Dom Pedro Casaldáliga

DOm Pedro Casaldáliga

Cuentan que derrotó los inviernos con las palabras justas y que luego se adentró en el bosque para curarse del hechizo de los cuerdos. Desde Säo Felix do Araguaia su voz trenzó homilías y bálsamos para apuntalar los días con peligro de derribo. Con la noche en los puños sigue oficiando de hombre bueno. Quienes le conocen dicen que tiene manantiales en la lengua y un maletín donde guarda la memoria del tiempo, la belleza del mundo. Yo le llamo, Dom Pedro Casaldáliga.