“Nosotros que corrimos tanto y tanto delante de los grises”, de Antonio Orihuela

Menno Huizinga (1907-1947) era un fotógrafo holandés

Nosotros que corrimos tanto y tanto delante de los grises…

Fíjate si corrimos
que cuando nos iban a dar alcance
apretamos la marcha
y entonces no sólo dejamos de ver a los grises
sino que cuando nos quisimos dar cuenta

éramos nosotros
los que íbamos corriendo detrás de los grises,

y con el impulso de la carrera
empezamos a correr al lado de los grises

y de ir así, corriendo al lado de los grises,
por el contacto, por los roces, por el sudor,
por el miedo, por la mímesis, por las cosas del querer,
pues empezamos unos a convertirnos en grises
y otros se convertían en presidentes del Senado,
diputados forales, consellers, asesores de imagen,
concejales de urbanismo, directores, constructores,
banqueros, fiscales, profesores, antidisturbios…

Todos, todos, corriendo con los grises
y preguntándonos: ¿Pero dónde se habrán metido estos
que corrían delante de los grises,
dónde se habrán metido estos disturbios
corredores delante de los grises?

Nada, no aparecían. Así que empezamos a zumbar
a todo lo que íbamos encontrando:
Veíamos un derecho social, pues un palo.
Veíamos un derecho laboral o sindical, otro palo,
y así, dando palos a los salarios, la sanidad, la educación,
la investigación, las pensiones o la jubilación hemos seguido.

Claro que a veces nos salía al paso un empresario.
Había que tener un cuidado con los empresarios…
porque es que va uno en carrera y no se distinguen bien,
y no es cuestión de darles un palo a los empresarios
por muy representantes de la ley y el orden que seamos
mientras los otros, los que debían estar corriendo
delante de los grises, que son el caos, el desorden,
no se qué hacen o dónde se habrán metido
pero el caso es que cuando los agarremos se van a enterar
porque independientemente de lo que hagan
se presupone que es que hay disturbios
con los corredores delante de los grises
y por eso, nosotros que somos los antidisturbios,
tenemos que antidisturbiarlos.

Así que ya os digo, allí estábamos,
corre que te corre sin parar
hasta que por fin vimos en una plaza
a unos cuantos miles de excedentes de producción,
y dijimos, ahí están, esos que se creen personas con derechos
van a ser los disturbios que buscamos.
Se van a enterar esos disturbios,
les vamos a sacar las tripas,
esta vez no se nos escapan.

Y, como buenos secuestradores de la historia,
negra porra en mano, apretamos la carrera,
por la victoria final, daltónicos
y al lado de los grises corriendo sin parar.

Es lo que tienen las porras, que te las ponen en las manos
y ya no sabes cuándo parar de buscar corredores delante de los grises.

.

Poema de Antonio Orihuela. “La guerra tranquila”. Ed. Origami, 2012.

Fotografía de Menno Huizinga.

Me habéis preguntado cómo y dónde adquirir el libro, así que s dejo enlace a la librería on-line donde podéis comprar. Pinchad aquí.

Así empieza “El contrato de los dioses”.

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Para Tai, Ankti  y Lua. Y que el viento nos lleve al mejor puerto.

EL CONTRATO DE LOS DIOSES

En 1989,  Ankti, Tai, Lua y yo coincidimos en la frontera con Templeland, un lugar de latidos oscuros, de lluvia mercenaria, invisible para el mundo, tangible para nosotros. Tai llegó desde Vietnam, Antki desde el desierto de Iowa, y Lua de la misteriosa Uganda. Ellos ocupaban la noche, yo el día.  Ellos a un lado del infierno, yo en el otro, cerca de la administración que no administra, pero que siempre reparte dosis de ayuda humanitaria con fecha de caducidad.  Tiempo y vida tejieron horas de belleza hostil.

Guardo de aquellos días un diario, poemas, algunas cicatrices  y el contrato que arrebaté a los dioses, justo antes de que el invierno nos mordiera con su habitual arrogancia.

Una noche, después de cruzar la frontera,  quemamos  juntos el incienso de los cementerios y prendimos en él nuestros miedos, el dolor antiguo que nos besaba, los días desdentados, las fechas de libertad que no llegaron nunca.

Todo se quemó en aquel fuego de abismos y caníbales. Todo menos este cuaderno de notas, poemas con piel de culebra y voz de epitafio. Sintaxis de un naufragio.

Empieza el viaje…

.

.

PD: Fotografía de la película  Miracolo en Milano, deVittorio de Sica, con guión de Cesare Zavattini.

