«Preguntas», poema masticable

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Preguntas

¿En qué momento empezamos a masticar eslóganes
y escupir utopías?
¿Cuándo decidimos cederle la palabra al silencio?
¿Por qué habitar ciudades que son callejones sin salida?

¿Antisistema? ¿De qué sistema me hablas?
¿De escolares a los que les cruje el estómago en la escuela,
de mujeres que no pueden decidir sobre su cuerpo,
de gente que se suicida por desahucio,
de centros de internamiento para inmigrantes, antesalas del infierno,
de cada vez más enfermos, pero menos hospitales públicos?

Échale un vistazo a un cuadro de El Bosco y luego
me llamas antisistema, si quieres.
Un antisistema es un heredero de El Bosco,
le contesta Anna al policía
que le impide sumarse a la concentración.
Y yo soy hija de El Bosco, no de Del Bosque.

Un aroma a tabaco siciliano cruza la tarde
con pulso de volcán.
Otra vez el Etna asoma por mi bolsillo izquierdo
y dispara contra la inercia de los días
y el exceso de preguntas calvas.

¿En qué momento tu paisaje y el mío
nos convirtió en postal para turistas ciegos?
¿En qué momento el frío se apoderó del calor
dejándonos un legado de iceberg y mentiras?

Hay que desahuciar el crepúsculo de los dioses
y aprender el idioma de la menta.

Hay que romperle los dientes al sistema
antes de que nos venda sus muelas de oro,
en lugar de hacerle la autopsia
a nuestros miedos,
en lugar de cerrar
los puños contra el viento.

¿En qué calendario marzo se convirtió
en ceniza para mi memoria?

Roma, 2013. Poema de Marta Navarro García

El bosco

Maestros en el caleidoscopio, del Museo Pedagógico de Aragón

Gracias, Víctor, por incluirme en el libro. Estoy muy contenta por coincidir en esta publicación con Salomé Ballesteros. Pinchad aquí para descargar el libro.

