Ralladuras propias
25 dic 2011 1 comentario
in Artículos Marta Navarro, Muy personal
Ralladuras propias, con denominación de origen.
Hoy soy más líquida que ayer pero menos que mañana.
Cuando despertó, encendió Aragon Televisión y las jotas todavía estaban allí..
Eres más cruel que la industria peletera. Bueno no, tanto no, pero casi.
Monarquía y austeridad son dos términos contradictorios…
Hay libros que te hacen olvidar la tala de los árboles, otros te lo recuerdan insistentemente. Y da una pena!
Creo que Georg Friedrich Haendel y Antonio Vivaldi eran extraterrestres. Es la única forma de entender tanta perfección. Haendel, Vivaldi, volved. Os esperamos.
Vivo ajena a mis cromosomas. Cuando me levanto, no les pregunto “¿qué queréis desayunar, nen@s?” Yo soy yo, para mal y para bien. Estoy hasta las narices de que el género o la identidad sexual revolotee en las decisiones, en tantas conversaciones, guiones de la vida. Después de leer a Beatriz Preciado es más fácil poner en marcha la deconstrucción sexual. Qué mal me sientan esas conversaciones de café llenos de penes, ovarios, cromosomas, estrógenos, testosterona. ¡Abismos y fronteras identitarias!
Encender un invierno en zona de icebergs y que vengan a apagarlo en plan Geos es frustrante. Me voy a buscar un verano en el cajón de otoño. Y de paso a charlar con la niebla de mi ciudad, la única que no está en crisis estos días.
Auxilio, tengo un tecnócrata en el café, otro en un libro de poesía y dos más revoloteando entre el bocata de setas. ¡Que alguien me salve!










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