Fragmento de “En Bromstock”

La imagen puede contener: mesa

En Bromstock todo es distinto,
allí el mundo entra por el ojo de una cerradura,
la lluvia se burla de la tartamudez del fuego
y el viento como una pantera herida
abre todas las jaulas que encuentra a su paso.
Nadie, ni siquiera el joven ministro de la guerra,
puede evitar que la paz se incluya en el menú
de todos los comedores de la ciudad.

 

Marta Navarro García – Párrafo de “La vida en Bromstock”

I love you, Jonathan Swift

Estoy enamorada de Jonathan Swift. Y esto es un problema porque Swift nació en Dublín un 30 de noviembre de 1667 y dicen que se fue (yo no me lo creo) un 19 de octubre de 1745. La lucidez de este escritor me maravilla. “Los viajes de Gulliver”, “Instrucciones a los sirvientes” o por supuesto “Una modesta proposición” las releo como quien va a una clase magistral. Amargo, satírico, pocos como él han escrito contra la sociedad y la condición humana.

I love you, Jonathan. Vuelve cuando puedas, se te echa de menos.
Firmado: una española (a la fuerza) del siglo XXI.

Por cierto, aquí siguen los mismos que en tu época tiraban piedras a quienes veían el mundo de otra manera.

 

Os dejo un extraordinario artículo de Javier de Lucas,  catedrático de Filosofía del Derecho en el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia.

http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/caballos-Swift_6_260783929.html

 

Mi Halloween en Illinois

wolf_man-4.jpg

.

El frío y el viento se colaban por las ventanas del apartamento. Un quinto piso, bien iluminado y rodeado de árboles centenarios. La velada prometía mantas y whisky en esa primera noche de Halloween en Illinois.  La bibliotecaria más rara del mundo me había invitado a última hora a su fiesta, pero ya era tarde. Tenía puesto el pijama y, cuando yo me pongo el pijama, se cierra la vida social y empieza mi otra vida. Además, debía atravesar la ciudad hasta la otra punta de Champaign y luego negociar la vuelta en coche con alguien a quien podría conocer o no. Mal rollo. Mejor quedarse en casa.
La noche era oscura y punzante. Mi calle hacía esquina con la temible Elm Street, que es algo así como la Calle Mayor en nuestras ciudades, siempre hay una. El viento, lejos de darnos una tregua, atizaba con furia el apartamento. Yan Hui y Li Ping se habían ido a una de las muchas fiestas de disfraces típicas de Halloween. El tontarras también. Después de ver en la tele una película de psicópatas y de tomarme un generoso whisky, me acordé de que tenía ropa sin lavar. Pensé que no habría nadie en el sótano, lugar donde se instalan normalmente las lavanderías, así que bajé con mis cestas, detergentes y monedas.
Allí tocaba esperar al lavado y posterior secado. Yo, como todo el mundo, aprovechaba para leer durante esa media hora larga y aburrida. Toda la gente del Campus y del bloque de apartamentos estaba de fiesta. Halloween es una celebración muy importante en EEUU. Todo el día con la calabazas encendidas, las golosinas, los trajes de disfraces… En fin, una mezcla de mal gusto y cursilería infinita.
Estaba a punto de sacar la ropa de la lavadora cuando oí unos pasos que bajaban por el estrecho pasillo del sótano. Me pareció raro que alguien bajara pasadas las once de la noche a hacer la colada. Bueno, alguien sin planes para esta noche como yo, pensé. Pero no, lo que bajó fue un oso-lobo gigantesco, un monstruo enorme de unos dos metros, que se movía de un lado para otro dándose cabezazos contra las estrechas paredes. Aterrorizada, busqué una salida, pero la única puerta estaba cerrada. Para salir debía derribar al tipo que vestía de oso y que no paraba de gritarme algo así como “dtmhu ‘u harfgs coimpfbns… coins”. Se acercaba hasta mí y me enseñaba la mano. Yo, cada vez más asustada, empecé a chillar. Fue entonces cuando el tipo se quitó la cabeza de oso y  apareció ante mí un hombre rubio sudoroso, colorado y casi sin respiración, que me suplicaba en un inglés cargado de cerveza y asfixiado por el calor: “¡NO TE ASUSTES,  VENGO A COGER LA ROPA!,  ¿TIENES MONEDAS?”.
Aquello me tranquilizó muy poco. Sólo cuando salí de allí y me encerré en casa, comencé a respirar. El resto de la noche fueron sucesivos lingotazos de whisky con helado de chocolate y alguna lágrima de rabia y de vergüenza por la situación vivida. El tipo me había parecido un potencial psicópata, pero sólo era un vecino disfrazado de hombre-lobo, eso sí un monstruo de dos metros que hablaba y hablaba con los brazos abiertos.
Cuando Yan Hui, Li Ping y el tontarras volvieron a casa, ya de madrugada, me preguntaron: “¿Qué, aburrida?” “Sí, muchísimo”, les dije.
Al día siguiente la anécdota fue la comidilla en el vecindario, pero yo tardé varios días en contar en casa lo ocurrido. Ha pasado mucho tiempo y hoy lo he vuelto a recordar. Lo comparto con vosotros. Tened cuidado, no hagáis la colada una noche como ésta. Mucho cuidado.