Publicaciones Digitales del Museo Pedagógico de Aragón


Maestros en el caleidoscopio
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Año de publicación: junio 2013
Editorial: Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobiero de Aragón /Museo Pedagógico de Aragón
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Presentación
Siempre he contado la vida en cursos. Suelo decir, como el maestro de la película Ser y tener, que hace veinticinco años que dicto dictados. Y me gusta este oficio. Doy clase en la antigua Escuela Normal de Magisterio de Huesca, en un hermoso edificio inaugurado en 1932. Las aulas tienen suelos de madera, techos muy altos y unos amplios ventanales por los que entra la luz limpia y el aroma de la tierra mojada del parque. Frecuentemente les leo a los estudiantes que aspiran a ser maestros el fragmento de la autobiografía intelectual de Emilio Lledó, publicada en la revista Anthropos en septiembre de 1982, donde el filósofo y académico recuerda a don Francisco, el maestro que supo despertar en aquel niño de seis u ocho años la curiosidad, las ganas de saber, el deseo de entender el mundo y, en definitiva, el amor por la teoría que, como defiende el propio Lledó, originariamente significa visión, mirada personal sobre la realidad. Como pocas palabras reflejan de una manera tan precisa la importancia que un maestro puede tener en la vida de los escolares, me permito reproducir el extenso párrafo casi completo:
«Aquí en Vicálvaro comencé a ir al colegio, y es aquí donde tuve una de las más hermosas experiencias intelectuales, si es que a esa edad puedo ya hablar así. Durante la guerra civil, el colegio instalado en un amplio y alegre caserón del pueblo, con un jardín misterioso, con rincones secretos, invernadero y estanque, constituía nuestra delicia en las horas de recreo. Para mí, sin embargo, el máximo atractivo de aquella época inolvidable no tenía que ver con el jardín, ni con mis amigos. Se llamaba don Francisco. Era el maestro de nuestra clase (…). A pesar de mis pocos años, nunca he olvidado aquella clase luminosa, cuyas ventanas recogían el verde de los árboles del jardín, ni aquel maestro joven que convertía aquellas horas en un juego maravilloso de curiosidad, de enseñanza, de alegría. Aún recuerdo sus famosas «sugerencias de la lectura». Don Francisco nos leía pasajes del periódico, del Quijote, de algún libro histórico, y nos pedía, a nosotros que en su mayoría no habíamos cumplido los diez años, que escribiésemos libremente lo que esa lección despertaba, evocaba, aludía. He tenido posteriormente buenos maestros, sobre todo en mis años de estudiante en Heidelberg, pero no recuerdo a nadie que llegase a despertar en mí, de una forma tan intensa, el convencimiento de que la educación es la clave de la vida humana, y que el aprendizaje y el conocimiento se puede convertir en una apasionante aventura».
El origen de Maestros en el caleidoscopio es un proyecto que el Museo Pedagógico de Aragón inició para recoger opiniones sobre el trabajo que los maestros hacen en las escuelas. En enero de 2010 abrimos el blog Más de cien razones, que ya ha sobrepasado las treinta mil visitas. En la breve presentación del blog se decía que nuestro propósito era conocer las razones que tienen los profesores para seguir dedicándose a este oficio hermoso, difícil y complejo. Queríamos contar los motivos que animan a los maestros a traspasar cada día el umbral del aula, queríamos contar cómo entienden su profesión maestros que han dedicado su vida a esta profesión y también queríamos conocer qué ilusión mueve a los jóvenes estudiantes que esperan dedicarse en un futuro próximo a la educación. Asimismo nos parecía muy importante que personas que no se dedican a la enseñanza compartieran el recuerdo que guardan de sus profesores. El resultado es este libro esperanzador que nos habla de lo definitivo que resulta encontrarse con un maestro que nos muestre el valor de la palabra, que nos ayude a construir nuestra identidad, que nos acompañe en el descubrimiento de los primeros aprendizajes, que nos contagie su pasión por la lectura y el amor a los libros, que crea en nuestras posibilidades, un maestro que después de cada tropiezo nos anime a seguir intentándolo y que nos dé seguridad en nosotros mismos.
No es extraño que el ruido creado alrededor de las escuelas, un ruido mediático, interesado y siempre inoportuno, nos impida descubrir y reconocer los logros que los profesores, los estudiantes y los padres han conseguido durante décadas de trabajo constante y silencioso en los colegios, en las escuelas, en los centros educativos. Por eso este libro, además de esperanzador, pretende ser un homenaje a los maestros. La dedicación de estos profesionales solo se explica por el compromiso ético que asumen y renuevan cada día con los jóvenes que se forman a su lado.Víctor Juan
Director del Museo Pedagógico de Aragón
[De la presentación de Maestros en el caleidoscopio

La experiencia de los niños y niñas de «El cuarto Hocico»

Gracias los niños y niñas de «EL CUARTO HOCICO»  y a su profesor César Bona.

LA EXPERIENCIA EDUCATIVA

En este vídeo se resume el proyecto educativo de la Protectora Virtual de Animales Dirigida por Niños «El Cuarto Hocico». Desde cómo empezó, pasando por el modo de trabajo en las clases para lograr competencia social y comunicativa, hasta dónde se consiguió llegar; desde los comienzos en los que sólo era una pequeña semilla formada por doce niños de un pequeño pueblo de Aragón, España, hasta los momentos más emocionantes de un proyecto abanderado por niños y niñas que llegó al Congreso de los Diputados, a la Universidad Autónoma de Barcelona o a conversar amigablemente con la Dra. Jane Goodall.
Escucharéis opiniones de gente importante que hemos conocido en nuestro camino, veréis cómo era un día normal en la vida de clase de estos niños, y cómo fueron capaces de hablar ante más de 400 personas para defender el respeto a los animales y el uso imprescindible de la empatía.
Ahora tocará a otros niños el tomar el testigo de El Cuarto Hocico y comenzar a dar pasos para continuar con esta labor que ya corresponde a los niños tanto como a los adultos. En cada escuela se conseguirá crear una Comisión de Protección Animal formada por niños de todos los cursos, y guiados por la experiencia de El Cuarto Hocico canalizarán sus acciones en la página Children for Animals, trabajando en red junto a otros niños del mundo. Argentina, Chile, México, Uruguay, Venezuela, Perú, España… ya tienen lazos para crear la red internacional de niños por los animales. Algo está cambiando. Maestros, gente de protectoras, niños, padres, educadores sociales… dad un paso adelante y uníos a Children for Animals (facebook)
En unos meses esta experiencia estará plasmada en un libro con todos los detalles de estos tres años, las opiniones de los padres de los niños, de maestros que vieron con escepticismo cómo empezaba todo…
Ha sido una experiencia extraordinaria que queremos compartir con vosotros. Aprovechamos para daros las gracias a todos por vuestro apoyo desde el principio.

