MAESTRAS QUE CAMBIARON LA ESCUELA

Leyendo los artículos que hay por subir, he dado con este que me parece necesario.

He preguntado a las nenas a quién podríamos dedicárselo, ya que es costumbre hacerlo en este blog. La respuesta ha sido: Debería ser un homenaje a Palmira Plá, maestra y excepcional persona que tuvo que salir de España y no regresó hasta el 1974. Mi amiga me ha contado la historia que confieso yo no conocía y me ha impresionado mucho. Pinchad aquí para leer más sobre Palmira Plá.

Y a título personal este post va dedicado también a dos maestras Salomé Ballesteros (pinchad para leer otro texto) y Nani Jiloca, a quien debo mucho. Si alguien quiere añadir el nombre de su maestro o maestra, que lo haga, será un placer. Buenos días y mejores tardes. Sussa

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Fueron las pioneras en el camino de las mujeres españolas hacia la igualdad
Maestras que cambiaron la escuela

A finales del siglo XIX, las niñas que iban a la escuela compartían una amiga invisible: Flora. La educación de una niña, se publicó por primera vez en 1881. Su autora, la maestra navarra Pilar Pascual de Sanjuán (1827-1899), tomaba a Flora de la mano desde las primeras letras y la instruía hasta dejarla casada. Pionera como maestra, el discurso de Pascual de Sanjuán sobre la mujer seguía el modelo convencional. Algunas niñas, sin embargo, no sólo se miraban en el espejo de Flora; observaban a hurtadillas otro modelo: el de sus maestras.

Las maestras «son el primer grupo con una identidad femenina diferente. Eran autónomas, viajaban a otros pueblos, en el siglo XIX muchas todavía acompañadas, y escribían en revistas profesionales», afirma Consuelo Flecha, catedrática delibros2.jpg Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Sevilla. Algunas solían casarse con otro maestro, pero otras permanecían solteras. Y se les permitía, a pesar de que la soltería de la mujer era denostada. De maestras, pioneras e investigadoras han tratado las jornadas sobre Las intelectuales de la edad de plata. El camino de la mujer hacia la igualdad civil, celebradas en la Residencia de Estudiantes. Además de recordar a las más insignes (María Zambrano, María de Maeztu, Clara Campoamor, Margarita Nelken, María Goyri, Carmen de Burgos o Rosa Chacel), los ponentes han recogido la aportación de muchas otras a la ciencia y las artes.

Margarita Comas, licenciada en Ciencias Naturales, Rosa Sensat y Magdalena de Santiago fueron algunas de las más innovadoras. Corrían aires renovadores y el boletín de la ILE (Institución Libre de Enseñanza) actuó de caja de resonancia para que el movimiento por una Escuela Nueva tuviera eco en España.

El ideal de Flora se difuminaba. Surgían otras voces, nacían otros escenarios. En 1915, la Junta de Ampliación de estudios creó la Residencia de Señoritas, versión femenina de la Residencia de Estudiantes (1910). Fue casi un experimento: alojar juntas a chicas que venían a Madrid a estudiar para maestras, enfermeras, o matronas. Y algunas pocas para ir a la Universidad. En 1915 sólo había 90 licenciadas.

«La Residencia se creó en clave liberal, pero con enorme rigor. Se trataba de aunar las virtudes morales de la mujer española con el trabajo», matiza Isabel Pérez-Villanueva, biógrafa de María de Maeztu. «Nada que ver con el ambiente de la Residencia de Estudiantes transmitido por Buñuel, Dalí y García Lorca«, añade. El alma de la Residencia de Señoritas era su directora, María de Maeztu, un temperamento enérgico al que algunos rebautizaron como María, La Brava o Pico de Oro. Antigua maestra de párvulos en Bilbao, De Maeztu llegó a Madrid y se situó en la avanzadilla. Pronto dirigiría el Lyceum Club. Formó parte, además, de las primeras pensionadas por la JAE para formarse en el extranjero. Un selecto grupo de mujeres que logró el 4% de las becas entre 1908 y 1919. El porcentaje subió al 13% en los años treinta.

De Maeztu fomentó que sus residentes (Victoria Kent y Josefina Carabias entre otras) accedieran a la Universidad y que escucharan a los mejores conferenciantes. Desde 1917, tuvo el apoyo del Instituto Internacional.

María Sánchez Arbós, discípula de De Maeztu y maestra, fue el eslabón perfecto entre la Residencia de Señoritas y la escuela renovada. Becaria de la residencia desde 1915 a 1919, fue alumna de otra pionera María Goyri. En 1932, Sánchez logró su sueño: obtener con el número 1 la dirección del grupo escolar Francisco Giner. «Mi madre llevó un diario desde 1918 a 1959, y allí consignó sus ideales pedagógicos», evoca su hija, Elvira Ontañón. «Era contraria a la memorización y a las formas de enseñanza al uso», agrega Ontañón.

