Plantar cara o ser borrego.

Hace unos meses una amiga mía se vio acosada por su jefe, le plantó cara y, después de mucho tiempo de angustia y desesperación, consiguió desenmascararlo y ganar una batalla. Perdió, sin embargo, la confianza de su pareja, de la cual se distanció al poco tiempo. Fue duro, pero valió la pena, me dijo la última vez. Parecía feliz, como si hubiera aprendido a controlar su vida.

Hace unas semanas una de las «nómadas» presentó el informe en el que había trabajado durante meses. Sus jefes y entonces amigos la intentaron convencer para maquillar los datos. Ella se negó, se negó y fue apartada del proyecto de una forma cutre. Les asustó demasiado su sinceridad. Ella se despachó con un post muy especial, «Instrucciones para sobrevivir después de una tormenta«, en el que, sin nombrar a sus ya ex-jefes y ex-amigos dejaba claro que no merecía la pena trabajar con gente miserable. Puso tierra de por medio y decidió olvidar. Según ella, «tal vez no valga la pena pelear contra molinos post-modernos y rojos de caviar podrido». Yo no lo creo así. Y sé que con el tiempo lo verá más claro.

El mes pasado me recriminaron duramente por hablar de Beatriz Preciado a unos adolescentes. Beatriz Preciado es una filósofa magnífica, experta en «Teoría Queer», en políticas drag king, postpornográficas y transgénero. Para mí es fundamental su trabajo. Por eso la incorporo siempre en las charlas con gente joven.

Pero por lo visto, Beatriz Preciado inquieta demasiado a muchos hombres y parece ser que también a algunas mujeres de mi entorno laboral. ¿Qué hacer cuándo las cosas se cruzan de esta manera? Vivir como borregos no tiene sentido. Y, si lo tiene, no debe ser muy divertido acostarse con la sensación de hastío. Aunque eso a veces te cueste el marido, la mujer, el trabajo, la decepción que provocan los amigos y la amonestación de tus «superiores».

Hay días que es mejor mojarlos con humor y rebeldía. De lo contrario, nos volvemos borregos y yo de momento no quiero. Mis amigas me han demostrado que tampoco.

Subido por Sussa


9 respuestas a “Plantar cara o ser borrego.

  1. Bueno, yo hasta ahora las oportunidades de plantar cara sólo las he tenido ante algún que otro profesor de los que prefieren suspender antes que aprobar… uno de ellos el cuatrimestre pasado fue totalmente injusto, y para colmo da dos asignaturas = dos cates.
    Algunos pensamos en protestar, pero al final todo el mundo se fue rajando: la mayoría de la gente sostenía que un tío que está ya a punto de jubilarse y lleva toda su vida haciendo así su trabajo no va a cambiar porque cuatro alumnos se lo digan… así que aquí está todo el mundo preparándose los parciales de nuevo y preguntándose qué jugarreta nos va a hacer en este examen… muy mal, ¿Quién sabe qué hubiera pasado de haber plantado cara?
    Es muy posible que nada, o que hubiéramos empeorado las cosas, pero, repito, ¿Quién sabe?
    Besos.
    Rosa.

  2. Honestidad y sinceridad con uno mismo y un continuo hacerse preguntas para un aprendizaje continuo; eso es lo que da miedo a mucha gente. Eso tan difícil de conseguir a veces pero que hay que mantener pese a quien pese.
    Besos

  3. Creo que hay que tener un par de cojones o de ovarios para hacer las tres cosas.Y no todo el mundo los tiene.
    La última no entiendo el reniego, es absurdo. Beatriz Preciado es fantástica y muy reconocida. Menuda estupidez inquietarse por su ideas y sus teorías. Jo, que idiotas.

    Bravo, bravisimo por ello.
    La honestidad se paga caro, debe ser porque no hay mucha. Y yo sé quién lo esta sufriendo y en cantidad.
    Un beso para todas y todos.

    Mac

  4. Supongo que no siempre se puede reaccionar igual, pero a veces hay que girar para adelante y ser sincero o sincera.
    Pero el precio es alto, a veces muy alto.

    Gracias chicos y chicas,
    Y Mac, hoy ha sido cosa de ovarios y muchos.

    Sussa

  5. No puedo sino corroborar. Plantar cara no siempre es posible, pero cuando lo que hay en juego es la coherencia y la dignidad personal, creo que, a pesar del precio, no queda más remedio. En todo caso, a la larga siempre es mucho más gratificante cuando uno se levanta por las mañanas, delante del espejo.

  6. ¡Es increíble la conexión que tenemos, chicas! Creedme por favor si os digo que ayer subí a mi blog un post sobre Beatriz Preciado sin haber leído esta entrada. ¿No os pasa que cuando conocéis algo nuevo de repente está en todas partes? Bueno, mi opinión sobre Preciado, en mi blog.

    Entiendo el acoso porque, si hay fuertes resistencias a cuestionar el heterocentrismo imperante, ¿cómo no las va a haber para cuestionar algo más arraigado todavía como es el binomio hombre-mujer? Dicho ésto, yo tampoco soy muy dada a ser borrega, así que felicidades, compañera.

    Pero me has dejado flipada con el primer párrafo. ¿Cómo es eso de que a una chica le acosan y todavía pierde la confianza de su pareja?

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