César Bona

Pinchad aquí para entrar en su protectora virtual.

Lo que pienso sobre esta maravillosa experiencia.

Los niños y niñas de «EL CUARTO HOCICO» nos devuelven la confianza en el ser humano, nos recuerdan la necesidad de erradicar la violencia de nuestras tradiciones, la forma absurda y cruel de divertirnos a costa de los más débiles. La empatía natural hacia los animales existe desde que nacemos. Después, la educación, la cultura y tantas otras cosas se encargan de anestesiar una parte importante de nosotros mismos, de nuestras emociones, y nos aleja del maravilloso mundo animal. En el Cuarto Hocico han recuperado esa parte amputada que tanto necesitamos, han recuperado la empatía natural hacia los animales y lo han hecho con cosas tangibles: Cartas pidiendo el No a los Circos con animales, intervención en plenos del ayuntamiento de Zaragoza, intentando convencer a unas monjas para que suspendieran los festejos taurinos organizados. Pidiendo una y otra vez NO al abandono de animales, No a las corridas de toros, SÍ al respeto, a la vida. Y lo han hecho mientras crecían, a golpe de versos de Shakespeare, de canciones, de risas, de ética, de mucho estudio, de mucha ilusión y de mucho contagiar a otros niños y niñas del mundo. Y todo de la mano de su excelente profesor César Bona. Creo que la escritora Astrid Lindgren y su maravillosa Pipi Calzaslargas allá donde estén sonreirán al ver este vídeo donde se nos muestra un mundo más cálido y mejor, un mundo al estilo de «El Cuarto Hocico». El mundo que yo quiero. ¿Y tú?

Marta Navarro

La conciencia de los animales

Lo dice el grupo de investigación formado por: Stephen Hawking, Christof Koch, neurocientíficos cognitivos, neurofarmacólogos, neurofisiólogos, neuroanatomistas y neurocientíficos computacionales. Y aquí potenciando el maltrato animal, el BIC para los toros y miles de fiestas vomitivas cada verano donde se matan animales por diversión. Divina Ilustración, ¿por qué pasaste de largo en este país?

 

Stephen Hawking y otros prestigiosos científicos afirmaron en una declaración que la mayoría de especies animales posee los sustratos neurológicos que generan la conciencia

29.08-2012.-

En la “declaración de Cambridge de la conciencia” se detalla que “los animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y pájaros, y otras muchas criaturas, también poseen estos sustratos neurológicos” que generan conciencia, al igual que en el ser humano.

El estudio agrega que los animales no humanos tienen sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de conciencia, junto con la capacidad de exhibir comportamientos intencionales.

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EL hombre parado. Turquía

Tomado del excelente blog «El Ventano». Pinchad aquí para entrar en esta bitácora.

El hombre parado

Un hombre está parado en medio de la plaza con las manos en los bolsillos y la mirada al frente. La secreta le pregunta, pero él sigue impasible. Le registra, y él sigue parado. Poco a poco, más gente se une a su gesto. Es ‘el hombre parado’, una nueva forma de protesta pacífica que se extiende por Turquía. Su nombre es Duran Adam, y la plaza se llama Taksim.

Prisioneras de Auschwitz

Artículo publicado en la excelente Pikara Magazine

El infierno no contado de las prisioneras de Auschwitz

Ya fuera como activistas, como prostitutas o como prisioneras regulares, miles de mujeres sufrieron las tremendas condiciones de vida del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau durante el nazismo.

Cristina E. Lozano / Cracovia

Reclusas en Auschwitz-Birkenau./ Cristina E. Lozano

Reclusas en Auschwitz-Birkenau./ Cristina E. Lozano

Los judíos, encabezados por el artículo determinado masculino plural que apunta a un colectivo muy concreto, con un género bien definido, son los protagonistas más mencionados de uno de los capítulos más negros de la historia del viejo continente, al ser castigados sistemáticamente por el régimen nazi. Pero también miles de mujeres, judías y no judías, niñas, madres, abuelas, militantes políticas, médicas, abogadas, solteras, casadas y lesbianas fueron víctimas de los horrores perpetrados en el mayor campo de concentración y exterminio de Polonia. Algunas de ellas se atrevieron incluso a combatirlos en el marco de los movimientos de resistencia organizados dentro del lager de Auschwitz-Birkenau, Oświęcim-Brzezinka en la lengua del lugar.

