La primavera, una maravilla que debes escuchar

Holi (India) | Fotos, Fotografia, Holografia

Que la primavera es Vivaldi, sí, pero también la voz de Maria del Mar Bonet en esta Danza de la Primavera que siempre escucho al comienzo de la estación. Un ritual, una manía, una necesidad. Me parece de una belleza exquisita. Un concentrado de primavera pura que va deslizándose poco a poco en forma de música. Ibiza, primavera, concierto inolvidable y su voz mediterránea y única. Bienvenida a la Danza de la Primavera, amigos y amigas.

Una auténtica maravilla escuchar la Danza de la Primavera.

Cambiar el paisaje, en Librújula

Me gusta distanciarme de mí, le estoy incluso cogiendo gusto, ayer pensaba sobre ello, y hoy leo en Librújula lo siguiente: “Seguramente esta poeta utiliza el verso para distanciarse de ella y acercarse al otro” (Enrique Villagrasa). Gracias por subir este poema que es muy especial para mí. Tanto que a veces me quedo dentro de él un buen rato, hasta cambiar de paisaje, hasta casi desaparecer.

Aquí podéis leer la reseña y el poema.

http://www.librujula.com/palabra-de-autor-2/club-de-poesia/2922-cambiar-el-paisaje-de-marta-navarro?fbclid=IwAR3UZhLliLhquYlQ5lngb_eNCo77XbLOmQoEgvFy8etGtO0upt5MXLlvXv4

Ciclo de encuentros de escritores organizado por la DPZ

La Diputación de Zaragoza me incluye en su campaña de animación a la lectura. Me alegra entrar en el otoño de la mano de clubs de lectura y bibliotecas. Es la primera vez que participo.”Hijas de la Tormenta”, allí vamos.

Participan: Sergio del Molino, Pilar Aguarón, José Manuel González, Marta Iranzo Paricio, Usé Lahoz, Francisco López Serrano, Marta Navarro, Jordi Siracusa, María Dolores Tolosa, Ricardo Lladosa, Ana Alcolea, Elisa Arguilé, Fernando Lalana, Sandra Aragüás, Roberto Malo, Daniel Tejero e Irene Vallejo.

Este sábado día 17 estaré en el municipio de Malón. Entre todas las personas escribiremos un poema colectivo. Después iré a Boquiñeni y a Torres de Berrellén.

¡Viva la cultura!

https://www.aragondigital.es/2020/10/05/la-campana-de-animacion-a-la-lectura-de-la-dpz-llega-a-53-municipios-gracias-a-17-autores-aragoneses/?fbclid=IwAR12FamcxKqniNQA3YiFnajUIe3hOHXaK55b3rIHvcKI8t2VGKUvdc0o-6A

“Reseña de “Historias de tres mujeres con sombrero rojo”, en Arainfo

‘Historias de tres mujeres con sombrero rojo’, un libro de relatos que refleja las duras vicisitudes de la existencia

Reseña del escritor Carlos Manzano

Publicado en Arainfo, pinchad aquí para leerlo entero.

Publicado por Huerga & Fierro y firmado por Pilar Aguarón Ezpeleta, Marta Navarro Garcí­a y Ana Rioja Jiménez, este libro está dividido en tres partes, ‘El almacén de las vidas robadas’, ‘Al otro lado de la frontera’ y ‘Retazos de literatura y vida’, cada una a cargo de una autora

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No es habitual que un libro escrito por tres autores o autoras diferentes presente una unidad conceptual y estilística tan acusada como sucede con ‘Historias de tres mujeres con sombrero rojo’, publicado por Huerga & Fierro y firmado por Pilar Aguarón Ezpeleta, Marta Navarro Garcí­a y Ana Rioja Jiménez. Y sin embargo esta obra ofrece una coherencia en sus contenidos y una afinidad formal incuestionables.

El libro está dividido en tres partes, ‘El almacén de las vidas robadas’, ‘Al otro lado de la frontera’ y ‘Retazos de literatura y vida’, cada una a cargo de una autora, pero aun así­ todas las historias parecen atravesadas por un mismo aroma que les confiere cierto denominador común: el tiempo, lo que fuimos y lo que somos, lo que hubo y lo que soñamos que habría, la vida, el silencio, los recuerdos.

Aunque todos los relatos se mueven a un excelente nivel literario, me gustaría, por razones de espacio sobre todo, destacar uno de cada autora.

De Pilar Aguarón me ha parecido especialmente sobresaliente el que lleva por tí­tulo ‘Mi hermana Inés’, el cual además encabeza el libro, una historia que pone de manifiesto que en ocasiones el lugar común, o eso que a veces se llama “sabiduría popular”, no es más que una excusa para evitar entrar a fondo en las complejidades de lo real, para no ver que todo tiene un envés y que a menudo el mayor error que podemos cometer es aceptar las formas convencionales de entender la vida.

Marta Navarro construye en su relato ‘Frontera’ un magní­fico ejemplo de cómo a menudo las injusticias más flagrantes tienen lugar porque aquellos que deben desempeñar un papel, y por cuyo cometido son debidamente remunerados, no dudan en cumplir escrupulosamente con su labor.

Y de Ana Rioja me atreverí­a a destacar el texto titulado ‘Las lágrimas con sabor a anchoa de Beatriz’, una excelente muestra de hasta qué punto la ignorancia, aunque estemos movidos por la buena voluntad, se convierte a menudo en un terrible generador de desgracias y puede llegar a provocar un daño terrible.

En resumen, un excelente libro de relatos de tres magníficas escritoras que juegan a la perfección con el pasado, con el tiempo y con las duras vicisitudes de la existencia. Altamente recomendable.

