Happy Bloomsday!

Happy Bloomsday!

“Bloomsday”. Es un evento anual que se celebra en honor a Leopold Bloom, personaje principal de la novela “Ulises” de James Joyce. Se celebra todos los 16 de junio desde 1954.

El 16 de junio es la fecha en la que transcurre la acción -ficticia- del “Ulises”. Este día los celebrantes procuran comer y cenar lo mismo que los protagonistas de la obra. El año pasado estuvimos en Dublín para esas fechas, pero no probamos la comida, ya sabéis lo repugnante que es el menú de la novela. Nos apuntamos a las visitas que recorrían los pubs y los lugares más conocidos. Sí, es cierto que hay mucho de folclórico en todo esto, pero al mismo tiempo el reconocimiento de Irlanda hacia sus autores es impresionante. No hay nada parecido.

Foto: El 16 de Junio de 1904, James Joyce tiene su primera cita con Nora Barnacle. Fué de tal la importancia para Joyce, que hizo que su novela Ulises transcurriera íntegramente en esta fecha.</p><br /><br /><br />
<p>James Joyce con su esposa Nora Barnacle.” width=”460″ height=”276″ /></p>
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<p><span class=James Joyce tuvo su primera cita con Nora Barnacle.  Una cita importante para Joyce, hasta el punto que hizo que su novela Ulises transcurriera íntegramente en esta fecha.El 16 de Junio de 1904,

James Joyce con su esposa Nora Barnacle.

Sylvia Beach y James Joyce

Editora y autor. Sylvia Beach, la primera editora del “Ulises”, y James Joyce en la puerta de la librería Shakespeare and Company en París,1921

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En legítima Defensa, Poetas en tiempos de crisis”, por Kepa Arbizu

Me ha gustado esta reseña que ha escrito Kepa Arbizu. Me alegra participar de esta antología. Poetas en tiempo de crisis.

http://entrenomadas.files.wordpress.com/2014/03/bartleby.jpg?w=535

 

El arte debe tener al ser humano (sus problemáticas, sus alegrías, sus reflexiones) como eje central en su creación. En la actualidad es obvio que la situación social que vive buena parte de la población se ha convertido en un elemento clave a la hora de analizar a los individuos y su contexto. De esa necesidad de plantear, y criticar, dicho “momento histórico” surge esta antología poética, “En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis”, construida por Bartleby Editores, tal y como explica a la perfección Antonio Gamoneda en el conciso y certero prólogo que abre el libro.

Son más de doscientos escritores con su lógica variedad en cuanto a carrera, procedencia, estilo e incluso pensamiento, los que se han reunido en este volumen que, eso sí, guarda un hilo común muy importante para agrupar a todos ellos, y que no es otro que la necesidad de poner su escritura al servicio de reflexionar, de manera incisiva principalmente, sobre la situación actual que nos toca vivir, o más bien padecer.

Esa variedad que lleva implícita este proyecto hace que sea difícil, por su esencia grupal y/o colectiva, destacar las individualidades, ya que el conjunto global tiene la forma de esas fotografías que de lejos parecen de un solo color o forma y de cerca descubrimos que está construida por infinidad de pequeños elementos diferentes. Eso hace también que sea complicado encontrar unas influencias artísticas comunes, lo que significa que podemos asistir con toda naturalidad tanto al homenaje que realiza Abel Santos en “Cuentas la suerte a pulso” a Dámaso Alonso y su poema “Insomnio”, como la referencia al grupo pop Costa Brava que se cuela en “Sobre un verso de la Costa Brava” (David Refoyo ), el collage con la obra de Gabriel Celaya realizado por Isabel Pérez Montalbán o la sobriedad “carveriana” que desprende Karmelo C. Iribarren.

En este conjunto tan heterogéneo hay formas, mayoritarias en cuanto a número, que destacarán por su preocupación lírica, a pesar de la imposibilidad de delimitarlas estilísticamente, y de alguna manera más centradas en lo simbólico como son, por ejemplo, la propuesta (auto)reflexiva de Alfonso Armada (“La noche que salva un río invisible”) o las diferentes fotografías del paisaje social que llevan a cabo Xelo Candel (“Madrugada sin palomas”), Marta Navarro y su “Nicotina en la voz” o el clasicismo por el que opta Ramón María Vadillo.

