Edward Hooper y sus manías

Alex Nortub tiene un Hotel junto a la vía donde se pueden encontrar bellísimos cuadros e inteligentes textos.  Hace unas semanas leí un post sobre las manías del pintor Edwar Hooper.  Hoy lo subimos porque seguro os apetecerá saber cosas de este extraordinario artista.

¿Tenéis vosotros manías? Lo digo porque yo estoy falta de talento, pero tengo exceso de equipaje maniático invernal y más aún cuando llueve.

El siguiente texto y las fotografías pertenecen al blog de Alex Nortub.

El pintor norteamericano Edward Hopper realizaba un ritual cada vez que entraba en su estudio. Se quitaba el sombrero y lo colgaba en una de las aspas de la prensa que utilizaba para hacer grabados. Hacía esto cada día. Aunque minutos más tarde se pusiese a realizar algún grabado y tuviese que dejar su sombrero en otra parte, nunca dejó de colgarlo primero sobre una de las aspas del tórculo. Según contó su mujer Josephine poco antes de morir, Hopper creía que posando allí el sombrero todo iría como la seda en el momento de plantarse ante el lienzo en blanco.

Pero su ritual no terminaba ahí. Hopper tenía una estufa en su taller. Una estufa que, además de ser utilizada para caldear la estancia en la que solía trabajar, le servía para calentar el té. Tras dejar el sombrero sobre una de las aspas del tórculo, posaba la tetera sobre la estufa. En pocos minutos el té estaba listo. Entonces, con desmesurada parsimonia, se sentaba junto al calor de la estufa y, mientras observaba el resultado de las pinceladas realizadas el día anterior, daba breves sorbitos de su tacita de porcelana.

A veces, incluso, al comprobar que el té estuviera a la temperatura adecuada para ser ingerido, soltaba alguna maldición si se quemaba la punta de la lengua.

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11 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Martín
    Nov 02, 2008 @ 19:38:55

    Un gran pintor que no escondía sus manías. Me alegro.

    Martín

    Responder

  2. Alex Nortub
    Nov 02, 2008 @ 21:15:54

    Un verdadero placer que un texto mío aparezca aquí.
    Gracias y besos.

    Responder

  3. Inde
    Nov 02, 2008 @ 22:40:35

    Yo las tenía de jovencita, muchísimas. Eran como sortilegios, precauciones para que las cosas salieran bien. Llevar determinados objetos encima, colocar algo de una manera determinada, sí… o hacer algo en especial cada vez que salía de casa.

    Cuando acabaron los tiempos de la despreocupación y llegaron las responsabilidades y el caos, el mekagüenlaleche que no llego, acabaron también esas manías. Es que aunque me lo proponga, luego no me acuerdo de hacerlas. La dispersión de cabeza afectó incluso a eso…

    Responder

  4. 39escalones
    Nov 03, 2008 @ 09:06:00

    Me encanta Hopper. Su incluencia en el cine es capital (ya dediqué un post, de los primeros que publiqué, a todo eso).

    ¿Manías? Pues creo que no tengo manías ni ritual personal alguno. Soy así de sosainas.

    Besos

    Responder

  5. Nora
    Nov 03, 2008 @ 09:48:19

    Estupendo y entretenidísimo saber estas cosas. Yo soy maniática y mucho, me sobran algunos kilos. Si quieres te los mando.

    Me ha gustado mucho saber esto, me alivia.

    Besos, compinche,

    Nora

    Responder

  6. Nora
    Nov 03, 2008 @ 09:53:07

    Oye, estoy en el ordenata de Martín y me sale un pirata todo el rato cuando dejo mensajes. Anda, arreglalo

    Nora

    Responder

  7. Entrenomadas
    Nov 03, 2008 @ 09:56:35

    Tranquila, Nora, ya está arreglado
    Deja tu correo electrónico y no saldrá “el pirata”. Te pasa muchas veces. Mejor hazlo desde tu ordenador. Estos días has hecho lo mismo y puede ser un problema porque despista mucho.

    Gracias por tus comentarios, siempre los agradezco, pero anda, ve con cuidado.

    Un beso,

    Marta

    Responder

  8. entrenómadas
    Nov 03, 2008 @ 21:40:32

    Gracias a todos y a ti especialmente, Alex.
    El placer es nuestro.

    Un beso,

    Marta

    Responder

  9. Raúl
    Nov 04, 2008 @ 09:18:38

    Yo tengo oído que la superstición, es el amparo del cobarde. Si eso es así, a mñi me falta una buena dosis de valor.

    Responder

  10. aldabra
    Nov 04, 2008 @ 17:59:41

    Hopper es mi preferido, me encantan todos sus cuadros. Incluso escribí dos textos en los que salen cuadros suyos, uno ya lo he publicado y el otro lo publicaré cualquier día.

    Bicos…

    Ah, se me olvidaba ¿qué si tengo manías?… Si yo os contara… ¿y si os dijera que duremo con una mantita agarrada como si fuera un bebé? ¿os lo creeríais?… seguro que no.

    je je je…

    Responder

  11. Rr
    Nov 09, 2008 @ 15:24:31

    …Pos… la verdad, son unas manías bastante poco maniáticas. A falta de percha ponía el sombrero donde le pillaba a mano. Yo hace años que tengo mi sombrero de copa colocado sobre un flexo viejo que ya no está conectado a la corriente. Por lo demás, calentar el té en la estufa es bastante normal, y maldecir al quemarse la lengua creo que es poco maniático (aunque depende de cómo se mire)…

    De todos modos, me gusta el artículo. Me complace imaginar a Edward Hopper llegando una fría mañana de noviembre a su estudio, preparar sus cosas, ordenar las ideas, observar en silencio el trabajo del día anterior… Interesante.

    Gracias 😉

    Responder

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