Adiós, Rambo

José Miguel Larraz, fotógrafo y bloguero, y Montse, de la Asociación Alborada, llegaron a la perrera. Allí se encontraron con un cachorro de gato de apenas un mes que estaba solo en una jaula. José Miguel y Montse decidieron sacarlo de allí. Demasiado pequeño para estar en ese lugar, demasiado delgado y tristón. Capitán Larraz le hizo unas fotos, de esas fotos que no fotografían, no, más bien taladran. Este fotógrafo sabe llegar como pocos a la profundidad de las imágenes, sabe recoger el instante preciso, la luz exacta, la herida, la felicidad, el amor y la tristeza. A día de hoy puedo decir que es uno de los mejores fotógrafos de Zaragoza que conozco.

Montse se llevó a Rambo (o pollico mojado, no se sabía qué nombre escoger) a casa. El domingo pasado yo estuve con él. Lo cogí en brazos y empezó a ronronear. Todos nos reímos un rato. Parecía contento, aunque, eso sí, estaba demasiado delgado. Nada, sin embargo, nos hacía sospechar que iba a desaparecer, que iba a morir en apenas unas horas.

Rambo se ha ido. Pero la perrera a estas horas estará llena de perros y de gatos esperando una adopción. Yo me canso de hablar de planes de esterilización, de campañas de prevención, de lo importante que es ADOPTAR animales y no COMPRARLOS, de la necesidad de que la Administración y las asociaciones de animales se reúnan, mejor dicho, que la Administración quiera reunirse de una puñetera vez.

Rambo se ha ido, y en el fondo ha tenido suerte, porque los últimos días de su vida los ha pasado lleno de mimos y cariños. La foto la realizó José Miguel Larraz en la perrera, unos minutos antes de sacarlo de allí. Montse le dio la oportunidad de la libertad y de disfrutar de unos días tumbado al sol. «Morir tumbado al sol», parece el título de una película del oeste.

José Miguel le dedica un post en su blog. Allí Rambito está en brazos de Nuria. Pasad a verlo. Es una bellísima fotografía.

Buen viaje, Rambo.