Monsanto, una historia de delitos y desastres

lemondeselonmonsantosr3Cada un@ tiene sus demonios, el mío se llama “Monsanto”. Leo todo lo que se investiga y se publica sobre este imperio del desastre. Siempre que puedo suelto el rollo sobre Monsanto o, mejor dicho, sobre este grupo terrorista económicosaludambiental. Sé que a veces resulto algo pesada,  tanto es así que hasta mi madre sale huyendo cuando intuye que voy hablarle sobre ellos. Creo que es muy importante que se conozca el libro de la periodista Monique Robin. Os lo recomiendo.  Pero mientras tanto leed esta entrevista. Y tomad nota del nombre de MONSANTO, porque es para no olvidar.
Entrevista con Marie Monique Robin, autora de “El mundo según Monsanto”
“‘Si eres el propietario de las semillas, como Monsanto, la alimentación del mundo está en tus manos”
transgenicos

Acaba de publicarse en España la traducción al castellano de ‘El mundo según Monsanto’ (Ed. Península), el último trabajo de Marie Monique Robin, periodista independiente de 48 años y 25 años de trayectoria en el periodismo de investigación a sus espaldas. El libro se centra en la actividad que desempeña la multinacional Monsanto en todo el mundo.

El volumen es el fruto del trabajo de tres años viajando por los cinco continentes, en los que resulta casi imposible no toparse con dos de los elementos que controla la multinacional: las semillas (tiene patentadas el 90% de las existentes) y el Rondup, el insecticida más utilizado del mundo, cuyas consecuencias tóxicas no se conocen.

    • Posee una extensa carrera como periodista de investigación caracterizada por el compromiso. ¿Siempre tuvo clara esta línea de trabajo?

MARIE MONIQUE ROBIN. Escogí esta profesión porque con la información el público conoce y puede tomar decisiones. Por otra parte, hay dos temas que me han preocupado siempre mucho por mi origen familiar, ya que soy hija de campesinos y de una familia cristiana muy comprometida con la cuestión de los derechos humanos. Por ello, he trabajado sobre dos ejes: el de la agricultura, biodiversidad y medio ambiente, y los derechos humanos. El caso de Monsanto cubre los dos temas.

    • ¿Cómo surge la idea de hacer este documental y el libro?

Llegó de manera casual. Hice tres documentales para la cadena francoalemana Arte sobre la biodiversidad, amenazada por las prácticas agroindustriales y su uso de fertilizantes, pesticidas y las plantas de alto rendimiento. Entonces, me topé con el tema de las patentes. Viajaba por todo el mundo y me encontraba siempre con Monsanto, que en aquellos años ya contaba con más de 600 patentes de plantas. En el documental cuento la historia de un granjero americano que se fue a México y conoció unos frijoles amarillos que no había visto nunca, compró un paquete de semillas y los sembró en Colorado. Los patentó en Washington y los campesinos mexicanos, que habían sembrado y cultivado este producto toda su vida, no podían ya hacerlo sin pagar a ese hombre.

    • Pero ¿se pueden pedir derechos sobre formas de cultivo tradicionales?

Hasta principios de los años 80 no se podían patentar organismos vivos, y la ley de 1951 así lo dice. Pero a finales de esa década un ingeniero que trabajaba para la General Electric manipuló una bacteria que se suponía que servía para descontaminar terrenos y pidió una patente a la oficina de Washington, que se la denegó. Acudió al Tribunal Supremo, que se la concedió bajo la famosa frase ‘todo lo que esté bajo el sol y haya sido tocado por la mano del hombre puede ser patentado’. Eso abrió la puerta a la privatización de lo vivo y los OGM (organismos genéticamente manipulados).

    • ¿Las consecuencias?

Si se acepta que se patenten las semillas transgénicas, las consecuencias son dramáticas, pues los agricultores no pueden conservar una parte de la cosecha para sembrarla al año siguiente. Deben comprarlas cada año. Esto significa que los transgénicos en las manos de Monsanto son un medio para apoderarse de la semilla, que es el primer eslabón de la cadena alimenticia. Si eres el propietario de las semillas, eres el propietario de la alimentación del mundo, y esa es la meta de Monsanto.

    • ¿Se trata pues de una neocolonización?

Es más que eso, pues se hace propietaria de la vida en todos sus aspectos, de lo que la gente come, de las medicinas que la curan y de todo lo que hace que el hombre viva, es hacerse propietario de la vida. He conocidos casos en EEUU y Canadá, donde muchos agricultores tienen juicios con Monsanto porque sus campos han sido contaminados de transgénicos por polinización, y fueron condenados a pagar a la multinacional.

    • ¿Nos enfrentamos entonces a un sistema que prioriza la protección de la propiedad privada por encima de los derechos humanos?

Monsanto está comprando todas las empresas semilleras del mundo, imponen las transgénicas patentadas y así van colonizando.

    • ¿Qué hace tan peligrosos a los transgénicos?

El 70% está preparado para absorber Rondup, un poderoso insecticida también creado por Monsanto, y nunca hubo estudios para comprobar cuáles eran las consecuencias para la salud de las plantas fumigadas con ese insecticida. Cuando Monsanto se lanza a los transgénicos desde el principio pretende hacer plantas resistentes a él, no a la sequía u otras cosas. Sabía que en 2000 perdía la patente y, como es el pesticida más vendido del mundo, quería seguir haciendo negocio. ¡No se trata de hacer un transgénico para vencer el hambre en el mundo, eso es una mentira!

Lo sé pues he pasado años investigándolo. Esta idea se la da una agencia de comunicación ubicada en Inglaterra, con el objetivo de que cambie la opinión negativa que se tiene en Europa de los transgénicos. Por cierto, es la misma agencia que llevó la imagen de la copa del Mundo de Argentina en el 78, contratada por la junta militar.

