Javier Rodrigo o cómo acabar con la participación ciudadana

Voluntarios sí, zombis no.

Hace unos días un caballero que defiende la forma absolutamente errática y fascistoide de trasladar los gatos del Pignatelli y del Teatro Romano me dijo textualmente: “Los voluntarios que han metido en jaulas a los gatos y los han llevado al Guano son los mejores voluntarios posibles. Hacen lo que se les dice y punto. Le agradecí el comentario porque dejaba muy clara su idea de Voluntariado: la de la persona que no piensa, solo ejecuta, sin hacerse preguntas. Y eso es lo que está consiguiendo el actual concejal de participación ciudadana Javier Rodrigo: desmontar ese patrimonio para la ciudad que son los voluntarios y voluntarias que piensan, que sienten, que conocen y tienen experiencia, que no significa que no se equivoquen, ojo, pero no ejecutan sin cuestionarse las cosas.

El caballero del argumento borró su comentario y yo, que no soy de hacer capturas, no lo guardé, pero mi memoria sí. Una ciudad no puede permitirse desmontar su voluntariado. Un concejal que es capaz de ver una paellera como un objeto de lujo, una radio pequeñita como la prueba de un delito, o que dice que ha plantado en el Guano árboles para los gatos (por cierto, ¿qué clase de árbol crece de la noche a la mañana?). Un señor que castiga de forma fulminante a las voluntarias que no cumplen sus órdenes, con las que se niega a reunirse, sí, sí, habéis leído bien, un tipo que se niega a reunirse y que es al mismo tiempo concejal de participación ciudadana. Es una absoluta locura.

Alguien que piensa así es alguien que nos está usurpando dinero cada mes, ese dinero que cobra para desmontar colonias de gatos. Estoy casi segura de que dentro de un tiempo este señor tendrá problemas con la Justicia, pero para entonces ya estará desmantelado todo. Y eso es algo que duele, que en ese período terminará con la vida de los gatos de esta ciudad y con el tejido voluntario de gente que piensa, que ayuda, pero que no son zombis.

Hoy he seguido el pleno municipal y sigo abochornada.

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