YAEL NAIM, música para el corazón

Rescato del almacén (hay posts para semanas) un vídeo musical de Yael Naim que me ha gustado mucho. Es una estupenda artista nacida en Túnez, de padres sefardíes y que vive en Francia. Os gustará, porque después de escucharla, como dice una amiga mía, “te entran ganas de darle besos hasta a un cactus”.

¿Puede la música llegar a ser terapéutica?, le pregunté una vez a Julia. Sí, no te quepa ninguna duda.

¿Cómo es posible que suba y baje el ánimo con tanta rapidez? Porque va directo al centro de las emociones. No le des más vueltas y elige bien lo que escuchas. Notarás los cambios.

Y sí, tiene razón. Una canción te une al momento en que la escuchas, al lugar o a las personas que te acompañan en ese instante. A partir de entonces la música se mete en tu cerebro o en tu corazón y las emociones empiezan a fluir, a sentir y a vibrar por su cuenta. Se hacen independientes de ti. Y cuando vuelves a escuchar esa canción, vuelves a revivir los momentos unidos a ella y a magnificar los sentimientos. Al menos los que sufrimos de una mente reptiliana.

Conocí a Yael Naim un día frío y lluvioso en Malta. Tumbad@s sobre la cama del hotel esperábamos que el tiempo mejorara. Anna anotaba cosas en su libreta y Luca encendió la tele: un montón de programas aburridos y fútbol. De repente un zapping nos descubrió a Yael Naim. Después de escucharla, los tres cogimos los paraguas y salimos a la calle. Cuando llegamos al café Godina en La Valleta el tiempo había mejorado y una tarde luminosa y espléndida nos esperaba. Era como si la canción se hubiera pegado a nosotr@s. Hace unas semanas se repitió la misma historia: un hotel, lluvia, zapping y su música. Relaciono a Yael Naim con cosas buenas y con Malta, siempre con Malta. Este tema es optimista, vitamínico, anti malos rollos, energizante, revitalizante.

No os perdáis el vídeo y disfrutad con la cálida voz de YAEL NAIM. Seguidla, merece la pena. Toda una terapia para los días malos y para los buenos, también, también.