Mercado de palabras

Estaría bien que en cada barrio hubiera una tienda de palabras, al igual que se vende pan o fruta. Póngame una docena de palabras rellenas de emoción y un pastel de silabas agridulces, please. Algo así dice el periodista Gorka Andraka y tiene razón. Ahora que abundan las frases huecas, la prostitución del lenguaje, el metacrilato en su contenido.  Una artesanía popular de las palabras estaría bien, muy bien, absolutamente esencial y nutritivo. Yo elijo  para mi take-away las palabras vida y canela. Me las llevo a casa para degustarlas.