La historia de la fotografía (II)

Cuando vi la fotografía del post anterior me quedé un rato  enredada en ella y pensando en la historia que seguro escondía, pero no sabía nada, nada más. Por eso hice la pregunta en voz alta y la compartí con tod@s vosotr@s en un juego donde me ha sorprendido la calidad de las historias, de los cuentos aportados.  Sigamos… La psicóloga Julieta París me envío ayer un correo contándome la razón de esa fotografía que surge de un cuadro. Realmente es una historia distinta a la imaginada. En esta ocasión la realidad se impone de forma determinante.

Este es el cuadro «El mundo de Christina», de  Andrew Wyeth, y que ha inspirado la fotografía.

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Y ésta es la fotografía de Ellen Koo.

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Y esta es la información de  Julieta París donde cuenta la historia:


No conocía la fotografía, y me encanta presentarte el cuadro. Andrew Wyeth es uno de mis pintores favoritos…
El cuadro (que te adjunto) se llama «El Mundo de Cristina».
Cristina Olson, la niña del cuadro, es paralítica. Pero eso no le impedía salir, arrastrándose por los campos que rodeaban su casa, a coger flores que llevar a casa…
Andrew, vecino de la familia Olson, quedaba literalmente impresionado cada vez que la veía… puesto que ella, aunque paralítica de cintura para abajo, prefería arrastrarse antes que depender de nadie y menos de una silla de ruedas…
Así que, por todo esto, es un cuadro tan impresionante… Porque existen Cristinas, existen personas que pelean por su dignidad… y porque siempre, absolutamente siempre, buscan las flores aunque para eso tengan que arrastrarse…

El cuadro es de 1948, aunque parezca pintado ayer.
Te recomiendo buscar cosas de Wyeth…


A mí me ha impresionado la historia.  La realidad escribe guiones asombrosos.  Gracias por vuestras aportaciones. Guardo cada uno de ellos en el cofre de los tesoros del blog.

Gracias a Julieta por la información  aportada que completa este complejo juego de realidad, pintura, fotografía y palabras.

Gracias a Christina por su fuerza y su lección de vida, a Andrew Wyeth por pintar ese bellísmo cuadro y a Ellen Koo por convertirlo en fotografía. Gracias a tod@s.