Poema “El sastre de las palabras” (very personal post)

A mi padre, sastre,  optimista y militante comunista.

El sastre de las palabras

El sastre de las palabras busca entre las telas la vocal más azul. Enhebra la aguja con un pensamiento largo y sueña con la geometría perfecta de los días sin coser.  Unos dedos cansados hilvana las horas y la solapa del cónsul del miedo. El traje debe estar listo antes de que llegue la nieve.

Pero las cosas, como las palabras y las personas, sienten la humillación de quienes las ignoran, y se organizan contra la dictadura de la tristeza. Los hilos de colores se rebelan contra el tergal y amenazan con un secuestro. Lo mismo pasa con las tizas y la máquina de coser.  El taller sufre una insurrección. El sastre de las palabras cree que  el botón de tréboles irlandeses podrá parar la hemorragia de la seda italiana y que los corchetes enmudecerán el bullicio de cientos de consonantes  indignadas.  El pobre ignora que un ejército de tijeras  le observa.  Sobre la mesa, miles de vocales insurgentes aúllan sin parar dejando una vendimia de versos en la habitación.

El cansancio ofrece una tregua al sastre. Sobre las seis de la tarde, abre la puerta del taller su hija, tiene unos doce años y una voz de chocolate con menta. Durante horas intenta convencer a su padre de la necesidad de una estrategia vietnamita, urgente, descarnada, sin rendiciones, pero las puntadas del traje y los ojos de su padre le recuerdan que la cárcel no es lugar para un sastre, ni para un alquimista, ni para un vendedor de helados y de sueños, ni para nadie.  Tras mucho discutir, ni el invierno ni el cónsul del miedo tendrán jamás su traje a tiempo.

A veces, la hija del sastre se despierta en mitad de la noche y recuerda  a su padre y aquellos días de ojales, batallas y palabras. Ahora tiene cuarenta y siete años, el taller está cerrado y un dolor a democracia escayolada envuelve la ciudad.

El sastre de las palabras descansa en tierra noble, sabe que los amigos le despidieron con una canción cómplice. Palabras rojas y telas rebeldes le acompañaron hasta el final. Un final chejoviano con aroma de cerezos y trabajadores incansables. Hoy es siempre. Hoy es te quiero.

.

“Vietnam bajo la cama”. Amargor editorial, 2015

17 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. B. Prado
    Nov 16, 2012 @ 21:29:00

    Pero qué maravilla de poema.

    B.Prado

    Responder

  2. Mara
    Nov 17, 2012 @ 20:36:16

    Siempre es un placer perderse en tu poesía. No tardes tanto en subir relatos como el de hoy.

    Un saludo de Mara

    Responder

  3. Aldabra
    Nov 17, 2012 @ 22:30:08

    maravilloso!…siento repetirme con B. Prado pero es que de verdad es lo primero que se me vino a la cabeza.

    biquiños,

    Responder

  4. Feli Benítez
    Nov 18, 2012 @ 13:25:55

    ¡touchè!

    Responder

  5. 39escalones
    Nov 19, 2012 @ 08:21:13

    Hermosísimo, Marta.
    Besos

    Responder

  6. Jesús Lacasa Vidal
    Nov 20, 2012 @ 10:39:15

    Martín el Humano no fue un rey aragonés, sino un militante de la esperanza que a muchos jóvenes nos mostró el ejemplo de la dignidad, la presencia constante y el valor de la mirada en la que nos reconocemos frente a tanta injusticia. ¡Enhorabuena, Marta, por una evocación tan poderosa!

    Responder

  7. Explorador
    Nov 20, 2012 @ 14:01:47

    Muy hermoso y sentido. las paabras tienen el poder de sanar y de destruir, si son sinceras, de cambiar el mundo, dijo Buda…creo.

    Un saludo🙂

    Responder

  8. Karen
    Nov 20, 2012 @ 15:54:26

    Hace mucho tiempo que no leo un texto tan excelente, con tanto nervio, con tanta derrota camuflada.

    Karen

    Responder

  9. entrenómadas
    Nov 22, 2012 @ 20:10:45

    Karen, B. Prado, Mara, Jesús, Alfredo, Feli, Explorador, Aldabra,
    muchas gracias por vuestas palabras, de todo corazón.
    Jesús, gracias especialmente a ti, me guardo tu comentario, viene de alguien que conoció al sastre. “El sastre de las palabras” siempre te admiró mucho.

    Un beso a todos y gracias.

    Responder

  10. snow
    Nov 23, 2012 @ 19:03:35

    Sueño con ser el acerillo de ese sastre ! Maravilloso , excelso , no acertaré con el elogio😦

    Responder

  11. perdidiya
    Nov 26, 2012 @ 13:10:55

    maravilloso!

    Responder

  12. Marx Carlos
    Dic 01, 2012 @ 21:30:05

    Lo he sentido muy cerca, mi padre también fue sastre de palabras. Su taller, ya sin herramientas, aún perdura.

    Responder

  13. Karen
    Dic 08, 2012 @ 21:03:58

    Bellísimo

    Responder

  14. N.
    Dic 11, 2012 @ 21:32:08

    Precioso y muy emotivo. El sastre perteneció a una generación de incansables luchadores que cambió este país. Les debemos mucho.
    Un beso muy fuerte.
    N.

    Responder

  15. entrenómadas
    Dic 16, 2012 @ 12:53:59

    Graacias Karen, Gracias No.
    Un abrazo para tod@s,

    Responder

  16. Aurora
    Dic 19, 2012 @ 18:08:25

    Hace mucho que no había podido leerte. Qué hermosura de escrito. Tengo que entrar más veces a leerte. Besos y felices fiestas (dentro de lo que está cayendo)

    Responder

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