 

‘Historias de tres mujeres con sombrero rojo’, un libro de relatos que refleja las duras vicisitudes de la existencia

la nueva casa

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En la nueva casa escucho volar
a un pájaro,
le pongo migas de pan en la ventana,
sobre la mesa, en la biblioteca.
Lo busco, pero no lo encuentro.

En la nueva casa el aullido de un lobo
abre las ventanas a la noche,
le respondo en el idioma de nuestros antepasados
y espero a que se acerque.
Lo busco, pero no lo encuentro.

En la nueva casa me despierta el barritar de un elefante,
salgo a su encuentro, le pongo agua fresca
y fruta en el porche.
Lo busco, pero no lo encuentro.

En la nueva casa alguien me deja
zumo de limón en largos vasos de cristal,
música de Haendel y Battiato,
gachas de avena sobre crema de arroz
y libros de Mary Wollstonecraft sobre la mesa.

Debe de conocer bien mis gustos.
Me busca. Lo busco.

Autor: Marta Navarro

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Poema “Aquelarre”, de Pertenezco a los ciervos

Esta semana nos visita un poema muy especial. Se titula Aquelarre. Os invito a leerlo. Su autora firma con el nombre de Pertenezco a los ciervos. ¡A disfrutarlo!

Aquelarre

Le gusta vivir bajo la tierra
en forma de liebre.
Zigzaguea entre los árboles.
En la distancia sutil olor a humo.
No existe el cielo.
El verde lo engulló la noche.
Dormidos los cuervos.
Despiertan los búhos.
Avanza apresurada.
Crujen las hojas bajo sus pies.
Un resplandor cada vez más cerca araña
perezosos colores al bosque.
Un libro viejo enterrado en el musgo
esconde desordenadas firmas de sangre.
Mujeres desnudas de imperiosos pensamientos y largo cabello
bailan frente al fuego.
Las observa Cabrío.
Viste pelaje negro,
cornamenta como corona.
Saluda afectuoso a la liebre
que viene desde muy lejos…

 

Ilustración de Luca Vassallo.

¡Qué verde era mi valle!

Tomado del blog de José Carlos Rincón

http://josecarlosrincon.blogspot.com/2015/11/clasicos-inmortales-que-verde-era-mi.html

Clásicos Inmortales: ¡Qué Verde era mi Valle!

Un canto de Amor a la tierra, a sus tradiciones y a la familia. Así podríamos calificar esta magnífica obra del maestro John Ford, que era hijo de emigrantes irlandeses y lo demuestra en todo momento, presentándonos una tierra idílica, verde como lo es en este caso Gales, pero no lejos de la confrontación social y generacional, que hace de esta obra una película para pensar… y es que Ford era algo más que un director de grandisimas películas del Oeste.
La película comienza con un hombre llamado Huw Morgan empaquetando lo poco que le queda. Se va de aquel valle ennegrecido por la mineria. Un hombre que nos presenta como era su infancia en aquel valle, entonces verde y alegre; la eterna Gales.
Allí se nos presenta a su familia, los Morgan. Un pequeño Huw (Roddy McDowall) vive con sus padres Gwilym (Donald Crisp) y Beth (Sara Allgood), así como con sus hermanos mayores Ianto (John Loder), Ivor (Patric Knowles) y Davy (Davy Morgan) y su hermana Angharad (Maureen O’Hara), la cual ayuda a su madre en las tareas del hogar, mientras los hombres van a la mina, el único sustento de aquella zona en una tierra idílica y verde como aquella. A la zona llega un nuevo predicador Gruffyd (Walter Pidgeon), del que Angharad parece sentirse atraída en una fiesta, la primera vez que lo ve.
Entre la mina y la vida rural
Sin embargo, la idílica vida de los aldeanos cambiara cuando el propietario de la mina reduce los sueldos de forma drástica. Es ahí cuando entran los sindicatos y cuando los mineros acabaran poniéndose en huelga con la intención de que no sólo no se le reduzcan los salarios, sino el que tengan una condiciones de vida mejores en el futuro.
Regresando de la mina
El cabeza de familia de los Morgan no apoya la huelga, ya que cree que desde la moderación y no desde la ira se consiguen las cosas. No lo aceptan los hijos que van a la reunión en la que los huelguistas van a decidir cuáles serán sus pasos a seguir. Sabiendo los huelguistas que Gwilym no esta en huelga, es increpado, algo que hace que Beth, su esposa vaya a la reunión asegurando con matar a aquel que perjudique a su esposo.
Al intentar llegar a casa en medio de una tormenta de nieve en la oscuridad, Beth cae en un río helado. Su hijo Huw se zambulle para socorrerla, poniéndola a salvo, pero el pobre niño, debido al frío de las aguas del río, acaba perdiendo la movilidad de las piernas, algo que no sólo causa trastorno en el propio Huw, sino en la familia, especialmente en su madre, que padece una severa pulmonía. Huw con el tiempo recuperara la movilidad de sus piernas gracias al predicador, que lo lleva a dar vueltas por el verde valle, pudiendo además conversar con la hermana del joven.
La huelga finaliza, reconciliandose Gwilym con sus hijos, aunque muchos mineros han perdido su puesto de trabajo. Por otro lado, la zona se ha vuelto más pobre. Angharad es cortejada por el hijo del propietario de la mina , Iestyn Evans (Marten Lamont, pero su corazón pertenece al predicador. Gruffydd, que también la ama, pero no puede soportar la idea de someterla a la vida de un hombre de una Iglesia empobrecida y las habladurías que existen por la gente de la zona debido a la relación existente entre ella y él. Es por eso que rechaza una relación sentimental con la joven, que acabara casándose con Evans en un matrimonio sin Amor, yéndose de su tierra. Huw ira a la escuela donde se verá forzado a jugar a boxeo, destacando la violencia que se vive en las aulas.
Angharad y el Predicador
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