San Francisco de Asís, Gramsci, sueños y Pasolini

Gramsci

Sueños raros. En la puerta de una granja está San Francisco de Asís. El santo forma parte de un equipo de investigación de Igualdad Animal. Hablamos un rato, me ofrece un té. Todo va bien hasta que aparece el ministro Cañete y aplasta a Asís con un bocadillo de chorizo, lo deja inconsciente. Entonces llega un poeta famoso hablando de solidaridad. Su boca es como una caja registradora, suelta palabras y recoge monedas al mismo tiempo. Al fondo, unos ojos oscuros nos observan. Es Gramsci, que sonríe y toma notas en un cuaderno rojo. Gramsci está en la cárcel, pero también en el mar. Un mar azul enrejado sólo para él. Tiene los pies mojados y un cabello oscuro y generoso poblado de barcos. “Tranquila”, me dice, “la próxima vez que vayas a Cagliari encontraras mi casa y podrás dejarme flores”. Nos interrumpe una voz esbelta que asoma entre ola y ola. Es la pantera Pasolini que recita “Poesía en forma de rosa” con acento de corsario. Esto es para vosotros, susurra, mientras enciende un cigarrillo.

Qué pena haberme despertado, ya me gustaría a mí soñar la segunda parte…

Pasolini gramsci ceniza

 

Anticapitalismo y veganismo

Igualdad Animal

Anticapitalismo- veganismo

No compro  zapatos o ropa vegana fabricada en India por niños esclavos. No comparto el veganismo que vive de espaldas a los seres humanos, me resulta contradictorio. Tampoco me interesa el anticapitalismo que no se ocupa de los animales. El especismo es política, decidir no formar parte de él, es, entre otras muchas cosas, no comer animales, y esto no es una cuestión personal, es una cuestión política. Alejar el sentimentalismo de la causa animalista es fundamental. No somos sólo gente sensible que sufre o lucha por los derechos de los animales, somos millones de personas en el mundo con una determinación política y muchos han pagado por ello. Asesinatos, detenciones, insultos, ninguneos, censura, juicios, burlas. Detesto el capitalismo, entre otras cosas porque soy vegana, y soy vegana porque entiendo que el capitalismo es una máquina de destrucción masiva para los seres humanos y animales, es decir, para todos los seres sintientes.

Hace décadas cuando comenzaba el ecologismo a tomar fuerza, quienes se preocupaban por el medio ambiente tomaban una opción política, no una opción personal. Pero seguramente al comienzo, muchos veían a los ecologistas como personas tiernas y sensibles, cuando lo que hacían era empujar la necesidad de incorporar la ecología a la política. Pues es lo que ocurre y ocurrirá con los derechos de los animales, la incorporación de sus derechos y el reconocimiento dentro de los partidos es un avance. Sigamos en ello.