Cromosomas felices

Para Liana, por su buen humor y su sabiduría para encontrar locales nocturnos, felices e invisibles.

CAMBIO DE SEXO

Nunca pude ser la bella durmiente. Padezco de insomnio crónico. Por eso elegí ser el príncipe del cuento.

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NOTA: Podéis cambiar el micro a vuestro antojo. Si os apetece, dejad otro final para la bella durmiente.  De postre un poco de Priscilla.  Buen fin de semana, nómadas.


El Barzal tiene otra idea de «La bella durmiente».  Aquí está el otro final del cuento.

Los príncipes en general, y los de los cuentos en particular, están sobrevalorados. ¿Quién querría vivir eternamente con un individuo que, encima que te despierta mientras dormías tan a gusto, se cree que te ha hecho un favor?. Yo creo que ella pasa, y como no necesita mucho sueño, opta por largas noches de ocio desenfrenado en bares y locales de ésos que explicas: nocturnos, felices e invisibles.

La mirada de Patricia Esteban al cuento:

Nunca pude ser princesa. Es una cuestión de colores, nada más. Me gustan todas las cosas verdes, como las ranas y los guisantes. Sin embargo, odio sin remedio el azul de los príncipes.

De Benja una visión curiosa y principesca.

Yo creo que la bella durmiente era una tía lista que de día se hacía la dormida y de noche se largaba de fiesta con sus amigas al desierto o donde hubiera garrafas de ginebra.. El príncipe era y es un toca huevos que le fastidia el invento de vivir como le da la gana. Un tío gafe, un pan sin sal, un cenizo.

A mí el verde me gusta en todo, excepto en los mocos de los críos.

De Innisfree, que no ve irlandeses, sino dinosaurios en los micros.

Quería ser la bella durmiente… (¿cómo sigo?)… pero me desperté… y un dinosaurio dormía junto a mí.

De Marisancho Menjón, una vuelta de tuerca a la Bella.

Qué torpe, la bella insomne: ¡si lo bueno es ser la bruja!

Y la amiga June dice:

Pues sí, me ha gustado esa revisión. A mí sí que me gusta ser princesa, a menudo. Otras veces prefiero ser príncipe y otras bruja. Lo malo no es querer libremente ser princesa sino estar programada para ello y machacada si transgredes la norma.

Ropa basura

Ropa basura


En un inicio de 2010 especialmente frío, la firma sueca H&M y la cadena de distribución estadounidense Walmart se han visto obligadas a justificarse ante la publicación de una artículo comprometido en el NY Times.
Una estudiante de trabajo social encontró montones de ropa en la basura de la calle 35, muy cerca de los establecimientos comerciales que las dos grandes empresas tienen en Manhattan y lo dió a conocer al popular diario. Las prendas encontradas han resultado ser artículos no vendidos que se han roto de manera que no puedan ser utilizados o recuperados de los contenedores. Estudiantes, prensa y entidades benéficas ya han mostrado su indignación. Incluso los «fans de H&M» en Facebook – que son casi un millón y medio – han mostrado su descontento y han pedido explicaciones a la marca de moda. En una ciudad donde un tercio de la población padece penurias económicas y donde cada año el frío mata a un buen número de personas sin hogar, la destrucción de la ropa no vendida ha resultado indignante por mucha gente.

Los departamentos de responsabilidad social de ambas empresas se han espabilado a remarcar que se trata de un Sigue leyendo «Ropa basura»