Texto del poemario inédito “EL contrato de los dioses”.

Campamento Dignidad, poemas para la conciencia

Presentación libro I

“Aunque comen allí, no es un pic-nic. Aunque duermen allí, no es una excursión. Aunque beben allí, no es un bar. Aunque viven allí, no es una vida. Se hacen llamar Campamento Dignidad y están señalando una puerta. No es cómodo ni divertido, pero es sin embargo un gesto digno: lo que se llama una protesta. Pertenecen a la Plataforma por la Renta Básica y la puerta que señalan es la del Servicio Extremeño Público de Empleo, fachada de las políticas de empleo de la Junta de Extremadura.”. Santiago Alba RicoLibro campamento

Hace unos días se presentó  el volumen colectivo Campamento Dignidad: poemas para la conciencia. 2013. Dicho libro, que recoge textos de varios autores entre los que me incluyo, se ha publicado para apoyar la lucha de los colectivos extremeños implicados en la Renta Básica, STOP DESAHUCIOS y Asambleas de Parados. Para mí es un honor participar en esta publicación donde solidaridad y poesía son el motor principal. Os dejo el correo donde podéis adquirirlo y un enlace. También su precio, 10 euros, que va íntegro a Campamento Dignidad.

Contacto: zambradistribuidora@gmail.com

acampadamerida@gmail.com o a lajaimadelverso@hotmail.com.

Y también se puede comprar aquí, pinchad en el enlace:

Para seguir en facebook pinchad aquí.

Y algunos poemas en el blog de “Las voces del extremo”.

Cultura y resistencia

El texto entero de Santiago Alba

Aunque comen allí, no es un pic-nic. Aunque duermen allí, no es una excursión. Aunque beben allí, no es un bar. Aunque viven allí, no es una vida. Se hacen llamar Campamento Dignidad y están señalando una puerta. No es cómodo ni divertido, pero es sin embargo un gesto digno: lo que se llama una protesta. Pertenecen a la Plataforma por la Renta Básica y la puerta que señalan es la del Servicio Extremeño Público de Empleo, fachada de las políticas de empleo de la Junta de Extremadura. Exigen dignamente dignidad para los 180.000 parados extremeños; exigen -es decir- empleo público y renta básica o, lo que es lo mismo, las condiciones mínimas para que un ser humano se convierta en un ser humano. O más exactamente: en un ciudadano.

Las revoluciones árabes ciñeron todas sus demandas en la palabra “karama”, “dignidad”. Es sin duda una palabra bien elegida, la cifra donde cristalizan todas esas demandas, sociales y políticas, que resumen la autodeterminación de la existencia: alimentación, vivienda, sanidad, educación, información, capacidad de decisión, libertad de movimiento, y ello con independencia de que se tenga o no un trabajo. Esas son las condiciones materiales y políticas de la dignidad humana y si no se tienen, si se nos roban, si se nos escatiman o se nos limitan, la dignidad consiste entonces en rebelarse, protestar, señalar colectivamente las puertas cerradas, las fachadas engañosas, los parlamentos vacíos. España -escribía hace poco- es cada vez más “una dictadura árabe”. Los compañeros de Mérida, con su gesto digno en pos de la dignidad, forman parte de esa marea anti-dictatorial cuyo oleaje baña ya otros continentes posibles. Han acampado en la lucha y beben, comen y duermen en la plaza común. E incluso se sientan de pie.

Santiago Alba Rico

Hotel de invierno

Prometí subir este poema el día de la Visibilidad lésbica, pero un montón de cosas me lo impidieron.  Para mis amigas Julia y Luna, capaces de iluminar el día más gris y tormentoso.  Lo prometido es deuda.

Lesbica bella

Hotel de invierno

La cama revuelta,
dos copas vacías
y un rastro de champán
sobre el sofá. Debió de ser allí
donde el sujetador
se independizó de mi cuerpo
sin referéndum alguno.
La elocuencia de tus manos
rompió el vértigo
de nuestra primera cita
y de los corchetes del wonderbra.

En el hotel impartían una conferencia
sobre “las cien formas más rápidas
de conseguir la felicidad”.
Aquella tarde
tu boca se perdió entre mis piernas.
Tengo que averiguar si alguna
de las sugerencias del conferenciante
recomienda tu lengua…
El resto fue una suite de Bach rompiendo
la guitarra de Jimi Hendrix,
hasta que tu marido
llamó dos veces al móvil
pidiendo instrucciones y respuestas.
El pequeño no quería cenar verdura
y a la mayor se le había infectado el labio
con el nuevo piercing.
¿Dónde está la salsa de tomate?,
¿y la mercromina?,
¿a qué hora vuelves de la reunión?

