“La topos” y mi paciencia (very personal post)

Hay días con encuentros tan poco deseados como desesperantes.

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Mañana fría, destemplada y puntiaguda. Recojo al perro de Moqueti de la perrera. Moqueti ha sido hospitalizado. Los vecinos han llamado a la policía. Moqueti, que está pasando una mala temporada de salud y cosas varias, tiene mi teléfono en una nota a la entrada de su casa. La nota dice: si me pasa algo, por favor llamen a este teléfono. La policía, que o es tonta o no sabe leer, no me llama y envía a Cora a la perrera. Discusión, lío, cien euros de bronca y p’a casa con Cora, la pastora alemana.


Mañana fría y destemplada. Al otro lado de la calle veo a la Topos, amiga de la adolescencia. Me hago la sueca, pero ella me llama como sólo ella lo hace: Martuchi, Martuchi. Par de besos, achuchón desmedido y bla, bla, bla. La Topos me suelta un “siempre con perros, anda, chica, cómo se ve que tienes mucho tiempo. Mejor harías ocupándote de otras cosas”. Eso me lo dice la Topos que nunca ha movido un dedo por nada ni nadie, que jamás vino a las asambleas del Instituto, que nunca se manifestó contra la guerra de Irak, que jamás ha firmado nada

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que no le ofreciera un grueso beneficio a cambio. Sonrío, imagino que con cara de merluza y evito seguir la conversación de los animales y mi tiempo libre, que por cierto es mínimo. Me despido rápidamente ya que Cora está muy nerviosa. La dejo dormida en casa. Ya en la calle mi estómago me amenaza con denunciarme por abandono, así que decido tomarme un zumo de naranja, un inocente zumo de naranja. Pero, maldición, la Topos está sentada en la mesa de la cafetería y salta de alegría, siempre lo hace, en eso se parece a mi perra Ada.
Martuchi, dos veces en una mañana, qué bien”. La Topos me sienta en una silla enfrente de ella y empieza a contarme su vida. Sus dos implantes de lolas, su segundo matrimonio“Deberías hacerlo tu también”. El qué, le pregunto, ¿el segundo matrimonio o los implantes? se ríe, luego se toca las tetas y me dice: esto, esto… La Topos se come un sándwich grasiento de beicon mientras sonríe recordando mis desayunos en el Instituto. “¿Aún sigues llevando zanahorias envueltas en papel de plata en el bolso?” El hedor a carne quemada de su bocadillo me da un asco insufrible. La Topos me toca los pómulos, igualitos que los de tu abuela, chinas totales”, me dice. Creo que es lo único que me ha hecho sonreír. Me relajo y decido darle una oportunidad. Pero nada, es inútil. La Topos hiere con cada palabra que dispara. Le digo dónde vivo, se horroriza. “Pero está lleno de moros… Lo siento, Martuchi. Yo no podría”. Inmediatamente me pasa el teléfono de una chica que le limpia la casa por un par de euros la hora. La Topos está casada con un sindicalista. La Topos empieza ya a marearme. Le contesto como si lo hiciera a la pared. Y entonces me pregunta por Luis. Y lo hace de la siguiente forma: ¿Y qué fue de ese amigo tuyo, tan amigo, tan amigo…? Aquí se ríe: “ese que era un poco mariconzín, cada día hay más, son una plaga. Mi amigo y ex novio está en África, felizmente casado con otro amigo mío, los dos son felices, le contesto.
“Ay, qué pena, no lo sabía, cada día hay más maricones. Algo rarillo siempre ha sido y antipático y soberbio…” Y ésta es la rematadera total, no puedo más, hablar mal de Luis es demasiado. Racista, homófoba, maleducada y engreída. Le doy a la Topos la dirección de este blog y le digo que me lea en un par de días. Justo hoy. Esta será la primera y única vez que asomará por este blog. Y aún así he sido buena, ni nombres, ni pistas que puedan descubrirla más de lo necesario. Sólo tres o cuatro sabrán de quién hablo.
Bye, bye, Topos.

No sé si vosotr@s tendréis a gente así como “La Topos”, espero que no.

“Reloj de arena”, de Miguel Ángel Yusta

Mañana martes, 18, a las 19:30, en la FNAC de Plaza de España, Miguel Ángel Yusta presenta el poemario “Reloj de arena”, con Rosendo Tello, poeta, autor también del prólogo, y Ricardo Vázquez-Prada, escritor y periodista. El acto contará con proyecciones de la escritora y creadora Luisa Miñana.

Miguel Ángel Yusta nació en el barrio de La Magdalena en Zaragoza, ciudad donde cursó estudios universitarios y ha desarrollado siempre sus actividades profesionales.  Es escritor, poeta y columnista. Colaboró en Hoja del Lunes hasta su desaparición y colabora fundamentalmente en Heraldo de Aragón desde 1971, donde sigue Sigue leyendo «“Reloj de arena”, de Miguel Ángel Yusta»

“Sombras de lo cotidiano”, de Carlos Manzano

Presentación de la novela “SOMBRAS DE LO COTIDIANO“, del escritor y fotógrafo Carlos Manzano
Martes 18 de noviembre de 2008, a las 19,30 horas
Sala Cultural de Librería Central
Corona de Aragón, 40 (entrada por Concepción Arenal, 29), Zaragoza
Intervienen: Luisa Miñana, escritora, y Joaquín Casanova, editor

Editorial Mira Editores

1587965fb4d4b5afe8428a4a024feb0dCarlos Manzano
Nació en Zaragoza en 1965. Ha publicado las novelas “Fósforos en manos de unos niños” (2005) y “Vivir para nada” (Mira Editores, 2007). Participó en la obra colectiva Relatos para el número 100 (Mira Editores, 2008) con el relato “Auxilio en carretera”. Su novela “Las fuentes del Nilo” quedó finalista del I Premio Letras de Novela Corta en el año 2003. Es editor de la revista electrónica de literatura Narrativas (www.revistanarrativas.com),  Página personal: www.carlosmanzano.net.

SOMBRAS DE LO COTIDIANO

A raíz de recibir una carta de una editorial en la que le informan de que su último manuscrito ha sido rechazado alegando «falta de vigor» y un desesperante «vacío argumental», Matías, escritor aún inédito y de vida insignificante, decide que su próxima novela se basará en algún suceso verídico y terrible que le ayude a desarrollar una trama atractiva. A tal fin, y tras navegar un buen rato por Internet, escoge un crimen cometido hace algunos años cuyo móvil –aunque no su autoría– no ha quedado del todo claro. Pero su poca experiencia en estas lides Sigue leyendo «“Sombras de lo cotidiano”, de Carlos Manzano»