EL PAPA Y LA UNIVERSIDAD DE LA SAPIENZA

Galileo Galilei“Dudo que se sepa en España lo que ha pasado en Italia en la última semana. Me refiero a la fallida participación del Papa en la inauguración del año académico de la Universidad de Roma “La Sapienza”. He asistido a la mayor manipulación mediática imaginable, que ha desembocado en el linchamiento de 67 profesores de Física que habían firmado una carta dirigida al Rector para manifestar su contrariedad ante la decisión de invitar al Pontífice (un Pontífice que tiempo atrás había afirmado que el proceso a Galileo fue justo, y que en repetidas ocasiones ha afirmado la superioridad de la fe respecto a la ciencia…) a la inauguración del año académico. Los estudiantes, por su parte, se empezaron a organizar para manifestarse contra el Papa (cosa que seguramente habrían hecho igualmente si a la Universidad hubiera sido invitado un ministro, por
ejemplo). Ante el ambiente caliente, el Papa decide no ir a “La Sapienza”.
La decisión del Papa había sido en todo caso alimentada por un coro de voces – desde periodistas, políticos (de derechas y de izquierdas), intelectuales (por ejemplo, Dario Fo)– que se alzaron contra los profesores de Física, a los que se considera responsables de una arrogante censura contra el Papa. De ahí el tono del debate nacional no hace sino crecer, creándose en la sociedad un sentimiento de repulsa hacia los universitarios.

Cada vez más voces salen en defensa del Papa, se llega a pedir el cese de los profesores firmantes, a los que se insulta, tildándoles de “censores”, “anticlericales”, “intolerantes”, “cretinos” e “imbéciles” (estas últimas, palabras del ex-ministro de justicia, que acaba de dimitir porque han detenido a su esposa…). El domingo, como último acto de esta pantomima nacional, la Pza. de San Pedro es escenario de una concentración en apoyo del Papa, convocada por el cardenal Ruini.
Lo más dramático del tema es que la gente no sabe qué ha pasado. La manipulación mediática ha sido impresionante. Durante 4 ó 5 días, la noticia ha abierto todos los telediarios, y ha sido la primera página de todos los periódicos. Pero en ninguno de ellos (salvo en el de extrema izquierda, que apenas leen unos pocos) se ha dado cabida a la voz de los docentes. Se ha difundido entre la sociedad la idea de que la Universidad no ha permitido hablar al Papa. Como si la decisión de no acudir no hubiera sido del mismo Papa, quien parece que exige unanimidad para poder expresarse.
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En conclusión, la única libertad de expresión, de opinión, de pensamiento, que ha sido violada ha sido la de los Profesores de Física de “La Sapienza” (blanco de todas las acusaciones), y con ella, la de los estudiantes que decidieron manifestarse legítimamente contra la visita del Papa y, por simpatía, la de todos los que creemos en un Estado laico, en el que las ideas puedan ser expresadas, independientemente de a quién van dirigidas nuestras críticas. Creo que este es un asunto muy grave; en un Estado laico como es Italia, una legítima y serena oposición a que una autoridad religiosa sea invitada a dar la lectio magistralis durante un acto simbólico para la vida universitaria como lo es la inauguración del año académico, ha alcanzado proporciones bíblicas (nunca mejor dicho), y ha podido sublevar los ánimos de la derecha y de la izquierda… El laicismo del Estado corre peligro. Que no se extienda. Aquí tenéis una página web en la que se están recogiendo firmas en apoyo de los docentes y en defensa de la libertad de expresión y pensamiento, y del Estado laico, aunque, por supuesto, no tenéis ninguna obligación de firmar:
http://www.petitiononline.com/386864c0/petition.html

10 respuestas a “EL PAPA Y LA UNIVERSIDAD DE LA SAPIENZA

  1. Trtaé de sumar mi firma en la petición más no abre ninguna página, les aviso para que revisen el link.

    Respecto a la noticia, lo que más me sorprende es que Darío Fo se haya sumado a los pro-papistas aunque supongo que es un inveterado defensor del derecho de libre expresión y está en contra de toda, repito, de TODA censura.

    Por mi parte, no condeno a los profesores aunque considero que se han equivocado, más si apoyamos de hecho la famosa frase de Voltaire: Puedo no estar de acuerdo con lo que dices, pero daría hasta mi vida para que tengas el derecho de decirlo.

    No puedo evitar, lamentablemente, considerar que firmar peticiones o hacer marchas destinadas a evitar que una persona o grupos de personas digan lo que deseen decir es una especie de censura. Reconozco que las personas que están agobiadas por la intromisión falaz e impropia de la iglesia católica (en minúsculas) en los asuntos públicos y en la educación hayan decidido romper lanzas y oponerse de una vez por todas a esta, pero no creo que hayan obrado de manera correcta. Desde mi punto de vista, lo correcto hubiese sido que cuando el Papa se dispusiese a hablar todos los alumnos y profesores que no estaban de acuerdo con su presencia en el lugar abandonaran el sitio, haciendo uso de su derecho a oír lo que desean oír. No puede impedírsele al Papa hablar pero él no puede obligarnos a escucharlo.

