“Preguntas”, poema masticable

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Preguntas

¿En qué momento empezamos a masticar eslóganes
y escupir utopías?
¿Cuándo decidimos cederle la palabra al silencio?
¿Por qué habitar ciudades que son callejones sin salida?

¿Antisistema? ¿De qué sistema me hablas?
¿De escolares a los que les cruje el estómago en la escuela,
de mujeres que no pueden decidir sobre su cuerpo,
de gente que se suicida por desahucio,
de centros de internamiento para inmigrantes, antesalas del infierno,
de cada vez más enfermos, pero menos hospitales públicos?

Échale un vistazo a un cuadro de El Bosco y luego
me llamas antisistema, si quieres.
Un antisistema es un heredero de El Bosco,
le contesta Anna al policía
que le impide sumarse a la concentración.
Y yo soy hija de El Bosco, no de Del Bosque.

Un aroma a tabaco siciliano cruza la tarde
con pulso de volcán.
Otra vez el Etna asoma por mi bolsillo izquierdo
y dispara contra la inercia de los días
y el exceso de preguntas calvas.

¿En qué momento tu paisaje y el mío
nos convirtió en postal para turistas ciegos?
¿En qué momento el frío se apoderó del calor
dejándonos un legado de iceberg y mentiras?

Hay que desahuciar el crepúsculo de los dioses
y aprender el idioma de la menta.

Hay que romperle los dientes al sistema
antes de que nos venda sus muelas de oro,
en lugar de hacerle la autopsia
a nuestros miedos,
en lugar de cerrar
los puños contra el viento.

¿En qué calendario marzo se convirtió
en ceniza para mi memoria?

Roma, 2013. Poema de Marta Navarro García

El bosco

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4 thoughts on ““Preguntas”, poema masticable

  1. Muchas gracias Marta.
    Es curioso…¡cómo me recuerda a esto que escribí! (hace ya tiempo)

    EL MURO
    Si no hay acero suficiente en todo el mundo
    para fabricar un vehículo para cada ser humano
    ¿Cómo puede ser ese el coche del futuro?
    ¿Qué futuro?
    ¿Para quién?

    Si mientras en Berlín cayó un muro ante nuestros ojos
    centenares de muros crecían inadvertidos entre nuestras manos
    ¿Y qué decir de la mirada que no ve?
    la que no recorre la línea de miles de kilómetros
    de cemento erguido en vertical
    que frena el aire caliente que besa al Sahara.

    Si Teofilo Gautier decía ¿dónde está el cuadro?
    para hablar de la belleza detenida por la mano de Velázquez
    la lírica de nuestro tiempo
    se ha quedado sin palabras para cubrir el horror.
    ¿En qué momento multinacionales y plutocrátas
    se hicieron hueco en nuestras bocas?
    ¿Qué ataque preventivo lesionó los órganos fonadores?
    (Aquellos, los mismos, que todos los que fueron Homero
    usaron para decirle al hombre que no estaba solo).
    Y ahora, pronunciar libertad, terrorismo, democracia,
    fanático, antisemita, vergüenza y seguridad
    nos deja la boca como quien mastica arena.

    Francis Bacon anticipó lo despiadado del sistema
    y supo ya que el peor de los muros
    es el que cada cual construye dentro de sí mismo:
    la inmovilidad del miedo con el que nos conformamos
    y pronunciar palabras que carecen de significado
    nos hacen mudos ante el poderoso.

    Bacon pintó la mudez de todos nosotros.
    Es necesario que sepamos
    que nos estamos mirando en el espejo
    cuando al contemplar sus cuadros
    pensemos que fue despiadado.

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