LADRÓN DE BICICLETAS

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Hace unos días me robaron la bicicleta. Estaba atada a un poste, en un lugar bastante escondido. Tras el disgusto, seguí mi camino a pie, pero antes paré a comprar nuestra ración de arroz y de makuda en el asador de Tío Aisha. Allí le conté a Mouja lo que me había ocurrido. Él que es de pocas palabras, pero todas acertadas y misteriosas, me dijo:»Puede que te la devuelvan o puede que no, pero yo que tú pasaría mañana a ver si te la han repuesto». ¿Por qué? Le pregunté. «Porque hoy es jueves y mañana viernes». Perpleja por su comentario, seguí con mi rutina diaria. A la mañana siguiente pasé por el poste donde suelo dejar mi bici y he aquí mi grata sorpresa. Allí estaba ella, con sus pegatinas y sus ruedas nuevecitas. En el manillar había un papel que decía: «Perdón, cogí su bicicleta por necesidad».

Inmediatamente fui a ver a Mouja, le enseñé la nota y él, con gesto divertido, me soltó un «te lo dije, podrían devolvértela o no». Le pedí a Mouja que me contara más cosas sobre el ladrón de mi bicicleta. ·»Es un hombre mayor que sólo roba bicis desde que se la robaron a él. Siempre las cojé los jueves que es el día que nadie puede llevarle al polígono donde trabaja. Las roba y lamenta el dolor que causa, luego al día siguiente la devuelve, dejándola en el mismo sitio». De un golpe vino a mi cabeza «Ladrón de bicicletas», esa maravillosa película de Vittorio de Sica, y pensé que mi ladrón era como Ricci, el protagonista al que le roban su bicicleta y se siente obligado a robar otra para poder ir a trabajar.

He preparado la nota que dejaré el miércoles por la noche en el manillar de la bicicleta. «No sé como te llamas, pero yo te llamaré Ricci. Puedes usar mi bicicleta todos los jueves y sábados que quieras. El resto de los días la necesito yo. Saludos».

Tengo ganas de que llegue el jueves. Espero que mi ladrón de bicicletas se lleve la bici. De no ser así, voy a llevarme una desilusión.