La rebelión militar de julio del 36 que, al no lograr su objetivo de acabar con la República, desencadenó la Guerra Civil, trastocó sus vidas. Tras la victoria franquista Sánchez Arbós fue denunciada y acusada de descristianizar las escuelas. Desde septiembre de 1939 hasta diciembre estuvo presa en la cárcel de Ventas. El abrazo que dio a Elvira al salir fue tan intenso que le pegó piojos y sarna. Expulsada del magisterio, se ganó la vida dando clases particulares.

Pasado el tiempo fue rehabilitada y tomó posesión primero en Daganzo (Madrid) y luego en el instituto Beatriz Galindo, en la capital. Para entonces, las maestras ya no eran las únicas mujeres de carrera. Tras la sangría de la Guerra Civil, las facultades empezaron a llenarse de chicas. ¿Cómo iban a quedarse en casa? María de Maeztu, Carmen de Burgos o María Sánchez Arbós les habían despejado el camino muchos años antes.
Señoras científicas

A finales del XIX, las puertas de la ciencia eran herméticas. La Sociedad Ginecológica española negó su entrada a Martina Castells, primera doctora en Medicina (junto con Dolores Aleu). Hasta 1910 tampoco hubo igualdad en el acceso a la Universidad. En 1881 surgió el debate: las Sociedades eran foros de trabajo u honores, sólo en el segundo caso las mujeres tenían cabida.

El siglo XX trajo nuevos aires. En 1912 la Sociedad Española de Física y Química admitió a Martina Casiano, y en 1926 sus actas felicitaron a «las señoritas Carmen Pradel y Felisa Martín Bravo», primeras doctoras en Física.

En 1920, Mary Louise Foster, ligada al Instituto Internacional, creó un laboratorio para las alumnas de la Residencia de Señoritas. Carmen Magallón, autora de Pioneras españolas en las ciencias, afirma que hacia 1930 hubo una eclosión visible en los equipos de Blas Cabrera y Miguel A. Catalán. Cita a Dorotea Barnés, Margarita Comas y Jimena Fernández de la Vega.

Fuente: El País: El artículo es de Inmaculada de Fuente


10 respuestas a “MAESTRAS QUE CAMBIARON LA ESCUELA

  1. Muchas gracias Entrenómadas, muchas gracias Sussa. Me alegra que os acordéis del tema de la educación, tan maltratado como hermoso.Yo suelo decir que para saber de verdad lo que pasa en un país, lo que les pasa a sus gentes, habría que darse unas cuantas vueltas por los juzgados, los hospitales y las escuelas. Se me ocurren unos cuantos nombres de maestras, compañeras de oficio, de las que he aprendido mucho, pero, seguramente, mis mejores maestros han sido mis propios alumnos.

    En nombre de mis compañeros, y de nuestros niños y jóvenes, a riesgo de ser pesada, os doy de nuevo las gracias, porque dudo muchas veces de que LA EDUCACIÓN sea un tema que interese de verdad a la gente.

    Un abrazo.

    Salomé

    1. Hola Salomé:

      Cuánta verdad dices. podríamos profundizar estos temas?

      A que dirección electrónica puedo escribirte,o a que teléfono te puedo llamar?

      Pato.

  2. Hermoso post sobre las maestras. Conozco la historia de Palmira Plá por mi amiga Marta.
    Me lo recomendó y se lo agradezco.
    También conozco un poco a Salomé.
    Es hermoso estar entre gente así, gente que avanza con honestidad y belleza.

    Un beso a Sussa y un beso con abrazo fuerte y sin limite para mi amiga del alma,

    Luis Blanco

  3. Se me olvidaba. Gente así no puede olvidarse. Buena iniciativa la de recordarnosla.

    Más besos, queridas mías,

    Luis Blanco y Ronny, que sonríe a mi lado.

  4. Una laguna histórica que merece ser corregida. Aún diría más, una deuda histórica con una generación excepcional de mujeres como Palmira Plá que ahora estamos empezando poco a poco a pagar, gracias a trabajos excelentes como el de Víctor Juan. Enhorabuena.

    Salomé, muchos besos.

    Susa, ánimo, que vas muy bien.

    Besos y abrazos para tod@s.

  5. ¡Cómo me ha gustado este post!
    L@s universitari@s de ahora tenemos mucho que agradecerles a estas pioneras… todos, pero quizá un poco más las que somos mujeres… y siguen habiendo grandes luchadores (tanto hombres como mujeres) en esto de la enseñanza… he tenido las suerte de conocer a alguno que otro.
    Besos y gracias por escribirlo.
    Rosa.

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