El Gancho, Puerto Venecia y la Política

Artículo de José Luis Terol, publicado el 24 de febrero en Heraldo de Aragón.  Miembro de la Asociación de Vecinos Lanuza Casco Viejo y de la Plataforma Ciudadana Ciudad Compacta 2014, José Luis es activista vecinal y  buen conocedor de la superficie y la profundidad del barrio.  Sabe bien cómo funciona la ciudad del viento y sus apéndices. [Puedes descargarte su artículo aquí en pdf].

EL GANCHO, PUERTO VENECIA Y LA POLÍTICA

José Luis Terol

Tratando de ahorrar unos cuantos euros, me disponía hace unos días a pagar con adelanto una multa por aparcamiento en el Cuartel de la Policía Local de la calle Domingo Miral. Me llevé una desagradable sorpresa cuando me indicaron que la gestión no la podía realizar allí porque todo el operativo de multas se había trasladado al nuevo Cuartel que se ubica en el  tercer cinturón, al que sólo podía acceder en coche y no con transporte público o a pié como pretendía.

A la mañana siguiente me desplace con el coche hasta el nuevo Cuartel para dejar resuelta la sanción. Al salir del entorno de éste me ví abocado, sin pretenderlo, hacía el centro comercial Puerto Venecia pasando por las zonas donde contemplé por primera vez que se estaban construyendo cientos de viviendas.

Le puse imagen y perfiles a un entorno que me pareció duro y deshumanizado, como una especie de “anticiudad”. Dentro de la angustia de la que fui presa realicé instintivamente una “escapada hacia delante” y me dirigí a la búsqueda del entorno que está urbanizándose en Arcosur para construir miles y miles de viviendas.

La sensación de desolación se hizo más intensa y comenzaron a asaltarme interrogantes y cuestiones que se dirigían directamente a mi condición de “ciudadano político”: pero ¿en qué manos estamos?; ¿cómo es posible que hayamos consentido este despropósito, esta ruptura de la ciudad, cuando Zaragoza cuenta con decenas de miles de viviendas vacías?; ¿por qué las constructoras están convirtiendo Zaragoza en una ciudad “a la americana”?; ¿quién ordena el territorio en esta ciudad y en esta tierra?; ¿cómo es posible está paradoja insostenible en la ciudad que ha pretendido sentar cátedra de la sostenibilidad mundial?; ¿cuándo se ha producido el debate público a fondo sobre la ciudad que queremos?; ¿cómo no hemos reaccionado antes?; ¿en que estado de “aletargamiento” estamos los ciudadanos?…

Tal vez alguien piense que soy un ciudadano antiguo y desclasado. Vivo en el Gancho, compro en el Mercado Central y en las tiendas del barrio, me gustan mucho más las torres de la Magdalena y San Pablo que la Torre del Agua o el Pabellón Puente, y prefiero el bullicio y los “conflictos” de la ciudad consolidada a la sórdida y sostenible frialdad de los “barrios sobrevenidos”.

No soy persona de nostalgias y lamentos que paralizan. Aunque me siento corresponsable, por inhibición y por inconsciencia, de esta “barbaridad histórica” tiendo a ocuparme del presente y de sus brechas y posibilidades.

Vuelvo así a mi barrio dándole vueltas a la cabeza. Tal vez no resulta fácil retomar protagonismo en este tiempo de desconfianza y desesperanza pero estoy convencido de que “nadie nos va a sacar las castañas del fuego”.

Me convenzo a mi mismo de que merece la pena “construir ciudad” y le veo sentido y perspectiva a las pequeñas cosas que podemos intentar cada día: dialogar todo lo posible en casa, ejercer una vecindad acogedora, informarnos  y formarnos de manera continua y en la medida de nuestras posibilidades, apoyar a los pequeños comerciantes y emprendedores de nuestro entorno, participar en las organizaciones del barrio y de la ciudad que trabajan por el bien común con una mirada global, hablar con nuestro Alcalde y con los políticos para hacer posible que su agenda esté vinculada a nuestros problemas y sueños, limitar nuestro consumo al máximo para compartir con quien lo está pasando peor aquí o en cualquier parte del mundo, no alimentar el pesimismo y la desmovilización, utilizar el transporte público…

Puede resultar extraño o demasiado simple pero no se me ocurre otra forma de hacer política. Tal vez el gran evento que transformará sustancialmente Zaragoza tenga que ver más con una política “cuidadana” (“somos cuidadanos”) que se base en el protagonismo y el cuidado mutuo y cotidiano de los casi setecientos mil vecinos  que en las búsqueda insaciable de nuevos “Dorados” (Las Olimpiadas, la Capitalidad Cultural, Expofloralia, el Campo de fútbol de cinco estrellas….).
¡Es el momento de la Política, de las elecciones decisivas de cada día! ¡Tenemos la palabra!

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5 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Marina
    Mar 20, 2010 @ 21:27:44

    Demoledor, cojonudo. Haces bien en subirlo porque no compro la prensa, me aburre. El artículo es muy bueno.

    Un abrazo,

    Marina

    Responder

  2. entrenómadas
    Mar 21, 2010 @ 14:37:56

    Mucho tiempo sin saber nada de ti, Marina.
    Me alegra que te guste el artículo. Estoy intentado dejar el enlace a la web de Ciudad Compacto, pero no lo consigo. Te lo envío en un momento, según tu correo te apetece visitarlo.

    Un abrazo, guapa,

    Marta

    Responder

  3. Chesús
    Mar 21, 2010 @ 14:57:15

    Muy interesante el articulo, Marta.
    José Luis, enhorabuena, creo que has trasladado muy bien un sentimiento ciudadano que me resisto a pensar que sea minoritario en Zaragoza.
    Saludos. 🙂

    Responder

  4. Inde
    Mar 23, 2010 @ 22:53:00

    No, yo estoy segura de que no lo es. A lo del sentimiento minoritario que dice Chesús, me refiero.

    El artículo, desde luego, es excelente y da en la diana, a mi parecer. Es acertada esa política, sí. Pero también lo es la sensación de “desmovilización” y “aletargamiento”. Junto a esa política cotidiana tendría que haber una especie de “política mayor” de la que han desistido nuestros políticos: ellos, que deberían hacerla, desempeñarla, están sólo sí atentos a su entorno, un entorno mínimo que a veces se reduce a un sillón o al propio bolsillo, o a la propia promoción personal, es decir, al siguiente sillón que está más alto; y sólo conciben como “política mayor” los fuegos fatuos y el borombollo. Y sólo nos convocan a movilizarnos para hacer cola para ir al váter.

    Esa “política mayor”, de mirada global, nos falta. Quizá seamos nosotros, pues, los que tendríamos que hacerla. Porque sí que el sentimiento ciudadano existe; pero no se manifiesta porque no halla cómo.

    Responder

  5. Inde
    Mar 23, 2010 @ 23:26:59

    Me iba a guardar el pdf del artículo publicado en Heraldo, pero está tan recortado (no cabría: no estoy lanzando sospechas veladas de censura) que mejor me quedo el original: es mucho mejor.

    Responder

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