El olor de la papaya verde

Rescato de la despensa un film que embelesa a Nora Basteri y aún más a Marta, la autora de este post. También Christian es adicto a esta joya. Reconozco que a mí también me gusta. A ver si atinamos hoy.

Esta es una película con una irresistible belleza visual y auditiva. Se podría hablar tanto de ella… A mí me impactó y siempre que puedo vuelvo a disfrutarla. Es un film lleno de detalles, que hay que ver sin prisas, sin interrupciones y a poder ser con alguien que aprecie el cine y no ande de aquí para allá preguntando eso de ¿qué ha pasado?, ¿me he perdido algo?.

Narra la la historia de Vietnam (años 50), con sus servidumbres, machismos, engaños, decepciones, sufrimientos, celos, todo eso sin movernos de la casa, protagonista junto a sus personajes, de un obra llena de poesía en estado puro. Yo así lo definiría. Poesía en estado puro.
La música expresionista del cine alemán acompaña magistralmente los momentos de mas intensidad del film, tan simples, tan exactos, tan medidos…

El rodaje es un ir y venir de una ventana a otra, de una puerta a otra, vemos un cuadro-plano dentro del cuadro, y nos colocamos como testigos de lo que sucede. El tiempo parece detenerse para invitarnos a observar la historia de la pequeña Miu y la familia con la que trabaja. Ventanas, puertas, cortinas, jardines, espacios donde la vida fluye sin demasiadas prisas pero llenas de emoción.

Tran Anh Hung compone una sinfonía de imágenes y sonidos, nos envuelve con su particular forma de fetichismo de la naturaleza asiática, elementos de la tierra y el agua, objetos de la cotidianidad cargados de sensualidad. Fascinantes primeros planos para disfrutar en pantalla grande llenos de color y vitalidad.

Inconmensurable y mágica naturaleza. Esta es una película para ver y para oír.

Fuentes: las varias veces que una servidora la ha visto; y David, que siempre me recuerda lo bella que es esta película y que escribió un artículo del que he tomado notas, pero que no he podido enlazar. Discúlpame por ello. Un beso, Marta