vamos»-respondió el sobrino cordialmente-.«¿Qué derecho tienes a estar triste? ¿Qué motivos tienes para sentirte desgraciado? Eres rico de sobra.

Scrooge no supo repentizar una respuesta mejor y dijo otra vez: «¡Bah!» -y siguió con- «¡Tonterías!».

«No te enfades, tío», dijo el sobrino.

«¿Cómo no me voy a enfadar» -respondió el tío-, «si vivo en un mundo de locos como éste? ¡Felices Pascuas!

http://www.stormfax.com/dickens.htm

Una conversación pendiente

Judit Prat

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PENDIENTE

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Tú y yo tenemos una conversación pendiente. Una conversación con puertas giratorias y ventanas al sur. El sur de las cosas viste lencería de seda roja cuando acude al motel de los recuerdos. El sur, como yo, sufre ataques de hormonas rebeldes al escuchar tu nombre bajo el agua.

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Pero tú, tú eres frío como el sastre de Siberia que cose pantalones con hilos de iceberg, frío como un colchón de nieve, como el orgasmo de los obispos desdentados. En algún rincón de tu esbelta geometría lloran los urogallos del deseo y sé que al alba gritan mi nombre hasta desgarrarse. Tu almohada es mi confidente. Hace tiempo que el correo del zar trabaja para los bolcheviques enamorados.

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Tú y yo tenemos una conversación pendiente. Una conversación sin diplomáticos ni obreros del metal, sin el miedo acumulado de los mataderos, sin psicoanalistas de bosques, sin menús de verano, sin la crueldad de los matadores, sin el silencio de los cobardes. Te ofrezco la eternidad y un día para comernos este miércoles regalo del dios Neptuno. Llámame y empezaremos de nuevo.

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Fotografía de Judith Prat

Presentación del libro “El cuarto hocico”

“De cómo doce niños y un maestro buscaron cambiar el mundo”

Los protagonistas de esta maravillosa aventura llamada El Cuarto Hocico saben que la empatía hacia los animales cambia la percepción de las cosas, es sin duda el GPS hacia la conexión global con el mundo. La mejor medicina contra la anestesia de las emociones. Sus actividades han sido muchas y tangibles: intervenciones en plenos municipales rechazando los circos con animales, cartas a las monjas de un convento para que suspendan los festejos taurinos programados en su nombre, campañas contra el abandono de animales, rechazo a las corridas de toros, canciones animalistas… Son el mejor antídoto contra la crueldad de nuestra sociedad. Y todo esto ha sido gracias al trabajo de su maestro, César Bona, al que alguien debería pensar en clonar.El libro cuenta con un prólogo de Jane Goodall y colaboraciones de: Cristina Narbona, Kepa Tamames, Núria Querol, Patricia Esteban Erlés, Marta Navarro, Leonardo Anselmi, Chesús Yuste, María Pilar de la Vega y Julio Ortega.Tomad nota, gente de Zaragoza. Presentan el acto: el escritor Julio Ortega, José Luis Victoria (editor), la periodistaEva Hinojosa, Chesús Yuste, coordinador de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales, y el mismísimo César Bona.


La revista Pikara impresa

Pikara Magazine comenzó on-line en noviembre de 2010. Un día la excelente periodista June Fernández me propuso colaborar, así surgió la sección “Portadoras de sueños”. Ayer recibí en casa la revista impresa de PIKARA, resumen de estos años en la web. Me ha gustado mucho, está llena de artículos excelentes, muy bien editada. En mi sección de Pikara han aparecido poemas y reseñas de poetas como: Clara Santafé, Sonia Fides, Chantal Maillard, Cristina Peri Rossi, Nuria Ruiz de Viñaspre, Antología de Poetas Irlandesas, Laura Casielles, Ana Pérez Cañamares, Txus García, Begoña Abad,cuya reseña escribió la poeta Elvira Lozano, Maribel Hernández y Beatriz Gimeno. Y la publicada en la revista impresa dedicada a “La olvidada memoria de las poetas prostitutas chinas”.
Ha sido para mí un placer colaborar, y sólo la falta de tiempo y otros proyectos que se han cruzado en el camino han ralentizado el trabajo. Pero lo cierto, es que durante el periodo que he participado, la poesía ha estado presente en la revista y eso es algo que agradezco mucho a la revista. Larga vida a PIKARA y a su excelente equipo de redacción. Se os quiere. No dejéis de buscar la edición impresa y de seguir leyendo la digital. En estos tiempos oscuros, PIKARA ofrece luz, mucha luz.

La cura, un poema

La cura

El viento del sur tosía minutos y esperanza
sobre oscuros hospitales de guerra.
Agradecidos por el gesto,
los enfermos del pabellón 36
recogíamos los poemas
que sobrevivieron a la emboscada.
Tú les hacías el boca a boca,
yo les ofrecía un empleo como cantantes
en el bar de una carretera invisible.
Juntos abríamos espacios infinitos.