Para seguir leyendo pinchad aquí:

 

Eme, escritura de Mujeres en Español

Una exquisita colección que pretender visibilizar la literatura escrita por mujeres.  Anotadlo, merece la pena. Calidad y literatura unidas.

Pinchad aquí para tener más información.

Y en facebook aquí.

Cuando se cumplen 25 años de Ediciones La Palma y con un amplio catálogo de autores, la editorial ve necesario crear una nueva colección específica: eme – Escritura de Mujeres en Español. El propósito es visibilizar la buena literatura escrita por mujeres. Juntaremos voces españolas con otras latinoamericanas, siempre de gran calidad que avalen el prestigio que ya arrastra del pasado la editorial”.

La dirigirá Nuria Ruiz de Viñaspre, que quizá por sentirse más autora que editora, cuidará extremadamente la relación con las poetas y sus obras.

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EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS, de Bartleby Editores

EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS.  Es un placer participar en  la antología de Bartleby Editores. Me encanta la portada, el contenido y la lista de magníficos poetas. Consultar la página de la editorial para más información sobre cómo comprar el libro, pinchad aquí.

La presentación del libro será el próximo jueves, 20 de marzo, en el Centro Cultural PILAR MIRÓ, de Vallecas-Villa (Plaza de Antonio María Segovia, s/n), a partir de las 18:30 h.

En este acto vallecano hemos pedido a los poetas que viven en nuestra ciudad (y su periferia) que participen leyendo su poema: Angelina Gatell, Ana Pérez Cañamares, Francisca Aguire, Manuel Rico, Javier Lostalé, Fanny Rubio, Gsus Bonilla, Carlos Álvarez, Ana Pérez Cañamares, Inma Luna, Alberto García Teresa, Rosana Aquaroni, Ángel Guinda, Julieta Valero, Juana Vázquez y Juan Ramón Sanz, entre otros, han confirmado su presencia. También contaremos con la participación del poeta y cantautor Ángel Petisme, quién además de leer cantará algunas de sus canciones-poema.

Bartleby

Bartleby 2

Otro artículo sobre la antología publicado en Eldiario.es, pinchad aquí.

Hasta siempre, querido Manlio Sgalambro

Desde luego marzo no ha podido empezar peor. Además de mi amigo Ernesto, hoy se ha ido Panero, y hace un rato mi adorado Manlio Sgalambro. Filósofo, poeta, cantante y un tipo formidable. Quien me conoce ya sabe lo mucho que significa Sgalambro para mí. Querido maestro, gracias por cada una de tus palabras. No me hago a la idea todavía. Un beso allá donde estés.

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Y una de mis preferidas “Teoria della Sicilia”

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A CHRISTMAS CAROL, Charles Dickens vuelve otra vez

Gracias a Rajoy y al gobierno del PP, nuestro querido Charles Dickens está más vivo que nunca. Yo quisiera que esa presencia de Dickens sólo fuera en la literatura, pero desgraciadamente los recorte sociales, económicos, éticos y morales que el actual gobierno ha impuesto hacen que la realidad nos devuelva a tiempos pasados. A este paso, se acabará trabajando por un plato de comida. Dickens en la España de 2014.  ¡Viva Dickens, Rajoy Dimisión!

A CHRISTMAS CAROL

 by  Charles Dickens

¡Ay, pero qué agarrado era aquel Scrooge! ¡Viejo pecador avariento que extorsionaba, tergiversaba, usurpaba, rebañaba, apresaba! Duro y agudo como un pedemal al que ningún eslabón logró jamás sacar una chispa de generosidad; era secreto, reprimido y solitario como una ostra. La frialdad que tenía dentro había congelado sus viejas facciones y afilaba su nariz puntiaguda, acartonaba sus mejillas, daba rigidez a su porte; había enrojecido sus ojos, azulado sus finos labios; esa frialdad se percibía claramente en su voz raspante. Había escarcha canosa en su cabeza, cejas y tenso mentón. Siempre llevaba consigo su gélida temperatura; él hacía que su despacho estuviese helado en los días más calurosos del verano, y en Navidad no se deshelaba ni un grado.

