Refugios, sueños y Yerka

Siempre que veo este cuadro siento ganas de perderme dentro de él. Me gustaría descansar sobre la cama de ese árbol-casa que se me antoja cálida y acogedora. Es casi como un  refugio para mí.  La miro y me veo dentro del hogar, paseando en los alrededores, tocando la guitarra, jugando con el tiempo, arreglando el jardín o fundiéndome en el crepúsculo ocre del atardecer. Dicen que Yerka es el pintor de los sueños. No estoy muy segura de eso, pero a mí me relaja mucho.

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