Beatriz Preciado, cromosomas y género (I)

Conozco a Beatriz Preciado gracias a Sussa Milo y Alan Reborten. Ell@s siempre han valorado mucho el trabajo de esta filósofa de la teoría queer.  Reconozco que a mí me costó más tiempo comprender a Preciado, cuya lucidez compite con su rapidez verbal.  Tal vez para algun@s va más allá de su capacidad de deconstrucción mental.  Hay gente estupenda capaz de romper esquemas en cualquier ámbito, siempre y cuando no le toques los cromosomas y el género. Porque en estos casos con la rutina intelectual hemos topado, querido Sancho.

Tanto el vídeo como la siguiente entrevista son interesantes.

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Entrevista a Beatriz Preciado (II)

La siguiente entrevista está tomada del blog “Juneypunto” cuya editora es la estupenda periodista, amiga y bloguera June Fernández.


“Estoy cada vez más convencida de lo interesante y divertido que es desmontar todo lo preconcebido; deconstruirnos para construirnos a nuestra medida. Ver, en definitiva, el género y el sexo como un traje que nos podemos quitar y poner a nuestro antojo. Y no es que me haya vuelto transgénero de repente. Pero me gusta pensar que soy mujer porque quiero, porque es la construcción de mí misma que yo elijo y que no me viene impuesta por unos rasgos biológicos. Ese determinismo, pensar que soy inevitablemente mujer, implica definir lo que es ser mujer, y eso me limita y me aburre.

ENTREVISTA A BEATRIZ PRECIADO,  realizada por June Fernandez.

Tengo 37 años. Nací en Burgos y vivo entre París y Barcelona. Soy filósofa y enseño Teoría del Género en la Universidad de París VIII. Vivimos juntos mi novia, una perra bulldog, un gato y yo. No quiero reproducirme. No creo en la nación ni en Dios. Mi perra se llama Pepa
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¿Es usted hombre o mujer?
Esta pregunta refleja una ansiosa obsesión occidental.

¿Qué obsesión?
La de querer reducir la verdad del sexo a un binomio.

¡Es que hay hombres y hay mujeres…!
Yo dedico mi vida a dinamitar ese binomio. ¡Afirmo la multiplicidad infinita del sexo!

“Hay tantos sexos como personas”, dice un amigo mío. ¿Sería eso?
Sí, me gusta. Eso de hombre y mujer son construcciones culturales.

Pero hay vaginas y penes, hay tetas y testículos, hay estrógeno y testosterona…
Sí. ¿Y?

Que eso no es cultura, ¡es biología!
Esgrimir rasgos anatómicos (o bioquímicos) para fijar identidades sexuales ¡es cultural! Hasta 1868, por ejemplo, no hubo heterosexuales y homosexuales (…), había prácticas sexuales varias. (…)
La feminidad, desde la píldora, es una ficción. La píldora ¡finge menstruaciones! La feminidad es hoy una construcción biotecnopolítica: una suplantación hormonal de los 12 a los 50 años. La biomujer es hoy tecnomujer, es ya transexual. (…)

Su sociedad le proponía una identidad. La sociedad propone unos precipitados de identidad, cada individuo asume uno… y acabas pensando que eso eres tú. Y no.

¿No? Entonces…, ¿qué soy yo? Es una pregunta ociosa y viciosa: pregúntate mejor qué procesos te han llevado a pensar “yo soy esto”.