Al escucharle,
se te cayó el mundo a los pies,
y a mí me dio  risa verte así,
tan frágil y tan fuerte
al mismo tiempo.
Tan cerca de mí,
pero tan lejos.

Un café, deprisa,
que nos suban un café, me dijiste.
Y nos subieron por error
otra botella de  Moët Chandon que nos bebimos
entre sales de baño, confesiones y
cremas con sabor a frambuesa.
Cuando desperté,
tu perfume seguía danzando
por la habitación.
Sobre la mesa un café frío
y una nota cálida.
«No he querido despertarte.
¿Nos vemos el jueves?
Conduce con cuidado.
No sé si te amo,
pero sé que te necesito.»

.

.

¿Cuánto vale el trabajo? Poema de Antonio Orihuela

Then Hocks, sin

¿CUÁNTO VALE EL TRABAJO?

Los cuidados recibidos durante el embarazo,
el amor de los padres,
la alimentación, el calzado, los vestidos,
la educación y especialización del trabajador.

Todas estas cosas, cuando entra uno en un trabajo,
¿cómo se miden?
¿van incluidas en el sueldo?

¿Entrarán en la próxima Reforma Laboral?

Título del libro: “Todo el mundo está en otro lugar”, de Antonio Orihuela. Edicciones Baile del Sol

Poetizando en Galicia

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Poetizando en Galicia

Biodraminas que se enamoran de albariños
con resultado de empanada kilométrica.
Al atardecer, el trío se abandona en un sueño cómplice
de más de ocho horas. Diagnosis pornográfica y mística.
Misterio: la librería Vetusta aparece
y desaparece bajo los soportales.
Los trenes ya no están rigurosamente controlados.
La indignación en galego suena mejor.
La terraza del café “Los Literarios”
tiene escaleras que conducen al cielo.
La Plaza del Obradoiro es incienso alado.
El precio de un café es fluctuante
y esquizofrénico, dice el camarero,
serio como un reproche.
Si no estoy será porque aún no he venido,
o peor, ni siquiera sé si volveré,
le contesto.
Los poemas acabaron en un aplauso operístico.
Por fuerza esto no es Aragón,
ni Wisconsin,
ni Júpiter. Es Galicia.
Las habitaciones del hotel
se abren introduciendo sonetos
en la cerradura.
La luna invade la cama,
eres más sensual que ayer,
pero menos que mañana, susurra.

Una jornada digna de ser televisada.
Duele la muerte seca
de los pulpos acariciando
las vitrinas de los restaurantes.
Duele el mar que los delató
a los mercaderes,
duele el aroma triste de sus tentáculos
manchados de pimentón y niebla.
Días con denominación de origen para noctámbulos
o extranjeros, Biodramina 1 – Albariños 4.

ENTREVISTA COLECTIVA PARA LA REVISTA TIEMPO SOBRE POESIA Y TRANSFORMACIÓN SOCIAL

“Poesía para transformar el mundo”,semanario Tiempo, nº 1525.Madrid, 22 de marzo de 2013.

Daniel Jiménez (Tiempo): ¿Se puede hacer ficción poética de una realidad tan difícil como la actual?

La sociedad del espectáculo había borrado los límites de la ficción y la realidad. Los poetas de la conciencia crítica llevan desde finales de los años ochenta denunciando esto. Quienes buscan ahora comida en la basura o se tiran por una ventana de la vivienda que no pueden pagar lo acaban de descubrir. No ocurre lo mismo con la literatura española que sigue estando donde estaba, trabajando para el Capital.

  ¿Un poeta puede hacer política con su poesía?

 La pregunta sería si puede no hacerla. Toda poesía es política, pues ser político es la condición social del hombre y la de su producción material o simbólica.

Vivimos en una sociedad hiperpolítica pero inserta en un sistema económico, el capitalismo, que ha configurado un universo de objetos, discursos e imágenes destinados a negar la extrema politización en la que transcurre nuestro vivir. Ante esta situación, el poeta puede poner su palabra al servicio de los discursos dominantes para reproducir la ideología que los sostiene y embellecer las políticas culturales neoliberales o bien, y esto es más raro, puede combatirlos, pero en ambos casos está haciendo política. Este es el dilema, y el poeta tiene que decidir: Ya que es imposible sustraer la poesía de la política, qué política, qué idea de mundo, estoy dispuesto a que hable a través de mi poesía.

¿Debe un poeta participar en la vida pública?

