Paraísos de barro

Varias horas delante del ordenador no sirven para nada si la rabia y la sensación de aislamiento te invaden. ¿Cómo hablar de algo que te afecta tanto de forma serena? No admiro a quienes pueden hacerlo, pero a veces me gustaría ser tan pragmática como algunas de las personas con las que a diario comparto minutos de vida. Hace semanas que apenas entro en las blogs de los amig@s, tiempos mejores vendrán, dice Sussa, y tiene razón. Pero hace un rato al pasar por la bitácora de Guillermo Pardo, Migramundo, he leído las palabras que yo quería decir, pero que se revelaban. Leyendo su artículo he sentido el calor entre sus lineas, la tristeza y también la dureza exacta de su reflexión. Un paraíso instalado en la mentira, en las falsas promesas y en la doble moral. Un paraíso al que entran ganas de rasgar a picotazos y dejar que las heridas dejen paso a otra forma de vida.

Dejamos aqui el post de Guillermo Pardo. A las dos nos parece imprescindible. Cuando no te salen las palabras, encontrar las adecuadas en otro blogguero es una suerte. A veces, el paraíso es sentir que no estás solo, que alguien comparte la indignación. ¡Qué haríamos sin las viñetas de Eneko y sin el clan de los bloggeros gallegos!

EXPULSADOS DEL ¿PARAÍSO?

La Unión Europea está a punto de aprobar la llamada Directiva de Retorno, conocida ya como «directiva de la vergüenza», por la que se regulan las condiciones para expulsar de territorio comunitario a unos ocho millones de personas indocumentadas.
He escrito «personas», no «inmigrantes» ni «nacionales de terceros países», como eufemísticamente también se les denomina en el texto comunitario, porque para mí este es un drama personal más de los muchos que afectan a esa gente cuya hambruna y calamidades los gobiernos prefieren costear con nuestros impuestos, vía «ayuda humanitaria», para alardear en etapa electoral, antes que tratar de ayudarles a resolver los problemas que desde el primer mundo se les han creado y trabajar para que sus países sean alimenticia, jurídica, educativa y económicamente suficientes. Ya sé que es pedir pedir mucho y, además, pedir peras al olmo. Pero es lo que creo que hay que exigir.
La expulsión de esos ocho millones de personas de Europa, que muchos consideran un paraíso, puede suponer la condena a la miseria más absoluta de otros tantos millones de familias en todo el mundo, que verán cortado así el grifo que en forma de remesas económicas reciben para salir adelante en su tierra, lo que, por otra parte, contribuye a evitar migraciones más numerosas.
Con ser eso grave, no lo es menos el hecho de que la mencionada directiva comunitaria establezca la privación de libertad durante 18 meses (gentileza de Sarkozy y Berlusconi) para quienes sean declarados indocumentados, lo que convierte a los «irregulares» en una nueva clase de delincuentes cuyo delito es escapar de la miseria, de la muerte, del hambre o de las tres cosas a la vez. El castigo, al que se añade la prohibición de regresar al país de expulsión antes de cinco años, se amplía a los menores no acompañados. ¿Dónde están los derechos fundamentales de las personas? ¿Y los de la infancia?
Puede entenderse que los estados se organicen contra los flujos migratorios incontrolados para evitar que sus sociedades se vean afectadas por las consecuencias, pero no me parece aceptable que se denigre a las personas por carecer de carné de identidad.

XI BLOGGELLÓN

Este jueves, día 8, vuelve a convocarse¡¡el Bloggellón!!

Bloggellón

¡¡Y van 11!!

Será a partir de las 7 de la tarde, pero, como ya hace veranillo, se ha elegido la terraza-bar “Las Ocas” en el Parque Grande.

Otra oportunidad para vernos las caras, charrar de nuestras cosas y tomarse una cervecita.

No olvides apuntarte en el wiki.

Larga vida al bloggellón.