Resumen de los premios Ciudad de Tudela

Ha sido emocionante recibir el Premio Ciudad de Tudela de Poesía 2018.  En el 2015 obtuve el premio de cuentos, así que me siento muy agradecida a los diferentes jurados por haber elegido mis textos como merecedores de los premios.

Lo más hermoso ha sido ver el cine Moncayo lleno de gente joven. Quedó evidente en la categoría infantil y juvenil la gran mayoría de chicas que han participado. El futuro de la literatura y el futuro de las mujeres va unido. Y eso es maravilloso.

La semana cultural ha incluido interesantes conferencias a cargo de Luis Goytisolo, Marcos Chicot  y Manuel Vilas, la proyección de la película  “Clara Campoamor, la mujer olvidada”, una representación de teatro del Siglo de Oro con la compañía Teatro del Duende que interpretó “Don Dinero”, una mezcla de textos de Cervantes, Quevedo, El Arcipreste de Hita y Góngora, la presentación de la revista Traslapuente, y una lectura  de versos de Sor Juana Inés de la Cruz.

Muchas gracias, es para mí un honor. ¡Viva la poesía! ¡Viva la literatura!

Aquí, un trocito de mi lectura.

 

Manifestación NO A LA CAZA

Os dejo el comunicado de los compañeros y compañeras de NAC.

Entrad en su página web, acudid a las convocatorias del día 4 de febrero en las principales ciudades del país.

En Zaragoza será en Plaza de España, a las 12 horas.

 

COMUNICADO DE NAC
Febrero. Tristeza en los campos. Miles de galgos, podencos y cualquier otro ser sintiente, de los empleados como simples utensilios cinegéticos, se enfrentan al final de temporada. Les espera el exterminio, en las formas más crueles que es capaz de concebir la mente humana; el abandono; la mutilación; el regreso a unos entrenamientos a pan y agua; o el martirio de convertirse en herramientas reproductivas para fabricar nuevas camadas. Por el camino, más de veintiún millones de víctimas –presas, las llaman–, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. El maldito negocio de la muerte que se disfraza de deporte, de goce de la naturaleza o de tradición cultural, para facilitar su digestión por la sensibilidad de una sociedad contemporánea que de ningún otro modo admitiría esas prácticas.
Febrero. Otro año más en el que salimos a las calles para gritar basta con dos objetivos inmediatos. Por una parte, explicar a la ciudadanía que la engañan. Que el lobby de la caza es solo una actividad mercantil; un minoritario holding empresarial que se enriquece a costa del sufrimiento ajeno, facturando por ello cifras desorbitadas.
Por otra, exigir a políticos y autoridades que intervengan. Que nunca resultaron suficientes tibias declaraciones de principios para obtener sin coste un rédito electoral; y que, desde el gobierno o la oposición de las distintas instancias, deben hacer lo preciso para terminar con un hábito, carente hoy del menor soporte ético.
Para todo aquel y para toda aquella que quiera escuchar, clamamos nuestro NO A LA CAZA, porque una sociedad sana no halla el placer en privar a nadie de la vida, ni convierte el maltrato sistemático de miles de seres en pasatiempo de fin de semana.
NO A LA CAZA, porque se volvió enemiga de la biodiversidad y de la conservación del medio ambiente en el entorno rural.
NO A LA CAZA, porque nada justifica que recorran nuestros campos gentes con armas.
NO A LA CAZA, porque impide, a quienes no nos agrada, el pacífico disfrute de un patrimonio ecológico que también nos pertenece. Porque se reserva la exclusividad de cotos, caminos y senderos, convirtiendo en certeza el dicho popular de «ponerle puertas al campo».
NO A LA CAZA, porque junto al comercio de animales exóticos, se constituye en el principal instrumento de difusión de esas que luego denominamos especies invasoras.
NO A LA CAZA, porque ejerce de sostén de valores especistas, de la peor de las versiones conocidas del machismo y, pese a los argumentos esgrimidos por el colectivo de cazadores, ahonda las desigualdades sociales, principalmente en las zonas donde se manifiestan más pronunciadas. No es casual que, al estilo de una célebre película berlanguiana, se configure en esencia como actividad propia de las clases más altas.
NO A LA CAZA, porque las poblaciones de animales libres poseen sus propios mecanismos de autoregulación y no precisan del depredador humano para mantenerse en niveles de equilibrio.
NO A LA CAZA, porque, sobre todo en determinadas modalidades, se convierte en refugio de la economía sumergida.
NO A LA CAZA, por salud mental. Porque quien se divierte con el sufrimiento ajeno, más que trofeos o medallas, precisa un tratamiento médico adecuado a su patología.
NO A LA CAZA, porque nuestros hijos merecen una educación sin sangre.
NO A LA CAZA, porque causa un dolor innecesario, al convertir a las presas en dianas; y a galgos, podencos y demás animales de utilidad cinegética, en torturadas armas involuntarias.
NO A LA CAZA, porque, contradiciendo el título de un antiguo programa de televisión, no todo vale por la pasta.
Por las razones expuestas y por muchas otras que, en tributo a la brevedad, no caben en este manifiesto… NO A LA CAZA con galgos. NO A LA CAZA con cualquier raza o especie animal. NO… A LA CAZA.