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“EL aullido de las cosas”, de Marta Navarro

Fascinante Audre Lorde

Audre

La hermana outsider Audre Lorde  Poetry Is Not A Luxury”

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Suya es la cita tal vez más repetida de la historia del activismo: “las herramientas del amo nunca destruirán la casa del amo”. Pero también otras, más incómodas, que cuestionan los cimientos de un feminismo construído sobre los restos de una supremacía racial de la que aún no nos hemos acabado de desprender. “Porque soy una poeta negra que hace su trabajo, vengo aquí a preguntarte: ¿Estás tú haciendo el tuyo?”

Para leer el artículo  entero de PIKARA pinchad aquí.

Poema de Audre Lorde.

Quién dijo que era simple

Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos.
Sentadas en Nedicks
las mujeres se reúnen antes de marchar
hablando de las problemáticas muchachas
que contratan para quedar libres.
Un empleado casi blanco posterga
a un hermano que espera para atenderlas primero
y las damas no advierten ni rechazan
los placeres más sutiles de su esclavitud.
Pero yo que estoy limitada por mi espejo
además de por mi cama
veo causas en el color
además de en el sexo
y me siento aquí preguntándome
cuál de mis yo sobrevivirá
a todas estas liberaciones.

Who said it was simple

There are so many roots to the tree of anger
that sometimes the branches shatter
before they bear.
Sitting in Nedicks
the women rally before they march
discussing the problematic girls Más

Maestros en el caleidoscopio, del Museo Pedagógico de Aragón

Gracias, Víctor, por incluirme en el libro. Estoy muy contenta por coincidir en esta publicación con Salomé Ballesteros. Pinchad aquí para descargar el libro.

Publicaciones Digitales del Museo Pedagógico de Aragón


Maestros en el caleidoscopio
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Año de publicación: junio 2013
Editorial: Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobiero de Aragón /Museo Pedagógico de Aragón
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Presentación
Siempre he contado la vida en cursos. Suelo decir, como el maestro de la película Ser y tener, que hace veinticinco años que dicto dictados. Y me gusta este oficio. Doy clase en la antigua Escuela Normal de Magisterio de Huesca, en un hermoso edificio inaugurado en 1932. Las aulas tienen suelos de madera, techos muy altos y unos amplios ventanales por los que entra la luz limpia y el aroma de la tierra mojada del parque. Frecuentemente les leo a los estudiantes que aspiran a ser maestros el fragmento de la autobiografía intelectual de Emilio Lledó, publicada en la revista Anthropos en septiembre de 1982, donde el filósofo y académico recuerda a don Francisco, el maestro que supo despertar en aquel niño de seis u ocho años la curiosidad, las ganas de saber, el deseo de entender el mundo y, en definitiva, el amor por la teoría que, como defiende el propio Lledó, originariamente significa visión, mirada personal sobre la realidad. Como pocas palabras reflejan de una manera tan precisa la importancia que un maestro puede tener en la vida de los escolares, me permito reproducir el extenso párrafo casi completo:
«Aquí en Vicálvaro comencé a ir al colegio, y es aquí donde tuve una de las más hermosas experiencias intelectuales, si es que a esa edad puedo ya hablar así. Durante la guerra civil, el colegio instalado en un amplio y alegre caserón del pueblo, con un jardín misterioso, con rincones secretos, invernadero y estanque, constituía nuestra delicia en las horas de recreo. Para mí, sin embargo, el máximo atractivo de aquella época inolvidable no tenía que ver con el jardín, ni con mis amigos. Se llamaba don Francisco. Era el maestro de nuestra clase (…). A pesar de mis pocos años, nunca he olvidado aquella clase luminosa, cuyas ventanas recogían el verde de los árboles del jardín, ni aquel maestro joven que convertía aquellas horas en un juego maravilloso de curiosidad, de enseñanza, de alegría. Aún recuerdo sus famosas “sugerencias de la lectura”. Don Francisco nos leía pasajes del periódico, del Quijote, de algún libro histórico, y nos pedía, a nosotros que en su mayoría no habíamos cumplido los diez años, que escribiésemos libremente lo que esa lección despertaba, evocaba, aludía. He tenido posteriormente buenos maestros, sobre todo en mis años de estudiante en Heidelberg, pero no recuerdo a nadie que llegase a despertar en mí, de una forma tan intensa, el convencimiento de que la educación es la clave de la vida humana, y que el aprendizaje y el conocimiento se puede convertir en una apasionante aventura».
El origen de Maestros en el caleidoscopio es un proyecto que el Museo Pedagógico de Aragón inició para recoger opiniones sobre el trabajo que los maestros hacen en las escuelas. En enero de 2010 abrimos el blog Más de cien razones, que ya ha sobrepasado las treinta mil visitas. En la breve presentación del blog se decía que nuestro propósito era conocer las razones que tienen los profesores para seguir dedicándose a este oficio hermoso, difícil y complejo. Queríamos contar los motivos que animan a los maestros a traspasar cada día el umbral del aula, queríamos contar cómo entienden su profesión maestros que han dedicado su vida a esta profesión y también queríamos conocer qué ilusión mueve a los jóvenes estudiantes que esperan dedicarse en un futuro próximo a la educación. Asimismo nos parecía muy importante que personas que no se dedican a la enseñanza compartieran el recuerdo que guardan de sus profesores. El resultado es este libro esperanzador que nos habla de lo definitivo que resulta encontrarse con un maestro que nos muestre el valor de la palabra, que nos ayude a construir nuestra identidad, que nos acompañe en el descubrimiento de los primeros aprendizajes, que nos contagie su pasión por la lectura y el amor a los libros, que crea en nuestras posibilidades, un maestro que después de cada tropiezo nos anime a seguir intentándolo y que nos dé seguridad en nosotros mismos.
No es extraño que el ruido creado alrededor de las escuelas, un ruido mediático, interesado y siempre inoportuno, nos impida descubrir y reconocer los logros que los profesores, los estudiantes y los padres han conseguido durante décadas de trabajo constante y silencioso en los colegios, en las escuelas, en los centros educativos. Por eso este libro, además de esperanzador, pretende ser un homenaje a los maestros. La dedicación de estos profesionales solo se explica por el compromiso ético que asumen y renuevan cada día con los jóvenes que se forman a su lado.Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
[De la presentación de Maestros en el caleidoscopio

