Entrevista a Carlos Castán (II)


“Lo más sincero de uno, lo que de alguna forma nos acabaría definiendo, es justamente lo que no se puede decir. Cómo amar sin máscaras, cómo llegar a algo desde sólo lo que somos”. Esta frase es esencial para entender el libro “Sólo de lo perdido”, y sin duda el punto de partida y de llegada de muchas de las historias que habitan en sus páginas.

Entrenómadas: Traicionarse a uno mismo es la peor de las traiciones, además de ser la más íntima y la que inevitablemente te lleva a realizar el resto de traiciones cotidianas. Los protagonistas de tu libro lo saben bien. ¿Es una búsqueda para salir de ese tránsito o un estudio de la alienación sentimental la que realizas con los personajes, con sus historias?

Carlos Castán:Lo cierto es que es difícil a veces sustraerse a la sensación de haberse traicionado, con la consiguiente carga de mala conciencia. De algún modo es inevitable porque los humanos somos seres dinámicos, cambiantes, en continua adaptación a unas circunstancias y a una sociedad que también lo es. Podría incluso decirse que madurar es eso: traicionar vilmente todos los sueños infantiles y juveniles. Y sí, hay mucha alienación sentimental en mis personajes, también en los anteriores libros, mujeres que buscan un príncipe azul, por ejemplo, seres tremendamente dependientes, heridos. Es arriesgado porque una lectura superficial de algunos relatos podría quedarse en esa superficie sentimental de la que precisamente la propia historia está renegando y no caer en la cuenta de las luchas internas que se dan en el texto, donde a veces el argumento se opone al lenguaje, le contradice y lo niega. Nunca diría que pretendo hacer un estudio, sino simplemente contar historias, aunque esas historias morirían de inanidad si no plantearan las preguntas que importan y duelen, si no nacieran con la vocación de ahondar de alguna manera en la condición humana.

E: Después de leer tu libro “Sólo de lo perdido”, tengo la sensación de haber estado espiando a un montón de gente, de haber practicado el voyeurismo mental de sus protagonistas. La mayoría de ellos albergan kilómetros de laberintos de vida interior. Todos ellos están construidos con mucho cuidado, con pulso de relojero, con gran profundidad. Los personajes están por encima de todo, de la historia, de la atmósfera… Al menos eso es lo que yo he percibido. La pregunta es casi obvia. ¿Personajes antes que historias? En caso afirmativo, ¿por qué esa prioridad?

CC:Verás, a mí nunca me han interesado las historias por sí mismas, esa elaboración de argumentos más o menos ingeniosos y disparatados en que para algunos parece consistir el cuento literario. No concibo a los personajes como fichas en un tablero de juego o meros agentes de una acción o peripecia. Para mí la literatura, toda literatura, debe respirar verdad, y para ello los personajes han de ser de carne y hueso y estar provistos de la suficiente complejidad. Presto atención a los mundos interiores porque a menudo las historias suceden principalmente allí. A veces, en relatos como El huérfano (de Frío de vivir) o La falta de aire (de Sólo de lo perdido), por poner un par de ejemplos que me vienen ahora a la cabeza, la realidad exterior apenas cambia, es el cambio en la percepción de la misma lo que se mueve en el relato. En nuestro interior hay revoluciones, batallas entre ideas, deseos oscuros, derrotas y proyectos que se enredan o se empujan o se devoran entre sí como insectos carnívoros.

E: Hay libros estupendos, llenos de historias sugerentes y personajes atractivos que sin embargo no enganchan, interesan pero poco más. En cambio, las tuyas son historias muy reconocibles, sus personajes, a veces tan retorcidos, consiguen algo muy difícil, conmueven, y nada engancha más que un personaje, una historia o una situación que conmueva. Yo creo que, cuando un libro conmueve, traspasa la barrera de ser un buen libro a ser un libro excelente. Y el tuyo lo es.
Sus personajes son complicados, no viven grandes historias, la ausencia de excitación en sus vidas es denominador común, sin embargo
son muy, muy atractivos. ¿Cómo lo consigues?, ¿cómo construyes esa arquitectura interior de los protagonistas?

CC:Lo único que intento es que mis historias estén atravesadas de verdad. Y no hay verdad sin contradicción y complejidad en los personajes. Consiste en hacerse las preguntas adecuadas acerca de los verdaderos motivos de los personajes, inventarles a veces un pasado aunque no aparezca en el texto de modo explícito; y a partir de ahí tratar de averiguar qué temen, qué buscan, de que huyen, contra qué creen defenderse cuando actúan como lo hacen.

