Amor y elefantes. Muerte y reyes

Emociona ver cómo acuden los elefantes de este santuario a la llamada de su amigo. Una persona en la que confían, una persona que les ha ayudado a salir adelante, una persona con la que establecen una relación de amista y complicidad muy hermosa. Y luego imaginas al rey emérito  de España disparando contra un hermoso elefante en África o emborrachando a un oso manso y muy querido para luego dispararle después.  Ahí está la diferencia,  uno cuida, el otro mata. Uno es anónimo, el otro es rey de España.

La vida siempre al revés…

 

 

Vegana, pero no muda. ¿Por qué molestamos?

Ana Teresa Barboza 3
Ana Teresa Barboza

De un sindicalista se espera que haga sindicalismo. De un activista antirracista se espera que denuncie casos de racismo, que trabaje para derribar la xenofobia. De una feminista se espera que muestre las desigualdades existentes, que le plante cara al patriarcado. De un ecologista se espera que se enfrente a la destrucción del medio ambiente. Y cuando no lo hacen, cuando un sindicalista, antirracista, feminista o ecologista no se comporta como tal, se le recrimina socialmente. Pero, cuando se trata de gente que lucha por los derechos de los animales, entonces molesta. Molesta que militen, que sean activistas, que muestren vídeos con investigaciones sobre la extrema crueldad de los mataderos. Molesta que recuerden cómo se hace el paté, cómo son los zoos y circos por dentro, cómo se obtienen las pieles para los abrigos, cómo se destruye la ética y el planeta con las macrogranjas de cerdos… Incluso a algunas feministas les inquieta que les recordemos los lazos que unen el vegetarianismo y el sufragismo, y hasta son capaces de darle la espalda a nuestra historia. Cuando mostramos el resultado de nuestro trabajo, hay mucha, pero mucha gente que nos llama pesadas, pesados, plastas: ya estás aquí otra vez, ¿no puedes ser vegana y muda? Sé lo que quieras, pero no hace falta que nos lo recuerdes. Demasiada buena gente espera de nosotras que seamos discretas, discretos.

Incluso hay un vídeo, que tiene cierta gracia, por cierto, en el que se muestra lo pelmas que podemos llegar a ser los veganos en la sociedad. Y claro que hay pesados y pesadas y gilipollas insufribles entre los defensores de los derechos de los animales. Auténticos impresentables, pero también los hay en todos los movimientos sociales. El de los derechos de los animales en general es un movimiento donde la gente se esfuerza contra viento y marea por informar, denunciar, plantar cara, sufrir, sí, sufrir descaros, malas contestaciones y mofas todos los días.  Yo lo recibo de mi entorno más cercano, incluso de un entorno amigo como puede ser compañeros donde hay coincidencia política, de gente de la literatura, de la poesía, de movimientos sociales donde me muevo.  Al final, detrás de cada chiste contra nuestra “pesadez” hay alguien con una doble vara de medir acojonante y una incoherencia digna de un premio Nobel.

Y oye, esto no va a ir a ningún sitio, pero me he quedado súper tranquila.

Poema: Si los animales de las granjas…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Si los animales de las granjas, zoos o circos

pudieran leer poesía,

elegirían estos versos de Miguel Hernández

para explicarnos cómo son sus vidas:

«¿Qué hice para que pusieran

a mi vida tanta cárcel?»

«Romped esas cadenas, y las otras que escucho

detrás de esos esclavos.

Son los encadenados por siempre desde siempre.»

Nacer entre rejas,

crecer entre rejas,

morir entre rejas.

 

La causa transversal de las mujeres que cambian el mundo

Hay artículos que los escribes dando las gracias por poder dar las gracias públicamente a tantas mujeres que cambiaron el mundo. Mujeres que hicieron la conexión entre derechos humanos, feminismo y derechos animales a lo largo del último siglo: derechos humanos, feminismo y derechos de los animales. La causa transversal de las mujeres que mueven el mundo. «Las conexiones entre derechos humanos, feminismo y derechos animales atraviesan décadas, siglos, idiomas y continentes. La lista de feministas que además eran vegetarianas es extensa, y con frecuencia olvidada por el propio feminismo: desde las sufragistas británicas de hace más de cien años hasta el movimiento Black Vegan actual, pasando por las afroamericanas de los 60-70, como Rosa Parks o Angela Davis, o la sindicalista agraria Dolores Huerta».

Un repaso por la historia que con frecuencia olvidamos. Publicado en El Caballo de Nietzsche en eldiario.es

Rosa Parks

Rosa Parks, el gesto que cambió la Historia

La vida de Rosa Parks es un ejemplo de dignidad y coraje. Todo empieza el 1 de diciembre de 1955 en Alabama (Estados Unidos). Parks, junto a tres amigos, sube a un autobús para regresar a casa. En aquel tiempo, la ley obligaba a la población afroamericana a sentarse en la parte trasera de los autobuses. Sin embargo, aquella tarde deciden ocupar los asientos centrales. De inmediato, el conductor les ordena levantarse. Rosa Parks se niega, el resto obedece. Ante su determinación, llaman a la policía. «Cuanto más obedecíamos, peor nos trataban», relata Parks en sus memorias. El resultado fue: detención, noche en el calabozo, multa, pero también el comienzo del fin. La desobediencia de Rosa Parks fue crucial para que un joven pastor llamado Martin Luther King organizara una  oleada de protestas por todo el país contra la segregación en el transporte público, que se mantuvo durante 382 días. El coraje de Rosa Parks consiguió que millones de personas que llevaban décadas obligadas a viajar siempre en la parte trasera perdieran, como ella, el miedo.

