Felicidades, Marcos Ana

Hoy, 20 de enero, cumple años un hombre esencialmente bueno, un excelente poeta y escritor y además una parte de nuestra historia. Hoy cumple años Marcos Ana. Había oído hablar de él hacía mucho tiempo, pero fue en la presentación de su libro «Decidme cómo es un árbol» , cuando pude conversar con él por primera vez. Y me pareció hablar con un ángel; de existir deben parecerse a Marcos Ana. Recuerdo que después de charlar un rato, me miró fijamente y me preguntó ¿de qué país eres? Me quedé descolocada. Del mismo que el tuyo, le contesté.  Nos dimos un beso y  luego me escribió en un papel su correo electrónico.  Sigo pensando en esa pregunta, sigo pensando… Hemos cruzado un par de  mails y cuando publiqué mi libro de poemas le dediqué uno de los textos más personales, «Pestañas azules». Me gustaría mucho volver a hablar con él y mirarle a los ojos como aquella tarde en el Palacio de Sástago de Zaragoza. Ética, bondad, inteligencia, dignidad y belleza, mucha belleza, encierran los ojos de Marcos Ana.  Sirva este post  de felicitación. Todo el que quiera puede dejar aquí sus palabras.  Un beso grande, querido Marcos.

Pinchad aquí para leer su biografía.

Leonardo Sciascia y su verdad incómoda

  • Han pasado más de 20 años. Mafia y antimafia siguen siendo asuntos prósperos. Y la verdad incómoda de Leonardo Sciascia se ha visto refrendada por el tiempo. Hoy no solamente Leoluca Orlando y la viuda de Borsellino le dan la razón sino que el mafioso Totto Riina resolvió abrir la boca después de 17 años. En su versión el atentado se decidió en Milán entre políticos y hombres de negocios, entre los cuales habría estado presente el incombustible Silvio Berlusconi.

Un perfil de Leonardo Sciascia: El hombre que entendió a la mafia. Por Sylvina Walger

El 20 de noviembre de 1989 moría a los 68 años el escritor Leonardo Sciascia. Nacido en Racalmuto, Italia, en 1921. Una aldea de 13 mil habitantes (a la que Sciascia atribuía un origen árabe: Rahal Maut, Aldea Muerta) ubicada en la provincia de Agrigento, en Sicilia. Nació en una isla bella y severa, ajena al progreso, martirizada por la historia y la mafia. Despreciada por el mundo. Su vida transcurrió entre Racalmuto y Palermo. Su padre era un oficinista que trabajaba en las minas de azufre. Eso era Racalmuto: azufre y algún muerto a tiros en la calle todos los días. Militante comunista en sus comienzos.
A los intelectuales los encontraba un poco cortesanos, un tanto conformistas, que casi siempre están con el poder. Para Sciascia un intelectual debe mantener la vocación de estar siempre en la oposición. La democracia, sostenía, no es impotente para combatir a la mafia. O mejor: nada hay en su sistema que necesariamente la conduzca a imponerle una convivencia con la mafia. Por el contrario, tiene entre manos el instrumento que la tiranía no tiene: el derecho, la ley igual para todos, la balanza de la justicia.

Estaba convencido de que el Estado italiano jamás acabaría con la mafia. Porque está en el corazón mismo de la familia italiana que incluye, como escribe Claude Ambroise, la presencia de la madre fálica, dominante en la sociedad mediterránea.

Cuando se decidió a ser escritor optó, más que por abandonarse a la pura invención literaria, por dirigirse a los archivos y rescatar historias olvidadas. Así nació Porte aperte, la historia de una especie de patovica musoliniano condenado a muerte por un asesinato. El juez, que no cree en la pena de muerte, no lo ejecuta y Sciascia escribe: “Ni la humanidad ni la ley deben responder al asesinato con otro asesinato”.

Pero la mafia fue el eje de sus preocupaciones italianas. Sus libros sobre ese fenómeno tienen hoy el valor de una enciclopedia sobre el tema. Lo mismo ocurre con la violencia y el asesinato de Aldo Moro. En El caso Moro Sciascia resuelve el asesinato a través de las cartas que Moro enviaba y que los diarios publicaban. Su riguroso y minucioso análisis compromete a la clase política italiana. De cómo comunistas y demócratas cristianos se unen para dejarlo morir.

Su Sicilia como metáfora –algo que también hace con El día de la lechuza y A cada cual lo suyo– pasó a ser una metáfora duradera, una indagación acerca de una cierta forma de ejercer el poder.

El mundo siciliano de Sciascia es un mundo católico. Los curas pululan en sus páginas. Es el caso de El archivo de Egipto, novela que cuesta Sigue leyendo «Leonardo Sciascia y su verdad incómoda»