Hotel de invierno

Prometí subir este poema el día de la Visibilidad lésbica, pero un montón de cosas me lo impidieron.  Para mis amigas Julia y Luna, capaces de iluminar el día más gris y tormentoso.  Lo prometido es deuda.

Lesbica bella

Tarde de invierno

 

La cama revuelta,

dos copas vacías

y un rastro de champán

sobre el sofá. Debió de ser allí

donde el sujetador

se independizó de mi cuerpo

sin referéndum alguno.

La  rapidez de tus manos

rompió el vértigo

de nuestra primera cita

y de los corchetes del wonderbra.

 

En el hotel impartían una conferencia

sobre “las cien formas más rápidas

de conseguir la felicidad”.

Aquella tarde

tu boca se perdió entre mis piernas.

Tengo que averiguar si alguna

de las sugerencias del conferenciante

recomienda tu lengua…

El resto fue una suite de Bach rompiendo

la guitarra de Jimi Hendrix,

hasta que tu marido primero

y después el mío

llamarón al móvil

pidiendo instrucciones y respuestas.

Que si el pequeño no quería cenar verdura

que si a la mayor se le había infectado el labio

con el nuevo piercing.

¿Dónde está la salsa de tomate?,

¿y la mercromina?,

¿a qué hora vuelves de la reunión?

 

Al escucharle,

se te cayó el mundo a los pies,

y a mí me dio  risa verte así,

tan frágil y tan fuerte

al mismo tiempo.

Tan cerca de mí,

pero tan lejos.

 

Un café, deprisa,

que nos suban un café, me dijiste.

Y nos subieron por error

otra botella de  Moët Chandon que nos bebimos

entre sales de baño y confesiones.

Cuando desperté,

tu perfume seguía danzando

por la habitación.

Sobre la mesa un café frío

 y una nota cálida.

«No he querido despertarte.

¿Nos vemos el jueves?

Conduce con cuidado.

No sé si te amo,

pero sé que te necesito.»

.

.

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15 thoughts on “Hotel de invierno

  1. Para los responsables de los diez comentarios con la palabra Repugnante que han remitido desde Familia Católica. He dejado uno, el resto era demasiado repetitivo y falta de originalidad, algo imperdonable. No, no es repugnante, es vida y amor. Ni más ni menos.

    Gracias, Miguel Ángel, Ana y Alice.

    Un abrazo,
    Marta Navarro

  2. C,
    hoy he recibido veinte comentarios iguales. A mí no hay que enviarme a ningún sitio, con que tú no pases por aquí es suficiente. Y no vuelvas a insultarme con lo de gentuza o llevaré todos tus correos a denunciar. Y oye, cuando escribas intenta ser más original. Se agradecer la variedad en el lenguaje.

    Marta

  3. Precioso. Vivan los hoteles de invierno, los labios, las lenguas, el que la gente se quiera y quiera a la gente.

    Un carro de amor, Marta.

  4. Cuando desperté,
    tu perfume seguía danzando
    por la habitación.
    ….y al cabo de un año sigue flotando en mi memoria
    bss, me voy a la casa del loco a ver a Willie Nile, a ver que cuenta del Hotel Invierno

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