    • ¿La lucha del siglo XXI va a ser por los alimentos y el agua?

Sí, por el control privado de los alimentos y el agua.

    • ¿Qué es lo que más le impresionó al investigar para el libro?

Las consecuencias de los cultivos transgénicos a gran escala, como lo que vi en Paraguay, donde se fumiga desde el aire sobre los campos de pequeños campesinos matando sus recursos. En el documental aparece un niño con las piernas completamente quemadas por el pesticida, de caminar en los campos de soja. Los campesinos tienen que dejar sus tierras e irse a la ciudad a vivir de la basura. Este modelo es el del hambre organizado.

    • Dadas las circunstancias ¿qué podríamos comer a día de hoy?

Tengo previsto hacer otro documental y otro libro sobre el origen medioambiental de la epidemia de cáncer y Parkinson que vamos a ver en los próximos años. El primero se llamará ‘El cáncer está en el plato’. Vegetales y frutas tienen residuos de productos químicos tóxicos cuyos efectos no han sido analizados. Es evidente que estamos en el inicio de una epidemia de cáncer, hay expertos que me han dicho que ya se calcula que uno de cada dos europeos va a tener cáncer. Hay que cambiar la manera de comer, es la única solución.

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8 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Trackback: Monsanto, una historia de delitos y desastres | bestpenalty.com
  2. C.Martín
    Nov 27, 2008 @ 11:04:53

    Ójala se equivoque, por aquello que se decía que la vida siempre se abre camino, pero esto que cuenta es un espanto, que del vicio de comer no nos escapamos ni uno.
    Mal cuerpo me ha dejado esta entrevista, pero gracias Marta.

    Responder

  3. 39escalones
    Nov 27, 2008 @ 11:36:23

    Estremecedor testimonio. El final de la entrevista me parece un tanto catastrofista, pero no minminiza ni un ápice lo serio y lo truculento del tema. Estoy seguro que nueve de cada diez personas ni siquiera conocen la existencia de esta multinacional.
    Es inevitable acordarse de “El jardinero fiel” de Fernando Meirelles, donde se trata el mismo asunto desde la perspectiva de los fármacos experimentales y del monopoliio del tratamiento de enfermedades y epidemias, y del ensayo en humanos (del Tercer Mundo) de medicamentos no suficientemente contrastados con triple objeto: ahorrar costes de producción eliminando controles, pruebas y evaluaciones y ahorrar tiempo para la puesta en marcha del medicamento, ensayar en humanos “marginales” previamente al uso de los fármacos en el primer mundo, y concertar monopolios abusivos en los cuales las multinacionales se aseguren en exclusiva el tratamiento de enfermedades que ellos mismos puedan provocar o extender sobre la base de sus necesidades comerciales.
    Con los transgénicos, sin duda, sucede lo mismo: con la excusa del hambre se pretende utilizar a más de dos tercios de la población mundial como cobayas para ver si antes de consumirlos nosotros son o no perjuciales, o si lo son en una medida asumible (las malditas estadísticas), además del reparto por cuotas de la alimentación mundial: monopolio de tirgo, monopolio del maíz, monopolio del arroz, etc. Es la dictadura de la economía que no se detiene ante nada.
    Suele decirse que al hombre se le conquista por el estómago. Algunos pretenden que al hombre se le domine mediante el hambre. Controlando los estómagos, se controla sus mentes, sus voluntades, lo que pueden o deben hacer y lo que no. Nadie se rebela contra quien es el único garante de su supervivencia. A mi juicio, si es que mi juicio vale de algo, nos encontramos ante el mayor peligro al que se enfrenta el hombre en toda la Historia, no sólo para el ser humano, sino también para la precaria estructura de libertades y derechos que le ha costado siglos construir y que ni siquiera ha llegado a aplicarse al orbe entero. Es el instrumento que hubieran deseado obtener Hitler o Stalin para conseguir sus propósitos, sin duda. Y ahora son otros, de nombres opacos pero todos sabemos apoyados por quiénes, los que pretenden implantar un fascismo, no ya político o económico, sino vital.
    Besos

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  4. raúl
    Nov 27, 2008 @ 12:16:09

    Yo soy uno de los 9 de los que habla Alfredo. Ni idea tenía de la existencia de estos cabrones.

    Responder

  5. José Luis
    Nov 27, 2008 @ 14:16:00

    Glup, glup, glup. Será al final verdad que es mejor vivir en la ignorancia.

    Pero…¿cómo no hacemos algo?.

    Salud…os.

    Responder

  6. Joselu
    Nov 27, 2008 @ 15:13:24

    He llegado a este blog porque me lo ha recomendado mediante un comentario en el mío. La entrevista a Monique Robin es para ponerse a temblar. Creo que en el mundo hay una realidad oculta de la cual no nos queremos dar cuenta porque todo el mundo se dedica a comprar y consumir. De eso trata mi último post. Me alegro de haberte encontrado. Te seguiré. Un cordial saludo.

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  7. Consuelo Alava Díaz
    Mar 02, 2011 @ 22:33:16

    De algo estaba enterada, pero lo mas sorprendente del tema es como la ambición desmedida del hombre les haga olvidar principios, amor al prójimo, transformándolos en máquinas de hacer dinero a costa de la salud y vida de sus semejantes. Gracias por desasnarnos en este tema

    Responder

  8. Consuelo Alava Díaz
    Mar 02, 2011 @ 22:39:20

    Muy interesante el tema, e importante que todos, especialmente los que nos dedicamos a cultivar la tierra tengamos conocimiento de él. Felicitaciones

    Responder

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