Campamento Dignidad, poemas para la conciencia

Presentación libro I

“Aunque comen allí, no es un pic-nic. Aunque duermen allí, no es una excursión. Aunque beben allí, no es un bar. Aunque viven allí, no es una vida. Se hacen llamar Campamento Dignidad y están señalando una puerta. No es cómodo ni divertido, pero es sin embargo un gesto digno: lo que se llama una protesta. Pertenecen a la Plataforma por la Renta Básica y la puerta que señalan es la del Servicio Extremeño Público de Empleo, fachada de las políticas de empleo de la Junta de Extremadura.”. Santiago Alba RicoLibro campamento

Hace unos días se presentó  el volumen colectivo Campamento Dignidad: poemas para la conciencia. 2013. Dicho libro, que recoge textos de varios autores entre los que me incluyo, se ha publicado para apoyar la lucha de los colectivos extremeños implicados en la Renta Básica, STOP DESAHUCIOS y Asambleas de Parados. Para mí es un honor participar en esta publicación donde solidaridad y poesía son el motor principal. Os dejo el correo donde podéis adquirirlo y un enlace. También su precio, 10 euros, que va íntegro a Campamento Dignidad.

Contacto: zambradistribuidora@gmail.com

acampadamerida@gmail.com o a lajaimadelverso@hotmail.com.

Y también se puede comprar aquí, pinchad en el enlace:

Para seguir en facebook pinchad aquí.

Y algunos poemas en el blog de “Las voces del extremo”.

Cultura y resistencia

El texto entero de Santiago Alba

Aunque comen allí, no es un pic-nic. Aunque duermen allí, no es una excursión. Aunque beben allí, no es un bar. Aunque viven allí, no es una vida. Se hacen llamar Campamento Dignidad y están señalando una puerta. No es cómodo ni divertido, pero es sin embargo un gesto digno: lo que se llama una protesta. Pertenecen a la Plataforma por la Renta Básica y la puerta que señalan es la del Servicio Extremeño Público de Empleo, fachada de las políticas de empleo de la Junta de Extremadura. Exigen dignamente dignidad para los 180.000 parados extremeños; exigen -es decir- empleo público y renta básica o, lo que es lo mismo, las condiciones mínimas para que un ser humano se convierta en un ser humano. O más exactamente: en un ciudadano.

Las revoluciones árabes ciñeron todas sus demandas en la palabra “karama”, “dignidad”. Es sin duda una palabra bien elegida, la cifra donde cristalizan todas esas demandas, sociales y políticas, que resumen la autodeterminación de la existencia: alimentación, vivienda, sanidad, educación, información, capacidad de decisión, libertad de movimiento, y ello con independencia de que se tenga o no un trabajo. Esas son las condiciones materiales y políticas de la dignidad humana y si no se tienen, si se nos roban, si se nos escatiman o se nos limitan, la dignidad consiste entonces en rebelarse, protestar, señalar colectivamente las puertas cerradas, las fachadas engañosas, los parlamentos vacíos. España -escribía hace poco- es cada vez más “una dictadura árabe”. Los compañeros de Mérida, con su gesto digno en pos de la dignidad, forman parte de esa marea anti-dictatorial cuyo oleaje baña ya otros continentes posibles. Han acampado en la lucha y beben, comen y duermen en la plaza común. E incluso se sientan de pie.

Santiago Alba Rico

Dirán, un poema de abril

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Dirán que no os pertenece la lluvia,
ellos que ven una nube y  ya están vendiendo ríos
a los náufragos.
Dirán que la historia les pertenece,
mientras cientos de huesos rotos siguen aullando
en las cunetas.
Dirán que el día
es un error de la noche
y oscurecerán las horas
adulterando el tiempo que cuelga de los calendarios.
Dirán que dos y dos son cuatro,
cuando tú y yo sabemos
que dos y dos pueden ser cuatrocientos,
cuatro mil, cuatrocientos mil,
si nos lo proponemos.

Fotografía de Larry Towell

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