PASTEL DE BODAS

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Últimamente voy a muchas bodas, y eso es raro teniendo en cuenta que no me gustan. Si me hace ilusión alguna boda será la de Julia y Dana, pero creo que ellas por ahora eso ni lo contemplan. El otro día fui a una boda en la que todo fue muy original, incluido el pastel nupcial. O, mejor dicho, las figuritas que coronaban la cremosa y dulce tarta. Las figuras eran como las de la foto, de hecho nos repartieron una tarjeta de recuerdo como ésta a todos los asistentes.

Más de un@ se atragantó. En especial la señora que llevaba una especie de tuperware rosa en la cabeza y que le regaló a los novios un libro sobre Escrivá de Balaguer. ¡Dios mío, cómo debió de sufrir esa mujer! La sentaron en la misma mesa donde estaban Javi y Patxi, recién casados y besucones totales, Saray, con su pelo verde o morado según le dé la luz, y yo, seria, formal y con vestido. Creo que la señora del tuperware no comió tarta , pero tomó nota de todo. Sus ojos saltones y su nariz aguileña sobrevolaban la sala y la recorrían mesa a mesa inspeccionándolo todo. Era como un buitre con mucho rímel azul. Seguro que cuando se lo cuente a sus amigas les dirá que más que una boda aquello le pareció una excursión por la jungla.

Con el té nos dieron unas braguitas de fresa y chocolate que estaban buenísimas. Javi se empeñó en llevárselas a casa, pero, como hacía calor, se le derritieron en el bolsillo. Menuda pinta tenía.

Hala, acercaos un poco al pastel y comed un trozo de tarta. Está buenísima y además lleva ideas incorporadas para el comienzo de semana…