«Las esquinas de la Luna», de Luisa Miñana

24_09_2007_0159367001190637954_leon

Esta semana nos vamos a «Las esquinas de la luna», de la mano de Luisa Miñana. Será el martes 16, a las 20 horas en la FNAC, Plaza de España. Allí descansaremos un poco del agobio del verano, de la atmósfera pesada de la ciudad. Lo haremos en compañía de la autora y de sus anfitriones, Nacho Escuín, editor, y María Ángeles Naval, también con la música de Martín Navarro.

«Las esquinas de la Luna» es un libro muy  bello, lleno de sonidos, de ciudades, de conversaciones íntimas y de invocaciones a la sombra, como este poema que tanto me gusta.

Invocación a la sombra*

No es mi sombra muy larga. Camina tras de mí dos o tres pasos.
Pero no me conoce. Habita mi casa y comparte la tarde
por las innumerables tiendas del centro de la urbe,
encogiéndose temerosa del tráfico a mi lado.
No habla.
Me tira de la falda si se aburre de mí.
Juega conmigo y en la noche resopla encaramada
como un gato al cabecero de mi cama. Pero no me conoce.
Si lo hiciera, no dejaría que hablara a solas siempre
delante del espejo, enloqueciendo.

*Antiguo rito de brujería que se practicaba con finalidades amorosas. Lo describe bien Maria Tausiet.

«Las esquinas de la luna», autora: Luisa Miñana, editorial «Eclipsados».

Tomad nota y acudid a buscar las esquinas, las esquinas de la luna.

Presentación de «Perturbaciones»

El martes es un buen día para perturbarse, una palabra que, por cierto, se utiliza poco. Perturbarse es bueno, significa que estamos vivos, que reaccionamos. Perturbarse en compañía de los relatos de excelentes escritores es aún mejor y, si algunos de los que nos perturban son Patricia EstebanÓscar Sipán, Carlos Castán e Ignacio Martínez de Pisón, la perturbación está asegurada.  El libro  se presenta  el martes, día 16, a las 20  horas en la librería Cálamo de Zaragoza (Plaza San Francisco). Personalmente la edición de esta antologia que nos acerca al género fantástico  me parece un acierto. Pinchad en la imagen y entrad en la página. La información que se da es tan buena como perturbadora.