Poco influían en Scrooge el frío y el calor externos. Ninguna fuente de calor podría calentarle, ningún frío invernal escalofriarle. El era más cortante que cualquier viento, más pertinaz que cualquier nevada, más insensible a las súplicas que la lluvia torrencial. Las inclemencias del tiempo no podían superarle. Las peores lluvias, nevadas, granizadas y neviscas podrían presumir de sacarle ventaja en un aspecto: a menudo ellas se desprendían con generosidad, cosa que Scrooge nunca hacía.

Jamás le paraba nadie en la calle para decirle con alegre semblante: «Mi querido Scrooge, ¿cómo está usted?¿Cuándo vendrá a visitarme?» Ningún mendigo le pedía limosna; ningún niño le preguntaba la hora; ningún hombre o mujer le había preguntado por una dirección ni una sola vez en su vida. Hasta los perros parecían conocerle; al verle acercarse, arrastraban precipitadamente a sus dueños hasta los portales y los patios, y después daban el rabo, como diciendo: «¡Es mejor no tener ojo que tener el mal de ojo, amo ciego!»

Pero a Scrooge, ¿qué le importaba? Eso era precisamente lo que le gustaba. Para él era una «gozada» abrirse camino entre los atestados senderos de la vida advirtiendo a todo sentimiento de simpatía humana que guardase las distancias.

Erase una vez -concretamente en los días mejores del año, la víspera de Navidad, el día de Nochebuena- en que el viejo Scrooge estaba muy atareado sentado en su despacho. El tiempo era frío, desapacible y cortante; además, con niebla. Se podía oír el ruido de la gente en el patio de fuera, caminando de un lado a otro con jadeos, palmeándose el pecho y pateando el suelo para entrar en calor. Los relojes de la ciudad acababan de dar las tres, pero ya casi había oscurecido; no había habido luz en todo el día y las velas brillaban en las ventanas de las oficinas cercanas como manchas rojizas en la espesa atmósfera parda. Bajó la niebla y fluyó por todas las junturas, resquicios, ojos de cerradura, y en el exterior era tan densa que, aunque el patio era de los más estrechos, las casas de enfrente no eran más que sombras. Al ver como caía desmayadamente la sucia nube oscureciendo todo, se hubiera pensado que la Naturaleza vivía cerca y es taba elaborando cerveza en gran escala.

La puerta del despacho de Scrooge permanecía abierta de modo que pudiera atisbar a su empleado que estaba copian do cartas en una deprimente y pequeña celda, una especie de cisterna. Scrooge tenía un fuego muy escaso, pero la lumbre del empleado era todavía mucho más pequeña: parecía un solo tizón. Pero no podía recargar la estufa porque Scrooge guardaba el carbón en su propio cuarto, y seguro que si el empleado entraba con la pala su jefe anticiparía que tenían que marcharse ya. Por consiguiente, el empleado se arropó con su

bufanda blanca a intentó calentarse con la vela; no era hombre de gran imaginación y fracasaron sus esfuerzos. «¡Feliz Navidad, tío; que Dios lo guarde!», exclamó una alegre voz. Era la voz del sobrino de Scrooge, que apareció ante él con tal rapidez que no tuvo tiempo a darse cuenta de que venía.

«¡Bah! -dijo Scrooge-. ¡Tonterías!»

El sobrino de Scrooge estaba todo acalorado por la rápida caminata bajo la niebla y la helada; tenía un rostro agraciado y sonrosado; sus ojos chispeaban y su aliento volvió a con densarse cuando dijo:

«¿Navidad una tontería, tío? Seguro que no lo dices en serio.»

«Sí que lo digo. ¡Feliz Navidad! ¿Qué derecho tienes a ser feliz? ¿Qué motivos tienes para estar feliz? Eres pobre de sobra.»

«Vamos, vamos»-respondió el sobrino cordialmente-.«¿Qué derecho tienes a estar triste? ¿Qué motivos tienes para sentirte desgraciado? Eres rico de sobra.