E: Julia, amiga y colega, dice que, leyendo la historia “A veces un fogonazo”, recordó al director Bergman. Sostiene Julia que esta historia bien podría haber sido filmada por el director sueco. Yo también opino lo mismo, la atmósfera es muy bergmaniana. Por curiosidad ¿te gusta Bergman?

CC:Soy muy aficionado al cine y, por supuesto, me encantan las películas de Bergman, aunque no se me había ocurrido establecer una relación entre mi relato y sus características atmósferas. A veces un fogonazo es un cuento moral, pienso ahora por primera vez en otra película, Muerte de un ciclista, de J. A. Bardem, con la que podría emparentarse de alguna manera, aunque mi texto no pasa de ser un relato sencillo e irónico sobre la culpa o la ausencia de culpa, quizá el tema más presente en todo el libro. Es una especie de contrapunto a otros relatos del mismo libro en que los personajes son todo lo contrario (La falta de aire, La posada de los cuatro jorobados…) y que contiene una visión del amor según la cual el objeto de deseo es perfectamente sustituible en el “corazón” del amante, idea que ya estaba en Proust, y una mirada cínica sobre las grandes palabras y los sentimientos más inmensos (a veces incluso con vocación de infinito) que nos mueven a diario sin habernos detenido a pensar nunca en ellos.

E: A mí me sobrecoge “Escuela de la muerte”, creo que es una historia extraordinaria. Pero recordé que de críos mis primos y yo jugábamos a encontrar muertos entre los vivos del barrio, un juego tan tétrico como inocente. Observábamos a nuestros vecinos y según su mirada y sus gestos decíamos “pobre, está más muerto, fíjate cómo disimula”. Cuando leí tu relato, me quedé “tocada”. Me hizo recordar algo que tenía muy olvidado. ¿Cómo surgió este relato? Más que una pregunta es una necesidad que tengo para calmar mi curiosidad.

CC:Yo me crié en Madrid y tenía ya casi treinta años cuando vine a vivir a Huesca. Mis dificultades de adaptación fueron muy grandes. Y no se trata ya de las salas de cine y todo eso, que también es verdad, que suele decirse. Me impresionaba hasta qué punto puede cambiar la visión de la propia vida desde una ciudad pequeña en la que la gente se maneja con hábitos y códigos ajenos. En mi primer libro, Frío de vivir, hice un primer acercamiento a este tema en un relato titulado Una historia barata. Me llamó la atención la cantidad de gente que se sentía identificada con esta sencilla historia de pesadilla y absurdo. Escuela de la muerte viene a ser una vuelta de tuerca más en esa misma dirección. En las ciudades grandes los muertos (la gente que deja de formar parte de nuestra vida por el motivo que sea) desaparecen; en las pequeñas, se quedan. Se quedan allí y los ves a diario, de alguna manera no existen ya, pero no por eso dejan de envejecer, continúan cambiando como cambian los cadáveres a los que les siguen creciendo las uñas o el pelo dentro del ataúd.

E: Remordimientos, miedo, sentimiento de culpa, incapacidad para alcanzar la felicidad. Uffff, todo esto me suena a herencia judeocristiana. Esa pesada losa que trastorna formas de vida y también la relación con todo lo que nos rodea, en especial con una misma. Una eterna herida abierta. Si Carlos Castán fuera cubano o jamaicano, ¿hubiera escrito esta novela?

CC:Te lo digo con total seguridad: no. Está claro que hubiera escrito cosas, caso de dedicarme a esto mismo, totalmente diferentes. Por supuesto que la herencia judeocristiana está allí, y de un modo muchas poderoso del que parece. Y no son sólo aquellos internados de curas o monjas por donde pasamos muchos de mi generación, ni los primeros viernes de mes, ni los golpes en el pecho que nos dábamos en misa; es algo que está en el aire, en el centro mismo de una sociedad que nos ha hecho a su imagen y semejanza. A veces es posible, mediante el análisis y la racionalidad, sustraerse a esta tortura en el plano de las ideas y el comportamiento, pero hay niveles más profundos a los que no podemos acceder fácilmente en los que sigue actuando, y siempre ladra, y muerde a veces, y tiene que ver con casi todas las formas de nuestra angustia.

