Abdellah Taïa

Abdellah Taïa, escritor marroquí»Nadie en Marruecos tiene la posibilidad de pertenecerse a sí mismo. Uno no se pertenece: pertenece al poder, a la familia, o bien una mujer pertenece al hombre con el que se va a casar. Nadie en Marruecos tiene libertad de disfrutar de su sexualidad.

Reportaje de Ilya U. Topper. Tomado de la web «MediterráneoSur»

Abdellah TaïaAbdellah Taïa, escritor marroquí en lengua francesa, portavoz de una generación que pide reemplazar los rígidos esquemas mentales por la libertad individual, analiza el lento progreso de Marruecos.

Salió en portada en el semanario marroquí TelQuel en 2007: Abdellah Taïa, homosexual:  por y contra todos. La portada no le catapultó a la fama ―ya era conocido antes― pero sí llevó su nombre mucho más allá de la literatura. Taïa (Salé, 1973), criado en una modesta familia marroquí pero con libros en casa, vive desde 1998 en París, donde ha publicado todos sus libros y desde donde atiende, por teléfono, a MediterráneoSur.

A semejanza de muchos grandes escritores marroquíes, Taïa escribe en francés. Empezó con Mon Maroc (Mi Marruecos, 2000, recién editado en castellano por Cabaret Voltaire), luego siguieron Le rouge du tarbouche (2005), L’armée du salut (El Ejército de Salvación, 2006) y Une mélancholie arabe (Una melancolía árabe, 2008), los últimos dos aparecidos en castellano en Alberdania.

Pero Taïa no es un exiliado: pese a que la portada de TelQuel trajo condenas morales y amenazas y una cierta ruptura con su familia, el escritor vuelve a Marruecos, participa en el debate social, da la cara en su país. Tanto a través de la  prensa como mediante sus libros, que casi siempre tratan el tema de los jóvenes atrapados entre una homosexualidad que no pueden negar y una sociedad que no la quiere asumir.

Usted es más conocido en Marruecos por escritor o por ser un escritor que ha hecho pública su homosexualidad?
Por 2005, yo era conocido como el nuevo escritor marroquí del que se habla mucho, representaba una generación de jóvenes. Cuando mi segundo libro, Le rouge du tarboush, se presentó en Marruecos en árabe, hubo mucha prensa y una periodista de la revista TelQuel me propuso hacerme una entrevista poniendo el acento en la homosexualidad, ya expresada en mi libro sin culpabilidad. Yo estaba de acuerdo porque creo que la verdad que se encuentra en mi libro debe expresarse también fuera del libro.

¿Qué ocurrió?
Como asumí abiertamente mi homosexualidad se montó un escándalo y me convertí en el centro de un debate. «Si dicen, ah Abdellah Taïa, el homosexual de Marruecos, me parece bien: no tengo vergüenza al respecto» Así que se me puede considerar simplemente como escritor, lo que me parece bien, o como escritor homosexual, que me parece igual de bien porque no tengo ganas ni de meterme en una categoría ni de renunciar a ningún aspecto de mi personalidad. Si alguien dice, ah Abdellah Taïa, el homosexual de Marruecos, me parece bien, porque no tengo ninguna vergüenza respecto a la homosexualidad, no creo que sea algo que me reduzca.

Sus novelas hablan de jóvenes que descubren su homosexualidad, viajan a Europa… ¿nos cuenta su vida?
A mi modo de ver no cuento mi vida. Cojo aspectos, experiencias, historias y fragmentos de mi vida y los convierto en un sujetos literarios. Practico una escritura de inspiración autobiográfica, lo asumo, pero no me limito a hablar de mi vida.

El ambiente, los personajes ―los hermanos, la madre… ― van formando un universo reconocible en varias obras, empezando por Mi Marruecos, que sí suena muy autobiográfico.Taia: Mi Marruecos
Son datos que utilizo para transformarlos en algo distinto. Si simplemente contara mi vida, eso no tendría ningún interés. Lo que interesa es el proceso por el que uno transforma eso en algo llamado literatura: a través de una mirada, a través del estilo y el punto de vista. La historia viene en cuarto lugar. Si no fuera así, la gente no leería mis libros. Y la creación, toda creación, no puede venir del planeta Marte: debe pasar necesariamente a través del prisma del yo. No puedo hablar de cosas que no me toquen. Para qué perder el tiempo escribiendo de… Cuando la literatura es una empresa tan rica y tan loca, hay que estar realmente tocado, concernido, implicado en lo que uno escribe. Implicar mi yo es lo que me interesa, y describir el mundo a través de este yo.

No era una crítica…
No me lo tomé como crítica. Pero mucha gente, lamentablemente, cree que basta con tomar un boli y decir: voy a escribir mi vida; pero no, eso no es literatura. Otro lo podría hacer mejor para ellos. La literatura es una reflexión en la que uno tarda años y años pensando en qué escribir y cómo escribirlo.

Usted dijo que cuando era joven, el escritor Mohamed Chukri era un poco el ídolo de la juventud.
Chukri ha introducido la realidad, desnuda, sucia, tal cual, cruda y simple. Ha golpeado el imaginario y los espíritus. Porque ha presentado la realidad no desde una postura intelectual sino con un lenguaje y una voluntad que hizo que los marroquíes sólo pudieran reaccionar de una forma viva. Yo encontré el libro en casa y lo leí, pero sólo mucho más tarde me di cuenta de su importancia y su Sigue leyendo «Abdellah Taïa»