Scrooge no supo repentizar una respuesta mejor y dijo otra vez: «¡Bah!» -y siguió con- «¡Tonterías!».

«No te enfades, tío», dijo el sobrino.

«¿Cómo no me voy a enfadar» -respondió el tío-, «si vivo en un mundo de locos como éste? ¡Felices Pascuas!

http://www.stormfax.com/dickens.htm

Una conversación pendiente

Judit Prat

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PENDIENTE

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Tú y yo tenemos una conversación pendiente. Una conversación con puertas giratorias y ventanas al sur. El sur de las cosas viste lencería de seda roja cuando acude al motel de los recuerdos. El sur, como yo, sufre ataques de hormonas rebeldes al escuchar tu nombre bajo el agua.

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Pero tú, tú eres frío como el sastre de Siberia que cose pantalones con hilos de iceberg, frío como un colchón de nieve, como el orgasmo de los obispos desdentados. En algún rincón de tu esbelta geometría lloran los urogallos del deseo y sé que al alba gritan mi nombre hasta desgarrarse. Tu almohada es mi confidente. Hace tiempo que el correo del zar trabaja para los bolcheviques enamorados.

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Tú y yo tenemos una conversación pendiente. Una conversación sin diplomáticos ni obreros del metal, sin el miedo acumulado de los mataderos, sin psicoanalistas de bosques, sin menús de verano, sin la crueldad de los matadores, sin el silencio de los cobardes. Te ofrezco la eternidad y un día para comernos este miércoles regalo del dios Neptuno. Llámame y empezaremos de nuevo.

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Fotografía de Judith Prat

Presentación del libro “El cuarto hocico”

“De cómo doce niños y un maestro buscaron cambiar el mundo”

Los protagonistas de esta maravillosa aventura llamada El Cuarto Hocico saben que la empatía hacia los animales cambia la percepción de las cosas, es sin duda el GPS hacia la conexión global con el mundo. La mejor medicina contra la anestesia de las emociones. Sus actividades han sido muchas y tangibles: intervenciones en plenos municipales rechazando los circos con animales, cartas a las monjas de un convento para que suspendan los festejos taurinos programados en su nombre, campañas contra el abandono de animales, rechazo a las corridas de toros, canciones animalistas… Son el mejor antídoto contra la crueldad de nuestra sociedad. Y todo esto ha sido gracias al trabajo de su maestro, César Bona, al que alguien debería pensar en clonar.El libro cuenta con un prólogo de Jane Goodall y colaboraciones de: Cristina Narbona, Kepa Tamames, Núria Querol, Patricia Esteban Erlés, Marta Navarro, Leonardo Anselmi, Chesús Yuste, María Pilar de la Vega y Julio Ortega.Tomad nota, gente de Zaragoza. Presentan el acto: el escritor Julio Ortega, José Luis Victoria (editor), la periodistaEva Hinojosa, Chesús Yuste, coordinador de la Asociación Parlamentaria en Defensa de los Animales, y el mismísimo César Bona.


La cura, un poema

La cura

El viento del sur tosía minutos y esperanza
sobre oscuros hospitales de guerra.
Agradecidos por el gesto,
los enfermos del pabellón 36
recogíamos los poemas
que sobrevivieron a la emboscada.
Tú les hacías el boca a boca,
yo les ofrecía un empleo como cantantes
en el bar de una carretera invisible.
Juntos abríamos espacios infinitos.

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“EL aullido de las cosas”, de Marta Navarro

