Instrucciones para vivir tras una tormenta

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DIARIO PARA UN LUNES DE MARZO

  • Descansar tras una tormenta.
  • Borrar las direcciones de gente que ya no existe, aunque respiren, aunque vivan.
  • Hacer desaparecer los malos rollos. Distinguir las mentiras y las lágrimas de cocodrilo.
  • Alejar la hipocresía y sus apéndices. Distinguir a los amigos de los que no lo son. (Yo, Sussa, sé hacerlo muy bien)
  • Mejorar cada día, que nadie te cambie la sonrisa. Y no volver a equivocarse.
  • Borrar las huellas de aquellos que un día señalaron caminos. Caminos de mentiras, sueños rasgados y egoísmos.
  • Volver a respirar, volver a tumbarse en el campo de la vida y descansar. Feliz de que ya nada puede causar heridas.
  • Y volver a ver una bella película «El EFECTO GAMMA SOBRE LAS MARGARITAS», único film que dirigió Paul Newman
  • Ser uno mismo y darse cuenta de cuán miserable una rosa puede ser. Y qué hermosa resulta una borraja.

Texto de Marta, que yo suscribo al 100%. Es más, creo se queda corta. Yo para empezar no sería tan elegante, ni tan cuidada. Para sobrevivir hay que dar codazos, golpes en la mesa y enseñar los dientes. Así lo haría yo, pero eso lo escribiré otro día. Hoy es suficiente.

La foto es personal, igual que el texto de Entrenómadas.

MAESTRAS QUE CAMBIARON LA ESCUELA

Leyendo los artículos que hay por subir, he dado con este que me parece necesario.

He preguntado a las nenas a quién podríamos dedicárselo, ya que es costumbre hacerlo en este blog. La respuesta ha sido: Debería ser un homenaje a Palmira Plá, maestra y excepcional persona que tuvo que salir de España y no regresó hasta el 1974. Mi amiga me ha contado la historia que confieso yo no conocía y me ha impresionado mucho. Pinchad aquí para leer más sobre Palmira Plá.

Y a título personal este post va dedicado también a dos maestras Salomé Ballesteros (pinchad para leer otro texto) y Nani Jiloca, a quien debo mucho. Si alguien quiere añadir el nombre de su maestro o maestra, que lo haga, será un placer. Buenos días y mejores tardes. Sussa

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Fueron las pioneras en el camino de las mujeres españolas hacia la igualdad
Maestras que cambiaron la escuela

A finales del siglo XIX, las niñas que iban a la escuela compartían una amiga invisible: Flora. La educación de una niña, se publicó por primera vez en 1881. Su autora, la maestra navarra Pilar Pascual de Sanjuán (1827-1899), tomaba a Flora de la mano desde las primeras letras y la instruía hasta dejarla casada. Pionera como maestra, el discurso de Pascual de Sanjuán sobre la mujer seguía el modelo convencional. Algunas niñas, sin embargo, no sólo se miraban en el espejo de Flora; observaban a hurtadillas otro modelo: el de sus maestras.

Las maestras «son el primer grupo con una identidad femenina diferente. Eran autónomas, viajaban a otros pueblos, en el siglo XIX muchas todavía acompañadas, y escribían en revistas profesionales», afirma Consuelo Flecha, catedrática delibros2.jpg Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Sevilla. Algunas solían casarse con otro maestro, pero otras permanecían solteras. Y se les permitía, a pesar de que la soltería de la mujer era denostada. De maestras, pioneras e investigadoras han tratado las jornadas sobre Las intelectuales de la edad de plata. El camino de la mujer hacia la igualdad civil, celebradas en la Residencia de Estudiantes. Además de recordar a las más insignes (María Zambrano, María de Maeztu, Clara Campoamor, Margarita Nelken, María Goyri, Carmen de Burgos o Rosa Chacel), los ponentes han recogido la aportación de muchas otras a la ciencia y las artes.

Margarita Comas, licenciada en Ciencias Naturales, Rosa Sensat y Magdalena de Santiago fueron algunas de las más innovadoras. Corrían aires renovadores y el boletín de la ILE (Institución Libre de Enseñanza) actuó de caja de resonancia para que el movimiento por una Escuela Nueva tuviera eco en España.

El ideal de Flora se difuminaba. Surgían otras voces, nacían otros Sigue leyendo «MAESTRAS QUE CAMBIARON LA ESCUELA»