Y ahora para tener información seria sobre los orígenes de esta celebración, os sugerimos que visitéis Innisfree

.

Poesía en los institutos de Huesca

Recibo esta sorpresa en Facebook. La comparto aquí y doy las gracias a los alumnos y alumnas que han seleccionado mis poemas para discutir en clase sobre feminismo y animalismo.  Muchas gracias.

Nota de Juan José Parcero Aznar

 

Los chicos de 1º A del IES Sierra de Guara de Huesca, me ayudaron a elegir este poema de Marta Navarro García, y la muestra en una de sus muchas facetas. Un poema de su magnífico poemario, “Vietnam bajo la cama” (Amargord Editorial, 2015). Nuestro instituto, uno de los TREINTA, sí, he escrito treinta, de todo Aragón, que participan este año en Poesía para llevar, esa iniciativa imprescindible, que contra viento y marea sale adelante. Cada semana un poema, propuesto por uno de los institutos, con los comentarios de alumnos del centro. Y la semana anterior al nuestro, Marta Navarro también, no me extraña que coincidiéramos en la poeta, y otro de sus poemas, en esa ocasión hablando desde el feminismo. ¡Disfrutad de éste, en defensa de quienes también nos necesitan, los animales!

Ppll15 16 marta navarro 24
issuu.com
.
.
.
Un abrazo y muchas gracias,

Los viernes en Bromstock

Bañera

Los viernes solíamos poner las ideas en remojo hasta el lunes para que se reblandecieran un poco. Éramos como garbanzos o militantes duros de mollera. Esto es una costumbre en Bromstock, donde nunca sabes si estás o te encuentras de camino.
Últimamente voy con frecuencia a Bromstock. O tal vez no…

El mundo de la señora Pop, fragmento

Cada tarde la señora Pop nos enseñaba
a mirar las cosas que no se ven.
Entrenábamos horas y horas en el jardín de su casa,
nos gustaba ajustar los contornos de la luz,
darle de merendar a la oscuridad,
y observar el reverso de la sombras,
hasta que una noche aprendimos a ver las cosas invisibles.

Pelirrojas

 

Fotografía de: Igor Borisov

Texto de Marta Navarro. El mundo de la señora Pop, fragmento

Goya y los Titiriteros

¿Qué se puede esperar de un país que premia y considera cultura a la tauromaquia? ¿Qué se puede esperar de un país donde destrozar animales durante las fiestas se considera divertimento? ¿Qué se puede esperar de un país que semana tras semana hace oídos sordos a la apología de la violencia de Federico Jiménez Losantos? Un tipo que debería estar alejado de los micrófonos, por su odio descarnado, también por ese flequillo que parece un congreso de sogas resbalando por su frente. Por otra parte, si ha sido un error la programación de la obra no adecuada para un público infantil es bueno reconocerlo, admitir el error y no andar cubriendo con flores lo que debería ser una crítica libre y constructiva, pero lo que es inadmisible, así lo veo yo, es llevar a la cárcel a los titiriteros. ¿Pero qué se puede esperar de un país que premia los espectáculos sangrientos y asfixia al mundo de la cultura? Somos como el cuadro de Goya “Duelo a garrotazos”, así nos va.

Por cierto, la compañía avisó de que no era apto para niños y niñas. Dejo el mensaje del aviso.  Dejad a los Titiriteros en paz.

Titiriteros de David Vela

Titiriteros, de David Vela

Duelo a garrotazos, Goya