Charla Inaugural del encuentro Voces del Extremo 2013, por Daniel Macías

poe sía
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No podemos saber si el primer poeta inventó el espíritu o multitud de espíritus anidaron en la canción del primer mono con laringe. Mircea Eliade estaba convencido de que la poesía nació de las cancioncillas que los primeros chamanes murmuraban para ahuyentar su temor y no perderse al entrar o salir de los profundísimos trances del espíritu en el espíritu. Si repasamos la naturaleza de la espiritualidad y la religiosidad primitivas, -y les pido que olviden por un momento el concepto de espiritualidad creado por las recientes religiones organizadas y sacerdotales, cuyo triste monopolio de la espiritualidad y sus vías tanto alejó al hombre del conocimiento de su naturaleza profunda y tan fuertemente contamina aún hoy nuestra cultura- encontraremos que cuando el poeta hace poesía, sabiéndolo o no, utiliza el lenguaje de la espiritualidad primitiva, sus herramientas y sus técnicas, el lenguaje de los sueños y el inconsciente, un sentir y un pensar simbólicos y superiores, el pensamiento mítico, sus cantos, invocaciones, conjuros y encantamientos en mágicas repeticiones y clavileños de aladas metáforas, y además, cuando un poeta hace poesía, sabiéndolo o no, descubre la confusión entre el objeto y el subjeto, la muerte, disgregación y recomposición de la vieja identidad personal, la rotura de límites de la percepción ordinaria, la atención purificada, la visión de la realidad aumentada y acrecentada, la creación de islas del tiempo mítico del ensueño, descubre en suma la canción del pensamiento mágico primitivo, aka poiesis, creación sagrada ab nihilo de las formas, poesía.
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Aunque debemos mucho al pensamiento científico y tecnológico, seguridad, longevidad, y un nivel de confort equiparable al de una sociedad esclavista ahora sustentada por el geocida consumo del caldo de selvas fósiles, cuando el poeta hace poesía, sabiéndolo o no, resucita vías y técnicas del pensamiento pre-científico, la visión intuitiva y directa, la ingenuidad, la inocente inteligencia, la desprogramación, la introspección y la absorción, la mitificación, reabriendo nuestra antigua conexión sagrada con la realidad y todos sus animados seres, porque cuando el poeta hace poesía, sabiéndolo o no, es voz libre y alterada que no admite poder superior alguno ni sumisión, ya sea el origen de esa alteridad musa, espíritu, inconsciente, inspiración, poesía o profecía, da igual, cuando el poeta hace poesía, sabiéndolo o no, se convierte en poseído profeta, en benigno traductor del caos y el abismo de la realidad con la generosa intención de aligerar las cargas y penas de la comunidad a modo de tejedor de guirnaldas de sueños y mitos habitables, entonces, cuando un poeta hace poesía, sabiéndolo o no, es un niño desnudo que se levanta y contempla el mundo con un cristal tierno de penetrante inocencia, si eso ocurriera hoy, ese niño apreciaría enseguida que lo cubre un pijama de rayas, de muchas rayas carceleras, una administración cuádruple, pactos militares, un desquiciado monopolio de la fuerza, a la vez que siente como se deshace porque ninguna consciencia autoconsciente admite o acepta prisión alguna, y cuando el poeta hace poesía, sabiéndolo o no, descubre no solo su independencia, sino también la hechicera y laberíntica interdependencia de todos los seres y todas las cosas, que hasta en la materia inerte está inscrito el programa de la vida, como descubrió Miller con su sopa química de atmósfera primitiva sometida a abundantes rayos o Leary con su ponche eléctrico, los lazos invisibles se vuelven visibles cuando el poeta penetra la relación, cuando es, como dijo el poeta Novalis, el ojo que Natura se dio para verse a sí misma, la relación del hombre con el hombre, con su comunidad, la relación del hombre con los espíritus de la Tierra nutricia, algo más poderoso que la comprensión libresca de que nuestra vida no es sostenible para la conservación de nuestro verdadero hogar, cuando el poeta hace poesía, sabiéndolo o no, florece en el interior del delicado secreto de la interdependencia, la urdimbre luminosa y discreta, revolución en camino igual a su destino, atención despierta y mimo, conocimiento, brujería, delicadeza, medicina, agricultura, y jardinería del paraíso terrenal, y si todo esto se aplicara como programa político o moda de masas despertaríamos a un mundo de tal generosa humanidad y belleza ética que nuestras ciudades no parecerían distintas de esas estampas de la tierra prometida que tan profusamente imprimen a todo color los testigos del dios que hablaba a través del crepitar de una zarza ardiendo, todo esto hace el poeta cuando hace poesía, lo sepa o no…
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Texto del poeta Daniel Macías Díaz. Pinchad aquí para entrar en su  blog.
Y aquí para ver las fotografías sobre el encuentro del poeta Felipe Zapico

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