El 19 de marzo de 1942 tuvo lugar el primer asesinato colectivo de prisioneras. En total 144 jóvenes polacas

Estas mujeres casi anónimas, para muchos desconocidas, quizá no escribieron diarios de mocedad que muchos años después se convirtieron en best seller, pero se dejaron la piel por intentar salir de aquella infesta cárcel en la que fueron confinadas y, muy especialmente, por hacer llegar al exterior información sobre lo que allí dentro ocurría.

“Estábamos convencidas de que nunca saldríamos de aquel infierno, y queríamos que el mundo supiera todo algún día”, explica Vera Foltynova, una arquitecta checa judía arrestada por su militancia comunista que, durante su estancia en el campo, trabajó en la oficina central de construcción de las SS [cuerpo de combate de elite] desde dónde se las arregló para sacar planos de sus instalaciones y dibujos de los crematorios y cámaras de gas.

Foltynova, además de filtrar documentos, consiguió salvar la vida. Su testimonio fue recogido por Hermann Langbein en el libro People in Auschwitz y su retrato cuelga hoy en una de las paredes del barracón número 15 de Auschwitz I, un extremadamente ordenado complejo de barracones visitables que dejan constancia del horror que allí se vivió, entre otras cosas, y principalmente, para que en el futuro no vuelva a repetirse.

“Las trabajadoras del burdel estaban obligadas a mantener relaciones con unos seis hombres diferentes al día”, afirma Laureen Rees, periodista de la BBC

Pero la imagen de la arquitecta no está sola en esa pared. La acompañan otros rostros en blanco y negro, de compañeros y compañeras, como Ana Giuseva, Janina Kowalczyk, Krystyna Cyankiewicz, Wiktoria Klimaszeweka, Wanda Marossanyi y Antonina Platkowska. Todas ellas formaron parte la resistencia organizada dentro de Auschwitz-Birkenau; igual que Danielle Casanova, activísima comunista francesa de ascendencia rumana arrestada por ayudar al filósofo marxista de origen húngaro Georges Politzer, que tuvo que trabajar como dentista en la enfermería del lager; y que Stanislawa Rachwalowa, joven comunista polaca que, tras salvar la vida en el campo, fue condenada a muerte por su actividad política en la cárcel de Montelupich (sentencia que finalmente no se ejecutó). En la prisión de Cracovia fue prisionera junto con María Mandel, la terrible supervisora de la sección femenina de su campo quien, antes de morir, le pidió perdón por todas las vejaciones a las que la sometió durante su internamiento, según escribe Mónica González Álvares en Guardianas nazis: el lado femenino del mal.

En este inmenso campo de concentración y exterminio tampoco las mujeres se libraron de las ejecuciones en masa. El 19 de marzo de 1942 tuvo lugar el primer asesinato colectivo de prisioneras. En total, 144 jóvenes originarias de Silesia fueron asesinadas con un tiro en la nunca como castigo a su actividad dentro del movimiento de resistencia, como recuerda un escrito que puede leerse en el pabellón que repasa la historia del pueblo polaco durante la Segunda Guerra Mundial.

El prostíbulo de lager

Uno de los capítulos más desconocidos de la historia de Auschwitz-Birkenau es el que hace referencia al prostíbulo en él ubicado. Laurence Rees, historiador británico y editor de la BBC, ha encontrado varios testimonios que sostienen su existencia, de la que nada recuerdan los paneles explicativos del campo y que raramente se encuentra en los libros.

Cristina E. Lozano

Cristina E. Lozano

En Auschwitz: los nazis y la “solución final”, un extenso trabajo que la prestigiosa cadena de televisión hizo serie, Rees explica que la mayor parte de las trabajadoras del burdel eran internas de Birkenau y estaban obligadas a mantener relaciones con unos seis hombres diferentes al día. “La experiencia de las mujeres de este prostíbulo es una de las historias ocultas sobre el sufrimiento en el campos, y tiene ciertas semejanzas con el caso de las de las mujeres de solaz coreanas, sometidas abusos sexuales de los soldados del ejército japonés. Pese a ello, las mujeres que trabajaban en el prostíbulo no parecen haber despertado en su momento tanta compasión cuanto la envidia de los demás prisioneros”, defiende el historiador.

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