Pequeñas cosas, ciudades y el amor

Hace dos semanas pasé una tarde con mi compa de blog. Zaragoza está llena de zanjas, se parece a Madrid hace unos años. No he visto mucho de las nuevas obras de la ciudad, no habido forma de sacar de su refugio a Marta, pero sí me ha enseñado a Clementina, una burra preciosa que nació hace poco y que, junto a unos conciertos de música, la tienen literalmente abducida y fuera del mundo. He visto a mi familia, casi toda está desperdigada, pero la que visité es muy amable y muy aragonesa, cada vez más. Ahora regreso de nuevo a mi otra casa y me voy con la sensación de que mucho tendrán que trabajar para llegar a tiempo al evento de la Expo. Debo volver más y con más tiempo a mi ciudad. Es un propósito que seguro será difícil cumplir.

Me llevo conmigo varias pelis y un montón de buenos recuerdos. Aunque he de reconocer que la película «In the mood for love», «Deseando amar», que tanto le gustan a todas mis amigas a mí me pone nerviosa y no me acaba de convencer. Es un desatino de pasión. Una angustia continua entre dos personas que se quieren y se evitan, un sufrir que dura mucho tiempo, casi dos horas de película. Lo siento, pero no me va.

El amor es un milagro, ocurre una vez en la vida, como mucho dos. Dejarlo escapar es un error. Porque aunque venga con una mochila cargada de problemas y dificultades, no se puede hacer como que no se ve.

Esta frase la escuché en una película y no sé cuál… Si alguien la recuerda, que me lo diga.

Cosas de Sussa