Houyhnhnms, los caballos de Swift, por Javier de Lucas

Os sugiero este maravilloso artículo de Javier de Lucas , catedrático de Filosofía del Derecho en el Instituto de Derechos Humanos de la Universitat de Valencia para El Caballo de Nietzsche.

Los viajes de Gulliver (1729) es, posiblemente, uno de los mejores libros de filosofía política que se hayan escrito jamás. Su autor, Jonathan Swift (1667-1745), además de un gran estilista de la lengua inglesa, es uno de los grandes maestros de la ironía y la sátira política, como lo prueban otras pequeñas joyas. Por ejemplo, Historia de una barrica (1704) o la imprescindible Una modesta proposición (1729). Swift, a lo largo de su obra, se revela un crítico implacable de la crueldad y los vicios de la especie humana, así como de la soberbia pretensión que olvida la animalidad del hombre, al tiempo que desvela la relatividad de las costumbres y las leyes, en línea con Montaigne o Montesquieu.

En el fondo, como se ha dicho, los de Gulliver son un trasunto de un viaje hacia dentro: de la visión <telescópica> del ser humano a la <microscópica>, del espejo deformado a la proyección invertida del mundo. Su hilo conductor es el mismo de otros escritores de la Utopía: la crítica antropológica, social y política del mundo en el que viven. Pero lo que me interesa aquí es su demolición del tópico del animal racional y también del ideal de civilización, que identifica con la sociedad inglesa de la época. Porque este libro de viajes es una metáfora tan lúcida como implacable del discurso monista, el que sirve de justificación al imperialismo y al colonialismo y se arroga la competencia para calificar de barbarie cualquier forma de diversidad cultural en sentido amplio. Es la historia del desmoronamiento de la presunción de quien se toma por master and commander del universo conocido en el XVIII (Gulliver es varón, inglés, médico y capitán de barco) y acabará por descubrir que los verdaderos atributos de la humanidad se encuentran en animales no humanos, los caballos.

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No manchéis de sangre la solidaridad

Mi artículo en El Caballo de Nietzsche.

La solidaridad es la emoción por la cual nos ponemos en el lugar del otro e intentamos que no sufra. Ser solidario es pensar que el prójimo eres tú. Por eso resulta desolador comprobar hasta qué punto degradan el espíritu de la solidaridad alcaldes y concejales de algunos municipios y, aún más triste, responsables de algunas organizaciones benéficas y sociales que coorganizan o son beneficiarias de festivales taurinos o becerradas. Estos espectáculos, además de carecer de sentido ético, fomentan el desprecio hacia los animales y la insolidaridad entre los ciudadanos, a los que se incita a disfrutar con el linchamiento de un ser vivo. Una peligrosa tela de araña donde el significado de la solidaridad queda atrapado hasta desangrarse. «Desde el arte de la tauromaquia vamos a cumplir una labor solidaria». Semejante oxímoron lo pronunció la alcaldesa de Ciudad Real. La labor solidaria, en este caso, consiste en recaudar fondos para el Banco de Alimentos. Esta unión alimentos-muerte de varios toros tendrá lugar el 17 de mayo. La agonizante tauromaquia, cuando no recibe transfusiones de dinero público para sobrevivir, busca otros espacios donde seguir existiendo.

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