Dublineando con Vila-Matas

Tomado del blog de Innisfree.

Gracias a Fernando Sanmartín, responsable de la actividad cultural de las Cortes de Aragón, la semana pasada estuvo en Zaragoza Enrique Vila-Matas. Presentado por Eva Cosculluela (mi librera de confianza, la de Los Portadores de Sueños) y en el marco incomparable del Palacio de la Aljafería, el pasado miércoles día 7 pudimos encontrarnos en la distancia corta con uno de los mejores escritores de la narrativa española actual, que vino a reflexionar sobre la literatura y que nos acercó a su obra de la mano del escritor aragonés Ignacio Martínez de Pisón, con quien mantuvo una interesante conversación llena de la complicidad propia de dos amigos y cargada de sentido del humor. Obviamente estuvo muy presente esa pasión irlandesa que compartimos.

Nos contó algunos secretos de la muy selecta Orden del Finnegans, creada por literatos admiradores de James Joyce y regida por unas estrictas reglas que deben respetar sus miembros (como la de poner en la solapa de sus libros, junto a su vida y obras, la siguiente leyenda: Pertenece a la Orden de Caballeros del Finnegans, en cuyo escudo reza el lema extraído de la última frase del sexto capítulo del Ulises, de Joyce: “Gracias. ¡Qué grandes estamos esta mañana!”). Sus lectores podemos dar fe de que Vila-Matas lo ha cumplido en su última novela, ‘Dublinesca’, aunque parece que otros no han sido tan leales a la Orden, según desveló Pisón (y yo me siento como el delator de Liam O’Flaherty escribiéndolo aquí). El autor bromeó también con la permanente tentación, tan irlandesa, de expulsar a alguno de los caballeros finneganianos. A mí eso me remitió inevitablemente a aquella frase de Brendan Behan de que el primer punto del orden del día de toda organización republicana irlandesa era siempre la división.

Para entender de dónde parte Dublinesca, Vila-Matas nos narró la visita que realizaron los de la Orden, en el Bloomsday de 2008, al cementerio de Glasnevin en Dublín. Imaginaos un camposanto gótico en la penumbra del atarceder. Escenario propicio para que la mente del dublinés Bram Stoker imaginara las historias de vampiros que vieron la luz en su novela Drácula, alumbrando todo un género. Vila-Matas quería conocer el escenario del entierro de Paddy Dignam que se narra en el capítulo sexto del Ulises (un personaje que, se dice en Dublinesca, “era tan buen hombre que se dejó matar por el alcohol”). Luego acudieron, junto al cementerio, al pub de los enterradores, un local decimonónico donde este gremio tan fúnebre tomaba sus pintas tras el trabajo. Y allí un personaje misterioso, a quien describe como un Samuel Beckett joven, se acercó a los finneganianos para desaparecer más tarde tan misteriosamente como llegó. Aquel enigmático joven Beckett recorrerá con su fantasmal presencia las páginas de su última novela.

Obviamente, para escribir Dublinesca, Vila-Matas se sumergió en la literatura irlandesa. Quizá por eso las tres partes en que se estructura su última novela nos remiten, en opinión de Martínez de Pisón, a los tres principales libros de James Joyce: el primer capítulo (Mayo), a Dublineses (o Los Muertos); el segundo (Junio), al Ulises; y el tercero (Julio), a Finnegans Wake.

Como veis, todo es literatura alrededor de Vila-Matas. Podríamos decir que son los libros los que alimentan su obra, difuminando la frontera entre la realidad y la ficción. De hecho, el protagonista de su última novela es un editor, Samuel Riba (por cierto, nada que ver con ningún editor del mundo real, según sentenció Martínez de Pisón, negando así cualquier especulación al respecto, a pesar de que Vila-Matas acaba de dejar Anagrama para fichar por Seix Barral); se cuenta en las primeras páginas que Riba, encerrado en un hotel de Lyon, escribe una teoría general de la novela, cuyos fundamentos son “la intertextualidad, la conexión con la alta poesía, la conciencia de un paisaje moral en ruinas, la supremacía del estilo sobre la trama y la escritura como un reloj que avanza”; se repasa el catálogo de Riba, destacando un afamado escritor, Vilém Vok, cuyas citas pueblan internet a pesar de ser en realidad un personaje de ficción; en sus páginas se citan autores reales e imaginados e incluso se dedican sonoras descalificaciones para los escritores en general (aunque no sabemos si atribuirlas al autor, al narrador o al protagonista, curiosa trinidad emanada de la pluma de Vila-Matas).

Por cierto, Martínez de Pisón nos anunció para los próximos meses la publicación (suponemos que en el mundo real) de esa “teoría general de la novela” tan vilamatiana que se cita en Dublinesca y de un libro sobre la mismísima Orden del Finnegans a cargo de sus miembros (Eduardo Lago, Antonio Soler, Jordi Soler, Malcolm Otero Barral y el propio Vila-Matas… ¿Serán expulsados por desvelar los secretos de la Orden?).


Una respuesta a “Dublineando con Vila-Matas

  1. Fue una hora genial, magnífica, y muy muy entretenida. Yo la viví sentadita al lado de Innisfree, que seguía todo con mucho interés.
    Y desde luego, ¡qué suerte tuvo el amigo Innisfree de disfrutar de la compañía inteligente de Vila-Matas!, aunque también la ha tenido Vila-Matas al poder contar con todas las referencias del blog irlandés de Innisfree para documentarse (entre otras fuentes) al escribir Dublinesca, ¡feliz simbiosis!

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