    Un abrazo.

  2. En cierto modo, estoy de acuerdo con el comentario anterior. Excepto en un detalle importante: no todas las ideas son iguales, no todas tienen las mismas consecuencias ni están formuladas con el mismo rigor, y por tanto, una institución educativa tan importante no debe caer en el error de otorgar carta de igualdad a planteamientos oscurantistas que defienden la primacía de la “fe revelada” sobre la demostración científica, de la misma forma que, por ejemplo un Parlamento, no puede otorgar la misma legitimidad a un partido político convencional que a uno que defienda la desigualdad de género, la inferioridad de los negros, el exterminio de los judíos, o el carácter de enfermo mental de los homosexuales. No todas las ideas son respetables.
    El hecho de que millones de personas crean en el Dios católico es irrelevante a esos efectos, las barbaridades dichas por Ratzinger no pueden contar con el respaldo institucional de una Universidad, no ya a título personal de sus miembros, sino colectivamente. Sería aceptar la sumisión que el propio Ratzinger defiende de la ciencia con respecto a la fe. No se le puede impedir hablar, pero tiene la silla de San Pedro para hacerlo.
    Un ejemplo, ¿qué pasaría si un profesor defensor de las tesis darwinianas o de cualquier planteamiento científico, de los miles que hay, que contravienen la fe inducida por las jerarquías católicas, pronunciara sus ideas desde el púlpito de San Pedro? Estoy viendo los titulares: provocación, persecución, irreverencia, incluso herejía. Sin embargo, al revés lo aceptamos, aceptamos un mayor respeto y libertad para expresar la fe que para expresar las mentiras que ésta inocula en millones de personas. ¿Por qué?

    Por cierto, aquí está el enlace habilitado (en el de arriba falta el http:)

    http://www.petitiononline.com/386864c0/petition.html

    Besos

  3. Podría estar de acuerdo, en principio, con la objeción planteada en el primer comentario. Podría estar de acuerdo – aunque no estoy muy segura – con la afirmación que “firmar peticiones o hacer marchas destinadas a evitar que una persona o grupos de personas digan lo que deseen decir es una especie de censura”. La cuestión es que, en este caso, no se ha pretendido que una persona no diga lo que quiera decir. La carta (ojo, no petición!) de los profesores de Física estaba dirigida al rector de la Universidad “La Sapienza” de Roma, para expresar el desacuerdo de los firmantes con la decisión del propio rector de invitar a Benedetto XVI (máximo representante de una confesión religiosa) a la inauguración del año Académico (momento simbólico en la vida universitaria) de una universidad pública y laica como es “La Sapienza”.
    A partir de esta premisa, se puede debatir. Pero no se puede realizar un debate cuando las premisas son falsas. No ha habido censura. La censura debe venir del alto; unos profesores y unos estudiantes, manifestando su disenso, pueden censurar al Papa? Además, la decisión de no acudir a La Sapienza vino del Vaticano. Qué tipo de censura es ésa? No será que el Papa no quería afrontar la contestación estudiantil, por una cuestión de mera imagen?. Un último apunte. No es cierto que se haya impedido hablar al Papa. Él no acudió, pero su voz fue igualmente escuchada, puesto que envió su intervención (eso sí, con tal mal gusto de haberla dado antes a la prensa) a la Universidad, y ésta fue leída en la ceremonia inaugural. La pretendida censura ha sido una invención de la prensa, llevada hasta el extremo por el mundo político.
    A partir de ahí, podemos debatir sobre las razones de los profesores para disentir con la invitación del rector al Papa, sobre la mayor o menor oportunidad de tales manifestaciones en el momento histórico actual y, en particular, en Italia, con un gobierno siempre sobre el filo de la navaja (que, de hecho, acaba de caer). Yo con mucho gusto participaría en un debate de esas características, pero – al menos aquí en Italia, desde donde escribo – es difícil mantener el debate en los límites de la racionalidad.
    Y en cuanto al contenido, estoy de completamente de acuerdo con 39escalones; no todas las ideas son iguales. No sólo; no todas las ocasiones son iguales, ni lo son todos los escenarios. La Universidad es el centro del saber, del método científico. No es un poco contradictorio que se invite a participar en uno de los momentos más simbólicos de la Institución al representante de un credo que no cree precisamente en el método científico? No tienen, por tanto, no sólo el derecho sino la obligación, los Profesores miembros de tal Institución de denunciar tal contradicción?
    Sobre el otro punto (el hecho de invitar al representante de una confesión religiosa, no a un debate, no a un diálogo, sino para una intervención, un monólogo) no me pronuncio, porque no me quiero enrollar más. A buen entendedor…
    Un abrazo desde Roma,
    Pilar