E: En serio, yo creo que la sensación de culpa y remordimientos se cuelan en tus historias, anidan en las palabras, en los sentimientos de sus protagonistas, en la atmósfera, en los espacios, pero lo hacen de una manera muy especial, en lugar de agobiar son apetecibles, por eso se leen tan bien. ¿Pesa mucho la herencia de la culpa, del remordimiento? Si tu respuesta es negativa, dime de dónde si no viene el miedo a la felicidad de tus personajes. Aunque sea afirmativa, me interesa la respuesta.

CC:En mi primer libro había una frase: “yo no sé cómo será la libertad sin culpa”. Tengo la sensación de no haber hecho otra cosa que desarrollar esa intuición en mis escritos posteriores. Es un tema que me apasiona porque me parece la clave de muchas cosas. Es tan inmenso el poder de la culpa que a veces nos sentimos en el descontento como en nuestro hogar, nos sentimos protegidos en la desdicha y nos resistimos a abandonarla así como así porque el precio se entrevé muy caro. Buscamos la felicidad, pero puede suceder que para nosotros la felicidad sea el fracaso, precisamente por esa razón. Si la felicidad pasa por desobedecer, por transgredir, por desoír aquella moral enemiga que nos enseñaron, siempre vendrá de la mano de esa sombra de culpa de la que hablas. También en mi primer libro había una expresión muy gráfica en este sentido: “…cometimos la felicidad”. En ese callejón, aparentemente sin salida, es donde se debaten muchos de los personajes.

E: Describes muy bien la dificultad para amar, que no es otra cosa que ese error que cometemos tan a menudo de amar a personas que no son reales, amantes que imaginamos a nuestro antojo. Luego, cuando te das cuenta del error, llega la decepción y finalmente… el fracaso. Tú no describes esto, más bien haces una disección de la estupidez humana en los asuntos del corazón. Por eso creo que algunos de los relatos son de gran utilidad emocional. Deberían ser leídos para poder ser reconocidos y poner remedio antes de que pase. En realidad es la mejor manera de despertar el lado neocórtex de nuestro cerebro, en lugar del lado reptiliano o el mamífero que tanto nos domina. ¿Qué opinas de esto?, ¿tenemos cura?

CC:No tenemos cura, y esto es a la vez bello y terrible. Yo tengo una visión del amor muy materialista, muy neurológica, digamos. Creo que no podemos perder de vista el animal que somos, ni toda esa cuestión de las feniletilaminas y demás. La cultura, tradicionalmente, ha dado la espalda a eso, preferimos pensar en el amor como algo sublime y sagrado, algo que puede conectarnos nada menos que con el infinito. Por definición, nos enamoramos siempre de un ser desconocido y a partir de ahí construimos en nuestra mente ese ser del que lo ignoramos todo. En ese sentido, enamorarse es un gran ejercicio de ficción, creamos un personaje a la medida de nuestros deseos que, por su parte, también son borrosos e indefinidos. Pero quizás aplicar demasiada razón al asunto daría al traste con todo, sólo con que el enamorado se preguntase cuidadosa y reflexivamente “¿para qué?” abandonaría de inmediato su aventura de seducción. Pero es un tema complejo y apasionante porque la racionalidad, la luz pueden ser contraproducentes en este terreno. El sexo, por ejemplo, es más atractivo escondidos en una sacristía que en un mundo sano, libre y abierto en el que se hubieran impuesto las tesis de Wilhelm Reich. Necesitamos el misterio, la magia, el concepto de pecado y todo el vértigo de lo prohibido para saciar la sed de intensidad.

E: Una amiga mía dice que para ser feliz hay que querer serlo. Suele llamarme a menudo, controla mi ciclotimia, sabe más de mí que yo misma. Le voy a pasar el libro en unos días. Temblando estoy del análisis que haga de tus relatos. ¿Quieres que te llame cuando me dé su opinión del libro? Sé que le gustará, pero conociéndola es capaz de cambiar todas las historias.

CC:Por supuesto que quiero que me llames. La gente positiva y optimista es aquella convencida de que las cosas van a cambiar a mejor. Pero a menudo olvidan que eso es totalmente imposible sin un diagnóstico ajustado y certero de la realidad, eso suele molestarles, como si lo preferible fuese simplemente mirar hacia otro lado. Hay una lectura de mi libro desde el punto de vista de la esperanza: los personajes no suelen resignarse, luchan, se debaten, planean, con mayor o menor torpeza, mil y una huidas. Aunque heridos a veces en lo más hondo, continúan buscando.

