Ralladuras propias

Ralladuras propias, con denominación de origen.

Hoy soy más líquida que ayer pero menos que mañana.

Cuando despertó, encendió Aragon Televisión y las jotas todavía estaban allí..

Eres más cruel que la industria peletera. Bueno no, tanto no, pero casi.

Monarquía y austeridad son dos términos contradictorios…

Hay libros que te hacen olvidar la tala de los árboles, otros te lo recuerdan insistentemente. Y da una pena!

Creo que  Georg Friedrich  Haendel y Antonio Vivaldi eran extraterrestres. Es la única forma de entender tanta perfección. Haendel, Vivaldi, volved. Os esperamos.

Vivo ajena a mis cromosomas. Cuando me levanto, no les pregunto “¿qué queréis desayunar, nen@s?” Yo soy yo, para mal y para bien. Estoy hasta las narices de que el género o la identidad sexual revolotee en las decisiones, en tantas conversaciones, guiones de la vida. Después de leer a Beatriz Preciado es más fácil poner en marcha la deconstrucción sexual. Qué mal me sientan esas conversaciones de café llenos de penes, ovarios, cromosomas, estrógenos, testosterona. ¡Abismos y fronteras identitarias!

Encender un invierno en zona de icebergs y que vengan a apagarlo en plan Geos es frustrante. Me voy a buscar un verano en el cajón de otoño. Y de paso a charlar con la niebla de mi ciudad, la única que no está en crisis estos días.

Auxilio, tengo un tecnócrata en el café, otro en un libro de poesía y dos más revoloteando entre el bocata de setas. ¡Que alguien me salve!