Tarde de invierno

Este poema se ha leído esta semana en las Lecturas LGTBI organizadas por un grupo de teatro Vita Felice, de Milán. Estoy esperando las fotos. Muchas gracias a Carolina y a Luna.

TARDE DE INVIERNO

La cama revuelta,

dos copas vacías y un rastro de champán

sobre el sofá. Debió de ser allí

donde el sujetador se independizó de mi cuerpo

sin referéndum alguno.

La  rapidez de tus manos rompió el vértigo

de nuestra primera cita

y de los corchetes del wonderbra.

En el hotel impartían una conferencia

sobre “las cien formas más rápidas

de conseguir la felicidad”.

Aquella tarde tu boca se perdió entre mis piernas.

Tengo que averiguar si alguna

de las sugerencias del conferenciante recomienda tu lengua…

El resto fue una suite de Bach rompiendo

la guitarra de Jimi Hendrix,

hasta que tu marido primero

y después el mío

llamarón al móvil pidiendo instrucciones y respuestas.

Que si el pequeño no quería cenar verdura

que si a la mayor se le había infectado el labio

con el nuevo piercing.

¿Dónde está la salsa de tomate?,

¿y la mercromina?,

¿a qué hora vuelves de la reunión?

Al escucharle,

se te cayó el mundo a los pies,

y a mí me dio  risa verte así,

tan frágil y tan fuerte al mismo tiempo.

Tan cerca de mí,

pero tan lejos.

Un café, deprisa,

que nos suban un café, me dijiste.

Y nos subieron por error

otra botella de  Moët Chandon que nos bebimos

entre sales de baño y confesiones.

Cuando desperté,

tu perfume seguía danzando por la habitación.

Sobre la mesa un café frío

 y una nota cálida.

«No he querido despertarte.

¿Nos vemos el jueves?

Conduce con cuidado.

No sé si te amo,

pero sé que te necesito.»

.

.

Marta Navarro. Vietnam bajo la cama. Amargord, 2017