Tu libro me ha llevado a otro libro, “Frío de vivir”, que estoy leyendo ahora mismo, pero por hoy no te agobio más. Disculpa por las preguntas algo pesadas y subterránea. Carlos, enhorabuena por el libro, es excelente. Y le auguro premios, bastantes.

El cuadro es”Nighthawks” del gran Edwar Hooper

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22 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Nora
    Jun 28, 2008 @ 14:01:14

    Buenísima, eso que no se muy bien de qué va el libro, pero la entrevista tiene consistencia. Te lo he dicho antes, me hago con el libro estas vacaciones.

    Besos,

    Nora

    Responder

  2. Magda
    Jun 28, 2008 @ 17:06:36

    Muchas felicidades por esta entrevista. Excelente.

    Un abrazo

    Responder

  3. 39escalones
    Jun 28, 2008 @ 17:16:53

    Estupenda entrevista. Ni Gabilondo, vamos.
    Y el libro suena muy, muy bien. Me resistí la primera vez que me lo recomendaste, pero ahora…

    Besos

    Responder

  4. Ross
    Jun 28, 2008 @ 17:29:29

    Pues es uno de esos escritores que oigo mencionar pero que no he leído. La entrevista es estupenda, las respuestas dan para mucho.
    Me compro el libro en unos días.

    Un saludo,
    Ross

    Responder

  5. ana
    Jun 28, 2008 @ 17:42:53

    Parece un autor serio, de esos que no se ponen a teclear una historia a menos que lo que tengan que contar les conmueva profundamente. Y es un libro que se lleva muchos años con el anterior, debe tratar de cuestiones importantes para su vida. Sin embargo, el poso que deja el libro es de amargura,o incluso cinismo, como él mismo indica, ¿es el balance de la existencia que haría?, ¿su valoración final?. No sé, creo que para ver a sus personajes como luchadores que no se rinden, necesitaría que creyeran, tuvieran más fe en los otros seres quizá.

    Responder

  6. Todo-a-un-leru
    Jun 28, 2008 @ 17:44:52

    ¡¡Estupenda entrevista!!
    Tanto las preguntas como las respuestas son interesantes, consistentes, como ya te han dicho… son para detenerse un rato con cada una a saborearla y pensarla.
    Nunca he leído a este autor, pero me lo apunto en la lista (larga lista ¬¬ ) de pendientes.
    Besos.
    Rosa.

    Responder

  7. alba
    Jun 29, 2008 @ 16:42:36

    Excelente entrevista. El ser humano lleno de dudas, desconfianza, escapes sin embargo buscando. Había leído otro relato de él y con éste confirmo mi gusto.

    besos

    Responder

  8. innisfree1916
    Jun 29, 2008 @ 19:16:42

    Más que entrevista, os ha salido un interrogatorio. Eso sí, de los buenos, muy interesante, de los que obligan al entrevistado a releer un par de veces las preguntas y a esforzarse en contestarlas. Carlos ha demostrado ser un santo varón. Razón de más para leer el libro. 😉
    Es broma, ¿eh? En la entrevista se puedan encontrar muchas más razones para leerlo. Me apunto.
    Póganna agus barrógaí, (besos y abrazos)
    Chesús

    Responder

  9. Fede
    Jun 29, 2008 @ 20:05:46

    Antes de Proust, la sustitución del objeto amoroso como remedio ya fue apuntada también por Stendhal el grande (rojo y negro), incluso yo apuntaría al sociólogo Zygmunt Bauman que señala precisamente como causa de la infelicidad amorosa de nuestros días, en su “Amor líquido”, a la excesiva rapidez con la que efectuamos ahora dichas transmutaciones del corazón. El problema radica, creo yo, en la ramplonería del relato “A veces un fogonazo, porque dicho cambio no está, al contrario de lo que ocurre con los grandes autores citados, nada bien argumentado ni explicado allí, sólo señalado sin más. Creo también bastante snob apuntar este relato como rodable por Bergman, enorme director que jamás hubiera pasado de una escena a otra sin un interludio lógico y realista, sin llevar después al protagonista a un entorno carcelario, o mejor psquiátrico, tras su agresión. Eso por no hablar de lo que puedan opinar las lectoras femeninas y feministas, pues no olvidemos que la atropellada es joven y hermosa, planteamiento como mínimo, muy poco original. Y por último, un aviso a las incautas: antes de comprar el libro, no olviden que este diletante del Bollywood literario es mortalmente aburrido.

