De penes, censuras, denuncias e inhabilitaciones

En facebook

Hace un año me di de alta en facebook. Durante todo este tiempo he contactado a través de la red con un millar de personas. Desde músicos a los que siempre he admirado, a periodistas y escritores con los que he entablado amistad y proyectos, a mis compas animalistas y lo mejor de todo, un montón de amigos, algunos de ellos de lugares diversos, italianos, ingleses, galeses, norteamericanos, gente estupenda con la que he compartido vídeos, textos, fotografías y mucha información. La última gestión realiza en facebook ha sido la adopción de mi perra Lia, a la que iba a presentar en sociedad facebookera estos días.
En fin, todo iba bien hasta que un día se me ocurrió subir una fotografía de Rudolf Nureyev realizada por el gran fotógrafo Avedon. Avedon ha sido una referencia para una generación de artistas, de fotógrafos.  Su obra se puede ver en museos. Otras personas habían subido en otras ocasiones fotografías similares sin que nada sucediera. Pero a alguien le molestó  que yo lo subiera y me denunció. Borraron mi texto y la imagen. Al cabo de unas semanas subí un texto de Óscar Sipan junto a una fotografía de Robert Mapplethorpe. El gran Mapplethorpe es admirado sin reserva alguna, respetado como pocos. Y nuevamente fui denunciada por escándalo, por mostrar un pene. Para entonces acumulaba las quejas de algún Torquemada que me veía como una perversa. Y esto ha hecho que Facebook me considere una persona peligrosa e indigna para la red, cerrándome la cuenta y quedándose con mis contactos, mis mensajes personales, direcciones y todos mis textos, todos.
Reclamo mi derecho a recuperar parte de mi trabajo. No entiendo que  facebook vea como perverso el trabajo de dos grandes y reconocidos artistas mundiales como Avedon y Mapplethorpe. Exposiciones, talleres, charlas, conferencias, cursos, libros, todo el mundo admira el trabajo de estos creadores, todo el mundo, excepto facebook.
A las pocas horas de cerrar mi cuenta, varias amig@s abrieron una página que decía algo así como “Para que vuelva Marta Navarro a facebook”, no le permitieron ni siquiera poner la palabra “Entrenómadas”. Sé que se ha sumado mucha gente a esa página pidiendo mi readmisión, pero no quiero que nadie se pueda ver perjudicado por mi culpa. Seguiré mi batalla donde lo vea necesario, pienso llevar a la prensa esta estupidez, pero no quiero que ninguno de mis amigos de facebook se vea en la misma situación que yo por defenderme.
Mil gracias a tod@s por iniciar esa campaña, y a todos y todas los que os habéis sumado. Os agradezco tanta muestra de cariño y solidaridad. Pero no quiero que os pueda perjudicar. Eso sí que sería un disgusto para mí. Personalmente voy a hacer que se conozca esta estúpida y peligrosa censura que rige las normas de facebook, así como al supuesto amigo que ha decidido denunciarme provocando esta extraña sensación de destierro digital.

Muchas gracias, amigos y amigas
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Un beso,
Marta Navarro

Richard Avedon, pinchad aqui para leer más cosas sobre este artista que ha sido referencia para toda una generación de fotógrafos.

Robert Mapplethorpe. Pinchad aquí para obtener más información sobre este gran fotógrafo. Admirado sin reserva alguna, respetado como pocos.

Un poco de Jonathan Swift

Siempre que tengo algún problemilla acabo con un libro de Jonathan Swift en las manos. Las dos citas  que hoy subo las tengo muy presentes.  Me parece que están llenas de palabras certeras y cristalinas.

La libertad de conciencia se entiende hoy día, no sólo como la libertad de creer lo que uno quiera, sino también de poder propagar esa creencia.

La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse.

En 1729, Swift escribió “Una humilde propuesta”. Se trata de un texto durísimo, especialmente reivindicativo e irónico en el que el autor decía que los niños irlandeses pobres podían ser vendidos como carne para mejorar la dieta de los ricos, pues con ello se beneficiarían todos los sectores sociales.

Irlandés, escritor, político, satírico y diácono de la Catedral de Saint Patrick en Dublín. Su tumba se encuentra a la entrada. Siempre que visito la Catedral me siento un rato en uno de los gastados bancos de madera, frente a la tumba,  y paso allí un buen rato. “Las aventuras de Gulliver” es uno de los primeros libros que leí. Más tarde comprobé que se trata de una de las críticas más amargas que se han escrito contra la sociedad y la condición humana.

Os sugiero ese texto.  Es realmente profundo, satírico y  brillante al mismo tiempo. Os podéis imaginar qué harto estaba Swift para escribir algo tan brutal con la intención de despertar a la gente, de hacerla reaccionar.  Tal vez lo suba en unos días al blog para que pueda ser leído.

Querido Jonathan Swift, en esta bitácora se te quiere mucho.