Los poetas intervienen en la realidad, con sus libros y con sus cuerpos, con sus textos y sus prácticas. Ahí está para demostrarlo la llamada Nueva Sentimentalidad, aunque la propia deriva pequeñoburguesa de sus poetas los fuera alejando paulatinamente de sus presupuestos iniciales para terminar dando forma a una versión blanda y prêt-a-pôrter del neoliberalismo en su facción socialdemócrata hoy conocida y celebrada por el mismísimo expresidente Aznar como poesía de la experiencia. La poesía última postmoderna se escorará desde ella hacia posiciones ultraconservadoras, y toda la producción literaria hecha desde uno u otro bando estará destinada a sancionar el imaginario neoliberal. Desde ninguno de los dos bandos se nos presenta proyecto colectivo alguno de democracia radical, de restitución de lo público y lo común, de gestión de nuestra propia vida, de transformación de las actuales condiciones de producción, de autocontención, etc.

A pesar de esto, en los años noventa surgieron grupos y sujetos más o menos conectados que trataron de combatir el discurso neoliberal en todas sus facciones. Grupos, personas, revistas, fanzines y pequeñas editoriales autogestionadas que abundan en la estela de la cultura alternativa de los setenta y que, en buena lógica, siguen siendo sistemáticamente combatidas por las distintas facciones neoliberales en liza por la hegemonía cultural. Son ellos los que siguen dando sentido a lo que se ha llamado Poesía de la Conciencia.

¿De qué manera se participa en la vida pública?

Normalmente el poeta ha participado en la vida pública expresando, reiterando y siendo cómplices de unos valores y unas prácticas ajustadas a la ideología del capitalismo tardío, sólo que entonces la poesía que se ha producido desde estos parámetros no ha sido más que un desecho intelectual, un artefacto al servicio del poder que ha servido a los poetas para medrar, para formar parte del atrezo cultural de los partidos hegemónicoso ratificar expresiones blandas de la crítica política.

Desde otras posiciones ideológicas, lejos del espectáculo político/mediático, también se ha trabajado, y se sigue trabajando, por extender unas prácticas disfuncionales y críticas con la ideología del capitalismo tardío, construir y extender una poesía que quiera ir más allá de lo artístico para formar parte de una praxis de agitación que apunte explícitamente a la destrucción de la mercancía y de la cultura como esferas separadas. Éste es el espacio que hoy reclamamos muchos para una poesía radical, una poesía que aspira a ser reflejo de unas prácticas sociales transformadoras. Muchos hablan de esta poesía como un movimiento surgido en los años noventa, la poesía de la conciencia crítica, en su expresión más conocida; pero lejos de escuelas, su apuesta ha sido aglutinar compañeros de viaje: gente real, tangible, movilizable, solidaria, trabajadores también del campo simbólico que siguen estando por generar un modo de mirar y decir que contradice la realidad tal y como se nos impone. Una poesía como práctica de indagación, de desvelamiento, de desobediencia civil. Una poesía que acompañe a nuestros colectivos y asociaciones, favoreciendo su articulación antagónica y alternativa a las instituciones del Capital. Una poesía que trabaje para la vida y que nos ayude a construirnos individual y colectivamente contra la dominación, la desigualdad y la explotación. Una poesía que trastorne la Realidad y libere la producción de realidad de todo sistema de poder.

¿Qué debe predominar en un poema con contenido social? ¿Es posible combinar ética y estética?

Como ningún aspecto de la realidad queda fuera de lo social, no hay poema fuera de lo social y toda poesía es por definición, poesía social. Nada hay ajeno al poema, que no pueda ser objeto de él.

Personalmente estoy por desarrollar un proyecto poético que aspire a ser crítico con los valores y las prácticas sociales dominantes, por lo tanto con un proyecto liberador y sedicioso, pero también vinculativo, histórico, contingente, precario y que culmina en un proyecto no personal, no literario, no lingüístico, sino político.

En la medida que sepamos liberarnos de lo que nos expropia y asumamos nuestro estar y actuar en el mundo desde la insumisión, la honestidad y el apoyo mutuo, tendremos una oportunidad para intervenir, realmente, en el mundo. A partir de ahí, las cosas ya sólo podrán cambiar, y no sólo en poesía.

¿Cómo reacciona un poeta frente a escándalos como el caso Bárcenas o el caso Urdangarín?