La Corte Suprema declaró que la segregación vulneraba la Constitución y un año después el Gobierno abolió todo tipo de discriminación en lugares públicos. Rosa Parks cambió la vida de la gente en su país. Hizo Historia, al devolverles la dignidad y el coraje para cambiar las cosas. Y hasta aquí seguramente no habéis descubierto nada nuevo, pero conviene conocer la evolución de esta líder comunitaria, de esta mujer que derribó con un gesto una parte del apartheid en Estados Unidos.

La evolución ética de Rosa Parks le llevó a hacer una transición natural. Como nieta de esclavos africanos, conocía bien cómo era vivir bajo el imperio de la brutalidad del racismo, la humillación y el maltrato. Por eso, no quiso reproducir esa experiencia con otros seres y rechazó formar parte de la opresión que ella misma había sufrido, negándose a consumir esclavos.  Pinchad aquí para seguir leyendo.

http://www.eldiario.es/caballodenietzsche/Causa-transversal-mujeres-mueven-mundo_6_696490365.html

 

Charlotte Despard

En otros mundos

La imagen puede contener: una persona

Mi madre le daba de comer al humo hojas de hierbabuena y madera de bosque artúrico. Humo a cambio nos dejaba tocar su cuerpo insumiso y delicado. Junto a él nos elevábamos hacia mundos etéreos donde el tiempo y el miedo no existían. Tampoco el odio o el hambre, allí el verbo sospechar estaba desterrado del diccionario y la muerte escribía manuales de supervivencia para los vivos que querían seguir siéndolo.

 

Fragmento de “En otros mundos”.

Marta Navarro García
Imagen de Maggie Taylor.

Soy optimista

Soy optimista y creo en la evolución.
Soy optimista y creo en la.
Soy optimista y creo en.
Soy optimista y creo.
Soy optimista y.
Soy optimista.
Soy.

..
.

Ay, madre!

 

Talavante

 

Se me ha pasado el optimismo.

Vietnam bajo la cama, reseña de M Cinta Montagut

La poeta M Cinta Montagut ha escrito  en Barcelonareview esta hermosa reseña sobre   “Vietnam bajo la Cama”. Admiro mucho a M Cinta, así que podéis imaginar lo feliz que me hace leer sus impresiones sobre el libro.

Canto a la realidad que nos destruye

portada

Marta Navarro
Vietnam bajo la cama
Amargord, Madrid, 2015

Marta Navarro es, ante todo, una voz crítica, lúcida, que contempla el mundo y ve la verdad objetiva y sueña con otra verdad que es tan objetiva como la otra pero que todavía no podemos percibir los demás. Poeta y prosista, recibió en 2007 el premio Victoria Kent por La victoria del heno y el XLI premio del Concurso de cuentos Ciudad de Tudela. En la actualidad colabora con la revista feminista Pikara y con El diario en la sección  animalista  El caballo de Nietzsche.
El libro que comentamos hoy lleva un prólogo de Antonio Orihuela que él mismo llama “pequeño texto con instrucciones” que da pistas de cómo leer el libro al que considera un libro de libros, tantos son los aspectos que desarrolla en este poemario Marta Navarro.
El libro se abre con un fragmento de Charles Simic en el que habla de la existencia de dos verdades, la que se ve con los ojos abiertos y la que se ve con los ojos cerrados. Ambas pueden no coincidir.
Es un poemario extenso en el que estilísticamente vamos a encontrar una poesía directa con imágenes y asociaciones de términos  sorprendentes como “en las rosaledas de los samuráis “ o “el día con el oleaje oscuro” por poner solo dos ejemplos.  Encontramos poemas en prosa, aforismos, poemas de verso libre y versículos en una sabia y equilibrada mezcla que dan al libro complejidad y espesura.
En este libro se acumulan gritos y silencios, miedo, asombro ante la injusticia, heridas y también la imposibilidad de ser felices porque todo, todo parece haberse conjurado en contra de nosotros.
La intención última del libro es la de despertar conciencias y ayudar a reflexionar sobre lo que nos ata y nos destruye pero también lo que buscamos para ser felices aunque solo sea un momento.
Hay una mirada implacable y crítica sobre el momento que vivimos que puede ser fácilmente extrapolable a otras sociedades. Para muestra estos versos:”¿En qué momento empezamos a masticar eslóganes/y escupir utopías?/¿Cuándo decidimos cederle la palabra al silencio?”. O estos otros versos 2Nos vendimos poco a poco/nos compraron mucho a mucho”.
No podía faltar tampoco la defensa de los animales como víctimas de un mundo cruel y sin sentido.
El mundo, la realidad, el sufrimiento pero también la escritura. “escribo para que no me preguntes/por qué escribo”.
Les invito a leerlo, no se arrepentirán.

Podéis leerlo aquí: http://www.barcelonareview.com/91/resen.html#c