Vigilancia a la sarda

Mientras el ilustrísimo alcalde Monseñor Belloch adquiere cámaras de vigilancia para la ciudad de Zaragoza, algunas personas son vigiladas de forma mucho más simpática en las calles de Cerdeña.  No es que quiera dar ideas, es que me parece una foto muy buena, por la serenidad de las tertulianas y por ese tercer ojo que vigila a la remanguillé y que acecha sin mucho éxito.

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