  4. Increíble, que estas cosas pasen en pleno s. XXI… Pues bien que ejerció Ratzinguer su derecho a la libertad de expresión cuando dijo que el proceso de Galileo había sido “justo”… y se quedó tan pancho.
    Ahora un grupo de gente intenta ejercer ese mismo derecho para manifestarse en contra suya (lógico, tras semejante “perla” que soltó, el hombre…) y los linchan al más puro “estilo dictatorial”, sólo faltan los fusiles… y luego los “intolerantes” son los otros…
    Rosa.

  5. El asunto tiene muchas ramificaciones y es imposible abarcarlas todas. Hay varios asuntos clave, a mi entender: la libertad de los profesores y los estudiantes a discrepar de una invitación a un foro del que ellos son parte fundamental, la conveniencia de aceptar a un invitado cuestionado por sus ideas y representante de una institución que amenaza con “castigar” las dogmáticamente diferentes, la manipulación de unos y el silencio de otros, la separación Iglesia-Estado… No me atrevo a ir, pues, más allá de la condena a la manipulación informativa y de la cobardía de aquellos otros que no fueron capaces, teniendo medios, de arrojar luz sobre ella. Saludos.

  6. Totalmente de acuerdo con 39 escalones. Toda mi solidaridad para con los profesores de la Universidad, como físico que soy pero, más que nada, como persona racional que me considero.

    Llega un momento en el que uno se cansa de ser “tolerante”. Me explico. Si alguien quiere creer cualquier barbaridad para llevar una vida más feliz, está en su derecho. ¿Extraterrestres? Perfecto. ¿Fantasmas? Perfecto. ¿Dioses que te prometen un cielo repleto de vírgenes? Perfecto. ¿Perdón de un delirante supuesto pecado original y vida eterna? Perfecto. Todo con tal de no sufrir. Pero no paso por que estas creencias dejen la parcela privada y se institucionalicen, y menos por que se impongan a los demás.

    Ese señor que, según parece, es el contacto que en la Tierra tiene Dios, tiene muy pocas connotaciones divinas, empezando por la ocultación sistemática bajo decreto de sacerdotes pederastas, y del silenciamiento de sus víctimas bajo secreto de confesión que, por lo visto, llevó (y sigue llevando) a cabo. Lo descubrió la BBC, y no sé por qué hay quien se sorprende. En un plano menos escabroso, una persona que dice que, ante un supuesto conflicto entre una verdad científica y una de fe debe prevalecer esta última, necesita, en el más benevolente de los casos, ayuda psiquiátrica, porque es capaz de afirmar, sin despeinarse, que la silla que tiene delante es un perro verde. Y un buen sexólogo, para que alguien le explique la utilidad de los preservativos.

    Que dé un discurso en una Universidad es tan surrealista como que Richard Dawkins oficie una eucaristía en el Vaticano para Navidad.

    Ojalá la gente supiera (¿quisiera saber?) la gran mentira en la que están creyendo. Que se dieran cuenta de que se puede llevar una vida dignísima y feliz sin recurrir a dioses, dogmas, vidas eternas, pecados y mitos fritos y refritos de otros mitos. Y que, de una puñetera vez, una buena parte de ellos dejen de matar en nombre de sus dioses y dejen de dar la tabarra sobre lo que su Dios quiere que hagamos los demás.

    Así que dejo de ser “tolerante”, en el sentido de que me expreso libre y argumentadamente de estos temas. Noy hay mejor arma que la razón, pese a quien pese.

  7. Sí, Alfredo. Chistian es un tipo brillante, siempre. Pero hoy además es de una claridad inmensa. Y le agradecemos mucho este impresionante comentario. Esclarecedor y necesario.

    Un beso para tod@s,

    M

  8. Hemos hablado mucho sobre este tema en casa. En primer lugar, porque a mi diestra tengo sentado a un ex alumno de La Sapienza y para más guinda no precisamente de letras…
    Pensé que le daba un desmayo cuando leyó la noticia: “El Papa visita la Universidad”.
    La frase que dijo no puedo repetirla.
    Estoy de acuerdo con Alfredo, me encantaría ver qué ocurre en el caso contrario. Es lo más ridículo que he oído en los últimos tiempos. Y la verdad, a estas alturas estamos de vuelta de casi todo. Pero esta visto que la iglesia, siempre por muchos siglos que pasen, nunca dejará de sorprendernos. Quizá ahí está para bien de tantos, ( y para mal de los sufrientes) el secreto de su éxito. Es tan predecible como impredecible. Es simplemente surrealista.

    Bueno por aquí firmarán no veas con qué gusto…

    Baci

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