Los poetas, sobre todo los más mediáticos, deberían, antes de rasgarse las vestiduras por la situación actual y querer, a estas alturas del 2013, dar lecciones de ética o de compromiso cívico, darse una vuelta por el blog de los Addison de Witt http://criticadepoesia.blogspot.com.es/ Tal vez el verse allí retratados, pillados, descubiertos en sus oscuros manejos, escándalo tras escándalo, les haría recular hacia los lugares de los que vienen y continuar como hasta ahora, escribiendo de su existencia ensimismada y haciéndole el juego al imaginario neoliberal.

Y me explico, los Addison llevan años denunciando (igual que hizo a mediados de los años noventa el Colectivo Alicia Bajo Cero con su libro Poesía y poder), que también en poesía, como otra parcela más de nuestra podrida realidad, tenemos nuestros casos Campeón, Faisán, Bárcenas, Gürtel, Urdangarín, ERE’s, etc… Si no tienen el mismo reflejo en la prensa es porque por una extraña circunstancia, también la poesía, como La Corona, han sido materia reservada, realidades opacadas como mecanismo de conservación y de prestigio. Pero que no nos engañen, los poetas más premiados, promocionados, reseñados y viajados, (también en sus variantes como jurados y miembros de consejos editoriales e instituciones públicas) no han andado lejos del resto de las parcelas de la vida social minadas por el clientelismo, la prevaricación, la estafa y la corrupción. Si la dimensión económica del escándalo bien es verdad que no es comparable, también es cierto que, ahora… ¿desde qué lugar quieren dar lecciones de integridad, de honestidad, de honradez? También en esto, como nuestros viejos políticos dinásticos, los poetas están presos de su propio pasado. Ni se puede recomponer el socialismo desde un hotel de cinco estrellas ni puede haber indignación poética creíble por parte de los que son lo que son gracias al sistema putrefacto en el que vivimos y al que ellos, con sus libros y sus gestos, han colaborado de forma entusiasta a mantener engrasado todos estos años.

Voces del extremo

Poema, El hombre con piel de ceniza

Piernas de DPt Pantera

El hombre con piel de ceniza

El hombre con piel de ceniza
desgarra con sus uñas
nuestros recuerdos,
mientras cambia
los códigos de la noche
y deshuesa las horas
que le quedan al día.

Le miro preocupada,
presiento que pronto seré
su próxima diana,
el centro de su interés especulativo,
La soga que detendrá
la libertad de mis caderas.
Y no hay ventanas ni puertas
por donde escapar.

El hombre color ceniza,
experto afilador de cicatrices,
dice que el día
es un accidente de la noche,
un experimento que salió mal
y que sólo él puede resolver
oscureciendo las horas a su antojo.

Ama la esclavitud de la amnesia,
el rencor de la nieve pisada,
el idioma salvaje de la ira.

Le miro asustada,
he visto mi nombre en la pizarra
de sus caprichos.
Ya es  hora de afilar el kaláshnikov
que oculto bajo la lengua
y de recuperar los días perdidos,
esos que el hombre con voz de ceniza
utiliza para pervertir los sueños.

En cuanto se dé la vuelta
y fije sus ojos de agua estancada
sobre mí,
dispararé…

Marta Navarro García

Ralladuras propias

.

Los desertores de la imaginación tienen las uñas manchadas de silencio.

Desert

Han encontrado trazas de un buen escritor en las páginas de un libro superventas.

Mantra del domingo: La falta de memoria y la soberbia con frecuencia caminan juntas, de la mano y con el mismo paraguas que se utilizó en el Pleistoceno. Echo de menos a Platón.

Al cansancio le gustan los chándales un montón. A mí también.

Escribo porque Tarantino me robó una pistola invisible
y no me la ha devuelto todavía.

Las cosas raras e inútiles que rescata Lia. Debería llevarla al próximo Consejo de Ministros. ¡Igual con suerte!

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Mantra del domingo : Hoy soy más piscis que ayer pero menos que mañana.
Malta, un día fresco y sin brújula.

Visit malta, Blu Lagoon

Memorias de un sobre: Desde que existen las excusas ya nadie quiere ser culpable.

Dirán, un poema de abril

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Dirán que no os pertenece la lluvia,
ellos que ven una nube y  ya están vendiendo ríos
a los náufragos.
Dirán que la historia les pertenece,
mientras cientos de huesos rotos siguen aullando
en las cunetas.
Dirán que el día
es un error de la noche
y oscurecerán las horas
adulterando el tiempo que cuelga de los calendarios.
Dirán que dos y dos son cuatro,
cuando tú y yo sabemos
que dos y dos pueden ser cuatrocientos,
cuatro mil, cuatrocientos mil,
si nos lo proponemos.

Fotografía de Larry Towell

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