    Responder

  10. entrenómadas
    Jun 29, 2008 @ 21:20:27

    Fede,
    tengo la impresión de que hemos leído diferentes libros, distintos relatos de un autor que no es el mismo. Tranquilo, eso a veces pasa.

    Te parece que el relato “A veces un fogonazo” no está argumentado, que sólo está señalado sin más. Bien, tienes razón y ahí radica la dificultad, en expresar tanto de una forma tan tenue y a la vez tan profunda. Hay a quien le gustan los batidos, los purés, la comida triturada. Creo que con la literatura pasa lo mismo. Yo paso de purés.

    Espero que nadie nos lleve al psiquiátrico por sentirnos en algún momento identificados con los personajes. Me gusta vivir y dejar vivir, los sermones y las cárceles mejor lejos, tanto en la literatura como en la vida real.

    Pero lo que me deja perpleja es lo de” la atropellada”, que sea joven y hermosa te parece sospechoso. Mejor lo dejamos aquí. Porque no hay por donde cogerlo.

    Yo he regalado al libro a gente que libremente decidirá si le gusta o no. Nuestro deseo es dar a conocer a un autor y a una obra que nos gusta mucho. En tiempos de literatura barata es para celebrarlo. Le damos las gracias al autor por haber escrito un libro tan bueno.

    Te voy a dar la razón en lo de que suena algo snob lo de Bergman, pero es que tengo la mala costumbre de ver a Bergman en muchos sitios. Razón: mi madre tiene la culpa, es su director preferido. Intentaré curarme…

    Y a ti te damos las gracias por tu comentario, aunque no te haya gustado, incluso aunque nos parezca que hay alguna obsesión bergmaniana en tu critica. 😉

    Un saludo,

    M

    Responder

  11. Mamen
    Jun 30, 2008 @ 08:12:16

    Sólo tengo pues que leerlo, me apetece y ya os contaré.

    Es dífícil ser crítica con los textos que leemos casi exclusivamente por el placer vital que nos aporta, y que en cada lectura seguimos poniendo nuestro 50% de lo que somos (con los libros de “trabajo” me resulta más sencillo)

    Bueno, que la entrevista está muy bien llevada y entre las frases que destaco están:
    “Lo más sincero de uno, lo que de alguna forma nos acabaría definiendo, es justamente lo que no se puede decir” …conforme

    ” La gente positiva y optimista es aquella convencida de que las cosas van a cambiar a mejor. Pero a menudo olvidan que eso es totalmente imposible sin un diagnóstico ajustado y certero de la realidad”…c’est moi

    “sólo con que el enamorado se preguntase cuidadosa y reflexivamente “¿para qué?” abandonaría de inmediato su aventura de seducción”…no estoy conforme

    Buena semana

    Responder

  12. Francisco Machuca
    Jun 30, 2008 @ 09:44:14

    Estupendo trabajo Marta y te lo digo con el corazón en la mano.Me gusta mucho Carlos Castán.Lo descubrí hace unos pocos años con esa maravilla que es Museo de la soledad.Lo he releido varias veces.Es todo un acierto el haber puesto un cuadro de Edwar Hooper,uno de mis pintores favoritos.Pues nada,has creado un par de post que invita con todo placer a volver a él.

    Besos y un fuerte abrazo.

    Responder

  13. Luisa
    Jun 30, 2008 @ 13:07:20

    Lo primero que voy a hacer es reconocer que no he hecho sino empezar el libro. Llevo un par de relatos. Así que entiendo que esta entrevista ha cumplido sobradamente su cometido, puesto que me induce seguro a seguir leyéndolo, cosa que de todas formas ya pensaba hacer, ja ,ja… En serio, la entrevista me parece medida, esencial, y Carlos Castán ha respondido con muchísima sinceridad y generosidad, apuntado muchas claves de construcción e interpretación, lo que no todos los autores se prestan a hacer. Yo no quiero que pienses que te hago la pelota, pero ésta puede ser una entrevista de referencia sobre el autor. Precisamente por todas esas claves desgranadas.
    Ciao

    Responder

  14. Fede
    Jun 30, 2008 @ 18:24:48

    Tranquila, entrenómada, me pareció un libro pobre de contenido, eso es todo. Soy exigente con las formas y de eso no tengo quejas con Castán, pero sí de todas estas modas de merchadising en las que se vende las opiniones del autor mucho más que su obra, como creo que es el caso. Tampoco necesito que luego me expliquen filosóficamente lo que ya he leído. Sí me frustró mucho, cuando leí el relato, que el escritor no me indicara para nada lo que pensaban los personajes antes de realizar actos tan inusuales. A mí de eso me gusta enterarme, lo considero fundamental. Y bueno… lo de la joven hermosa atropellada tan sólo era una broma pensando en mi chica, ¡mejor deseo ese final tan horrible a un tío feo!.
    Besossss,

