Una librería donde sentarse y hablar

Paz con olor a tinta y café.  Texto de Carmen Rengel . Tomado de la web “Mediterraneosur”.

La librería Educational Bookshop en Jerusalén Este ofrece los más variados libros palestinos y hebreos, además de la posibilidad de degustar un cappuccino o disfrutar de la banda sonora de música clásica.

En el corazón de la guerra late la esperanza. Está hecha de tinta y de café, de sosiego, pensamiento y palabras, de gestos amables, historias encantadoras y compromiso a flor de piel. La esperanza se cobija en un refugio de Jerusalén Este, en una librería —siempre los libros salvando al hombre del horror—, un remanso de paz llamado Educational Bookshop (EB), una cueva de calma en el torbellino de la calle Salah Eddin. Cuesta dar con ella, encajonada entre tiendas de especias, ferreterías insólitas, puestos de shawarma y un tráfico endiablado, sin reglas.

En Jerusalén Este se ubica la librería palestina EB, única en la zona árabe en ofrecer títulos en inglés y francés. Allí lleva desde el año 1985 la librería palestina con más ventas de los territorios, la primera y única en la zona árabe en ofrecer títulos en inglés y francés. Imad Muna (ojos negrísimos, sonrisa tímida, al menos 300 años de árbol genealógico en la ciudad triplemente santa) regenta hoy un local remodelado, occidentalizado, rico en maderas, luces de diseño y música Sigue leyendo «Una librería donde sentarse y hablar»

Homenaje a José Antonio Labordeta

Homenaje a Labordeta en el Monasterio de Veruela

Trinidad Ruiz-Marcellán, de la editorial Olifante, ha dedicado el IX Festival Internacional de Poesía del Moncayo a José Antonio Labordeta, con distintas actividades el 29 de julio en Tarazona, el 30 en Litago y el sábado 31  en el Monasterio de Veruela. Ese día participamos poetas, escritores y amigos leyendo textos de y sobre Labordeta, culminando las jornadas con un concierto de música. Podéis leer la lista de participantes pulsando en la imagen para ampliarla. [Más info, aquí].

Las pajaritas de Ramón Acín

Las pajaritas de Ramón Acín

Este texto ha sido escrito por  Víctor Juan Borroy, director del Museo Pedagógico de Aragón, con motivo de  la inauguración del renovado paseo de Las pajaritas en Huesca.

Pinchad aquí para más información.

Julio 17, 2010

Una de las cosas más hermosas que me ha permitido hacer el Museo Pedagógico de Aragón es contarles a los niños de todas las edades quién fue Ramón Acín. Estas son las cinco ideas que los escolares se llevan del museo.

Uno

Ramón Acín tenía un perro que se llamaba Tobi. Un perro negro, rabón, famoso en la ciudad –decía Acín– como lo son los tontos de capirote. El Tobi era alegre. Solo se entristecía cuando le ponían el bozal, tal y como establecían las ordenanzas del ayuntamiento. Un día, Ramón Acín, no queriendo ver triste a su perro, cogió un bote de pintura marrón y un pincel y le pinto al Tobi un bozal. Los laceros municipales dejaban en paz al perro y el Tobi correteaba libre por las calles cuando salía de paseo con Acín.

Dos

Acín era un hombre bueno que ingresó por voluntad propia en la Orden de los predicadores en el desierto. Por eso se preocupaba de detalles que no preocupaban a casi nadie. Ramón Acín, pudiendo estar del lado de los poderosos se comprometió con los humildes y denunció la injusticia sin desmayo y sin importarle las consecuencias que sus palabras tendrían.

Tres

Ramón Acín se casó con Conchita Monrás, quien fue para siempre y para todo su cómplice y su compañera. Me gusta recordarla sentada al piano o conversando con escritores, pintores y artesanos o jugando con sus hijas. Me conmueve recordar Sigue leyendo «Las pajaritas de Ramón Acín»

“Desmontando el falo”

La habitación 256, también llamada “La soledad del falo o desmontando el falo”, tiene una sorpresa. Esta habitación se encuentra en el Hotel Lanchesmer y ha sido estudiada por científicos y panaderos durante mucho tiempo. Hoy siguen sin saber la razón por la que un rígido y conversador  falo brota cual champiñón de la pared. Un falo sin género, sin testosterona, un falo que lejos de ser protagonista se convierte en instrumento de placer para l@s invitad@s del hotel. Quiero ser utilizado y no utilizar, susurra algunas noches. Dicen que funciona sin pilas.  En el hotel tienen la respuesta.

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La foto es de Joel-Peter Witkin, fotógrafo norteamericano.