Ecosistema y capitalismo

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«Ningún economista, ningún político es consciente del presente y aún menos del futuro, ninguno comprende que en la Tierra se puede comer porque las abejas son golosas y comunistas, y las flores ninfómanas flamencas con estilo, que se puede respirar sin pagar porque unas algas fabrican nuestro aliento de vida en el mar, Mar, Mar»   (Daniel Macías Díaz )

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Valor y riqueza

¡Expertos economistas calculan que “los servicios prestados por la naturaleza representan  alrededor de 54 billones de dólares!

Calculemos, hermanos y hermanas:

Los murciélagos estadounidenses valen 22.900 millones de dólares anuales.

¿Pero cómo se llega a evaluar esta importante suma?

Fácil, estos mamíferos, los únicos capaces de volar, son hábiles atacando plagas en miles y miles de kilómetros y esta cantidad de dólares equivale a la cantidad de insecticida que nos permiten ahorrar.

El trabajo  de tan esquivos y misteriosos animales es impecable.

Mucho más que el de los obreros especializados en plagas,mucho más.

Démosle gracias a los murciélagos estadounidenses y sigamos sumando.

Los insectos polinizadores  representan 190.000 millones,

sí, sí, habéis leído bien. De esta cantidad, 153.000 millones corresponden a las abejas.

No hay seguridad social que pagar, es más, cuando sobran,

están cansadas o son viejas las exterminan y vuelven a empezar. Y sin huelgas, ni nada que provoque pérdidas.

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Bosques Pongamos por ejemplo el caso de la fotosíntesis

que realiza el bosque francés, se calcula a partir del precio de mercado de la tonelada de carbono. 

Carbono, carbono, preciosa palabra.

El capitalismo adora la palabra carbono.

Para ellos, la naturaleza y sus recursos eran inagotables.

Quienes defendíamos que no era así, éramos sepultados con palabras como ecoterroristas.

Pero ahora el capitalismo ha encontrado huellas de ceniza en sus bolsillos.

Ha visto que  la degradación del medio ambiente avanza a pasos agigantados, que los recursos se agotan, y han llamado a sus  economistas para que sumen, sumen y sumen.

Economistas que extienden cáncer con azúcar en sus estadísticas, que habitan palabras sin huesos, que huelen a deforestación, que caminan entre cormoranes ahogados en petróleo.

Ellos son los encargados de vestir el capitalismo en su traje de medio ambiente.

Embutidos en un disfraz lleno de mangas y trampas,

el capitalismo anota en su carpeta azul nuevos mordiscos, nuevas inversiones, nuevas globalizaciones.

Medio ambiente en sus manos pasará a ser Miedo ambiente, como siempre.

Pero ahora que se desvaloriza la fuerza del trabajo,

ahora que vivimos una crisis económica que vapulea continentes y mercados, el valor, la riqueza de un bosque, de una abeja, de un murciélago,todo aquello que produce vida, que produce bienestar y que había sido saqueado, despreciado, mercantilizado hasta puntos insospechados, tiene hoy para ellos más valor que nunca.

La naturaleza adquiere un poder económico extraordinario.

Por eso andan comprando bosques, ríos, tierras donde abunde el agua, donde haya murciélagos, abejas, viento, biodiversidad.

Quieren ponerles precio, controlar su producción y proteger la biodiversidad.

No te fíes de su mantra, de sus eslóganes.

Ecosistemas y capitalismo son dos términos contradictorios. Siempre.

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Texto de Marta Navarro García

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Planeta