    Responder

  15. entrenómadas
    Jun 30, 2008 @ 21:46:23

    Nora, Magda, Alfredo, Ana, Patro, Luisa, Fede, Francisco, Innisfree, Mamen, Rossa, Rosa y Alba, muchas gracias por vuestros comentarios. Nos apetece seguir con entrevistas y con la posibilidad que los blogs nos dan de comentar y recomendar libros, pero no somos expertas en esto, así que seguiremos tomando nota y aprendiendo.

    Gracias a Carlos Castán por la paciencia que ha tenido al responder a preguntas algo laberínticas. Ha sido generoso y educado, además de buen escritor nos hemos encontrado con una persona muy amable y esto no siempre coincide. Podéis creernos, no siempre…

    Un beso, kisses y baci para tod@s

    Responder

  16. Julieta
    Jun 30, 2008 @ 21:46:52

    Me parece una entrevista brillante. Creo que se puede leer a varios niveles, ya que se dicen muchas cosas entre líneas. Lo que la hace brillante son las preguntas. Las respuestas si, también lo son, pero a mi parecer él se defiende en ellas, no se moja demasiado.

    Muy buenas preguntas.
    Propongo un juego: Tratar de responderlas uno mismo. Aunque no hayamos escrito relatos absorventes o no tengamos libros publicados. Muchas de las preguntas son tan buenas que no debemos obviar el preguntárnoslas a nosotros mismos….

    Responder

  17. Luis
    Jul 01, 2008 @ 12:33:15

    Es un libro estupendo pero la entrevista me parece de lo mejor.
    Enhorabuena, no siempre se leen cosas de tanta calidad ni tan trabajadas.
    Luis

    Responder

  18. entrenómadas
    Jul 01, 2008 @ 12:48:21

    Gracias, Julieta por tus palabras,
    lo cierto es que con un libro como “Sólo de lo perdido” las preguntas salen solas, fluyen de forma natural. Un lujo haber hecho la entrevista a Carlos Castán.
    No está mal el juego que propones, pienso hacerlo, aunque me asusta el resultado de las respuestas. Buscaré un día tranquilo y nada “blue” para las respuestas. Uff, qué miedo me da!

    Luis, qué bien que conozcas el libro, eso le da sentido a las preguntas. Gracias por tu comentario.

    Un abrazo,

    Responder

  19. mariangeles
    Jul 02, 2008 @ 18:32:53

    Para Mamen un beso por su lucidez, por resaltar lo mejor. Yo tampoco estoy de acuerdo, creo que ese “para qué” es el mejor de los test, tanto a la hora tanto de empezar un “festejo” amoroso, como de iniciar cualquier narración. Yo siempre lo pregunto/me lo pregunto: Por las muchas, tantas, infinitas respuestas que se te ocurren cuando estás en “estado de gracia”, sólo cuando verdaderamente lo estás. Que escribir narrativa es como el practicar el sexo, una cosa igual: imaginación, lucidez, generosidad.
    Y con Fede no estoy para nada de acuerdo, hay que leer bien antes relatos como “El ánden de nieve”, “Silencio tan de Silvia” y esa “Escuela de muerte” (mejor relato de todo este libro con diferencia) antes de despachar así de bestia al autor. Que ni siquiera fueron afortunados todos los relatos de un Bolaño, ¡por favor!.
    Besos y Oasis para las entrenomadas,

    Responder

  20. carmen
    Abr 27, 2010 @ 08:04:21

    Estupenda entrevista,Marta.Hay que leerse el libro.
    Saludicos.

    Responder

  21. mayusta
    Abr 27, 2010 @ 08:26:37

    Buena, buena, buena y, por ello, actual, perdurable en le tiempo. Besicos.

    Responder

  22. Raúl
    Ago 28, 2010 @ 17:48:13

    Después de haber tenido un “encontronazo” con este autor (el facebook acabará con las buenas maneras) leo este maravilloso trabajo que nos regalas, Marta, sobre un libro que leí con mucho gusto, eso sí.
    Un abrazo, preciosidad.

    Responder

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